Por Andrej Zorko (Grupo de Trabajadores), ponente del Dictamen exploratorio sobre «Componentes clave de un trabajo de calidad sostenible durante y después de la recuperación»

La calidad del trabajo es uno de los componentes fundamentales de la calidad de vida. Es preciso respetar en todas las etapas el principio de calidad del trabajo para mantener la calidad de vida, puesto que se trata de un requisito previo de un desarrollo social sostenible.

Por lo tanto, el CESE está firmemente convencido de que se le debe prestar especial atención en las políticas de la UE, ya que debe prevenir los riesgos de desigualdad, pobreza, exclusión social, dumping social y competencia desleal. En opinión del CESE, la recuperación económica y la recuperación social deben ir de la mano.

Los problemas y retos existentes deben abordarse a la luz de los principios del pilar europeo de derechos sociales y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Además, deberían tenerse en cuenta las normas internacionales de la OIT en materia de trabajo digno, así como la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

El CESE es consciente de la diversidad y el carácter polifacético del concepto de trabajo de calidad sostenible y señala asimismo que consta de diversos componentes que afectan directa o indirectamente a la calidad de vida de las personas y a los derechos y la seguridad social de los trabajadores.

La garantía de unas condiciones justas y competitivas para la economía europea, la inversión en innovación y desarrollo, la prevención del dumping social, el fomento de la creación de empleo y la promoción de condiciones de trabajo justas e incentivos adecuados deben ser los aspectos clave de las estrategias de la Unión Europea y de los Estados miembros y pueden contribuir significativamente a aumentar la calidad del trabajo.

En este sentido, resulta fundamental un diálogo social efectivo (tanto bipartito como tripartito) a nivel de la UE y nacional. Recomendamos aprovechar el contenido tradicional del diálogo social para incluir otros contenidos más estratégicos orientados hacia la sostenibilidad y la aportación de soluciones. Esto incluiría, por ejemplo, anticipar las necesidades futuras de las empresas y los trabajadores con determinadas competencias y capacidades, realizar actividades conjuntas para la formación de los trabajadores, garantizar una transición justa hacia la economía digital y la economía ecológica, y regular y desarrollar soluciones equilibradas para el trabajo de las plataformas, así como tratar otras cuestiones de similar importancia en materia de desarrollo.

El CESE señala que el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia no aborda directamente los componentes del trabajo de calidad, por lo que pide a la Comisión que complete esta parte del Mecanismo. No deben pasarse por alto grupos vulnerables, como los trabajadores precarios y jóvenes, que han sido los que se han visto más afectados por la pandemia.

En último término, podemos decir que compete a la Comisión, a los Estados miembros y a los interlocutores sociales europeos y nacionales, junto con cualquier otra parte interesada pertinente, prestar más atención a las cuestiones del trabajo digno y del trabajo de calidad y planificar y ejecutar medidas para garantizar un trabajo de calidad sostenible.