Caroline Pauwels: la universidad en el momento de la pandemia y un año después

A principios de septiembre de 2021, junto con los rectores de las otras cinco universidades fundadoras de nuestra red europea Eutopia, recibí en Bruselas a los rectores de tres nuevas universidades que se han unido a nuestra red. Fueron unos encuentros muy especiales, por muchas razones.

En primer lugar, y ante todo, porque, después de todos estos meses, por fin pudimos reunirnos de nuevo en persona. Cuando, en marzo de 2020, tuvimos que tomar la precipitada decisión de continuar el trabajo de la universidad en línea, seguramente todos esperábamos que sería por muy poco tiempo. También, porque ninguno de nosotros podía imaginar en aquel momento cómo sería tener una universidad funcionando en remoto. Pero de alguna manera lo conseguimos. En poquísimo tiempo se formó al profesorado en el uso de nuevas formas de organizar su docencia en línea, se elaboraron protocolos para continuar el trabajo esencial en los laboratorios y se crearon nuevos órganos de gobierno temporales para guiar a la universidad durante esa etapa excepcional. Lo hemos logrado gracias a la dedicación y la perseverancia inquebrantable de muchas personas. 

Se pueden sacar muchas lecciones de este período pasado, pero me gustaría destacar sobre todo tres.

La primera, que la desigualdad existe. La COVID-19 también ha dejado eso claro. Las probabilidades de enfermar, de morir, están distribuidas de forma desigual en esta sociedad. La crisis ha afectado más a los pobres, a quienes tienen menos educación, a las personas de color o a las de origen migrante. También lo hemos visto en nuestro alumnado. Prueba a asistir a cursos en línea sin un ordenador ni un lugar para estudiar, o si tienes que compartirlo con tus hermanos. Prueba a seguir con las clases cuando no sabes cómo vas a pagar las facturas, porque todos los trabajos para estudiantes han desaparecido. La desigualdad existe, y se está acentuando.

La segunda, que esta generación de estudiantes es fuerte y resiliente. Durante el último año y medio, han hecho un gran trabajo, a veces en una situación muy difícil. Pienso, en particular, en los representantes de los estudiantes. De hecho, en el último año y medio han cogestionado la universidad. Les estoy muy agradecida por su visión fresca de las cosas, por sus incontables e interesantes sugerencias y por sus críticas, a veces duras, pero justas y siempre constructivas.

La tercera, que, aunque todos estamos contentos de poder volver de nuevo al campus, debemos dar más oportunidades al aprendizaje mixto: parte en el aula, parte en línea y parte fuera del campus. Durante demasiado tiempo, la base de nuestro proyecto pedagógico ha sido principalmente la clase magistral. Debemos ofrecer más tiempo y espacio para el aprendizaje informal e interactivo. El aprendizaje mixto puede ser útil para que esta transición sea posible.  
Ya antes de la COVID-19, mi universidad había iniciado este movimiento hacia formas más mixtas de aprendizaje. A través del proyecto weKONEKT.brussels, pusimos a los estudiantes en contacto con la ciudad, con el ámbito laboral y con profesionales. Al organizar clases en lo que podría convertirse en su futuro lugar de trabajo, al implicar a los profesionales en la educación, no solo esta se enriqueció, sino que los estudiantes obtuvieron una imagen más realista del mercado laboral. 

Ahora compartimos ese modelo con nuestros socios de Eutopia. Este es, en nuestra opinión, el camino a seguir para garantizar que nuestros estudiantes estén preparados para el futuro cuando se gradúen y que hayan adquirido las capacidades y competencias necesarias para los retos a los que tendrán que hacer frente más adelante en la vida. 

Caroline Pauwels