por el Grupo de Trabajadores del CESE

En promedio, las mujeres ganan en Europa un 14 % menos que los hombres. En algunos países, la situación va mejorando lentamente, pero en otros empeora. Se prevé que, por término medio, la brecha desaparezca en la Unión Europea en el siglo XXII; sin embargo, en países como Francia tendrían que pasar otros mil años para ello.

Las causas de la brecha son diversas: segregación sectorial (sobrerrepresentación femenina en los sectores con menores salarios), conciliación de la vida profesional y privada (mayor dedicación de las mujeres a tareas domésticas no remuneradas), techo de cristal (porcentaje de mujeres inferior al 10 % entre los máximos ejecutivos de las empresas) y simple y llana discriminación a pesar de estar prohibida por ley.

Para ayudar a combatir la brecha salarial de género y acabar con la discriminación salarial, la Comisión Europea ha presentado una propuesta de Directiva sobre transparencia salarial con mecanismos de cumplimiento para reforzar la aplicación del principio de igualdad de retribución por un mismo trabajo o un trabajo de igual valor. La propuesta incorpora el concepto fundamental de normas vinculantes sobre transparencia salarial, además de mejorar el acceso a la justicia.

Aunque la transparencia salarial no es ni mucho menos el único instrumento para combatir la discriminación salarial, ser capaces de comprender cuáles son las estructuras con sesgo de género es sin duda clave para luchar contra las diferencias en las retribuciones.

El CESE ha sugerido mejoras a la propuesta original de la Comisión en un Dictamen en el que pide reforzar la Directiva garantizando que beneficie a todos los trabajadores y trabajadoras, y no solo a quienes trabajan en grandes empresas. El éxito de estas medidas depende del compromiso real de los interlocutores sociales.

Lograr una retribución más justa y poner fin a la discriminación salarial son objetivos clave para proteger los derechos fundamentales de todas las personas trabajadoras en Europa.