Las últimas iniciativas de la Comisión sobre los derechos del niño piden a los responsables políticos europeos y nacionales que trabajen por el bien común de todos los niños que crecen en la UE. Las dos iniciativas son ambiciosas y audaces en su planteamiento de garantizar una vida sin ninguna discriminación para todos los niños y han recibido la aprobación del CESE.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha respaldado la Estrategia de la UE sobre los Derechos del Niño y la propuesta de Recomendación del Consejo por la que se establece la Garantía Infantil Europea jurídicamente vinculante. El CESE considera que la aplicación de estas iniciativas apoyará los esfuerzos a escala nacional y de la UE para promover el bienestar de los niños y reducir la pobreza infantil.

En su Dictamen sobre la Garantía Infantil Europea, aprobado en el pleno celebrado en julio, el CESE destacó que la lucha contra la pobreza infantil, la discriminación, la privación y la exclusión social requieren un enfoque europeo coordinado y de toda la sociedad que garantice que los derechos del niño se integren en diferentes políticas y que esas políticas tengan efectos positivos empoderantes y duraderos en la salud y el bienestar de los niños y las niñas.

La ponente del Dictamen, Kinga Joó, afirmó: «El dato de que uno de cada cuatro niños de la UE crece en riesgo de pobreza es inaceptable. Necesitamos políticas y marcos jurídicos sólidos para romper el ciclo, a menudo intergeneracional, de la desventaja e invertir esta tendencia. Tenemos que tener un objetivo ambicioso que aspire a sacar a todos los niños de la pobreza de aquí a 2030 y no solo a cinco millones de niños, que es en la actualidad el objetivo de pobreza en el marco del pilar europeo de derechos sociales».

Los niños requieren la atención de todos los estratos de la sociedad. La consolidación de sus derechos debe ser una prioridad para la UE. Para ello, necesitamos una estrategia inclusiva, transversal e intersectorial, una auténtica política basada en la equidad, para garantizar la igualdad de oportunidades y la inclusión de todos los niños, independientemente de sus circunstancias, como declaró la coponente María del Carmen Barrera Chamorro.

Según los datos de Eurostat de 2019, dieciocho millones de niños, es decir, el 22,2 %, crecen en riesgo de pobreza y exclusión social en la UE. La pobreza digital y la pobreza energética son igualmente perjudiciales para los niños y también deben abordarse en el marco de la Garantía Infantil, según el CESE. Aproximadamente el 5,4 % de los niños en edad escolar en Europa viven en hogares sin ordenador o conexión a internet. En torno al 25 % de los europeos vive en hogares en situación de pobreza energética, algo que también afecta a la calidad de vida y la salud de los niños.

Para sacar a los niños de la pobreza el CESE recomienda que todos los Estados miembros asignen al menos el 5 % de la financiación del FSE+ a este fin. Según el nuevo Reglamento, solo los Estados miembros en los que la pobreza infantil sea superior a la media de la UE del 23,4 % están obligados a destinar este porcentaje de sus recursos financieros procedentes del FSE+ para combatirla. Hasta el momento, solo once países lo han hecho.(ll)