Pregunta de CESE info: ¿Cómo y cuándo puede lograrse la transformación hacia una industria más ecológica, circular y digital, alcanzando así los objetivos del Pacto Verde de la Comisión Europea? ¿Qué papel desempeñan las materias primas en este proceso?

Pietro Francesco De Lotto, presidente de la CCMI: Tanto si se habla de una cuarta como de una quinta o incluso de una sexta revolución industrial, a menudo vemos surgir el debate público. Pese a las opiniones divergentes sobre la cuestión, lo cierto es que nuestra industria está experimentando una profunda revolución que entraña un doble reto: ser más ecológicos y circulares y llevar a cabo una transformación digital. Se trata de una revolución impulsada por varios factores: la opinión pública, la sensibilidad de los consumidores, la búsqueda de la competitividad global y la necesidad de adaptar la mano de obra a los nuevos modelos, entre otros aspectos.

Como en todas las revoluciones, el resultado final será un cambio radical. En nuestro caso, es de esperar que desemboque en una industria europea que haya convertido la ecologización y la digitalización en una ventaja competitiva en la escena mundial. Se trata de un proceso que ya está en marcha desde hace varios años, pero es necesario que las autoridades públicas conduzcan adecuadamente esta transformación para garantizar que sus beneficios lleguen a todas las empresas, a todos los trabajadores y a todas las regiones de Europa.

La lucha contra el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible figuran claramente entre los pilares esenciales de la acción de la UE, pero debemos asegurarnos de que todos los sectores de la sociedad y la industria los perciban cada vez más como una oportunidad y no como una carga. El Pacto Verde Europeo, el Plan de Acción para la Economía Circular, la Nueva Estrategia Industrial para Europa (y su próxima actualización), así como todas las actividades y la legislación relacionadas son instrumentos esenciales para trasladar estos debates a la realidad cotidiana, en toda Europa, sin dejar a nadie atrás en este esfuerzo colectivo

Las materias primas, especialmente las materias primas fundamentales, figuran en el núcleo de este proceso. Digitalizar y ecologizar las industrias y las sociedades de la UE requiere tecnologías que, a su vez, necesitan materias primas. Por poner un ejemplo: la energía eólica procede de turbinas que contienen, entre otros materiales, elementos de tierra rara. La UE depende casi al 100 % de China para el suministro de dichos elementos. Escenarios similares se repiten en el caso de muchas tecnologías esenciales para la transición ecológica y digital, desde las baterías a la tecnología fotovoltaica, desde la robótica hasta las pilas de combustible. En los últimos meses, estos aspectos críticos han llamado aún más la atención del público, ya que la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de que la industria y la sociedad de la UE en general sean más resistentes y estratégicamente autónomas, en particular en ámbitos como las vacunas, los medicamentos y los productos sanitarios.

El plan de acción sobre las materias primas fundamentales de la Comisión, que también fue objeto de un reciente Dictamen del CESE, elaborado por la CCMI, es un buen instrumento que combina la superación de las deficiencias actuales con acciones destinadas a prepararse ante posibles problemas futuros.

Para responder más claramente a su pregunta: queremos que la industria de la UE florezca de forma ecológica y digital, pero no queremos que nuestra industria y nuestra sociedad pasen de una dependencia (por ejemplo, de determinados combustibles fósiles) a otra (respecto de determinadas materias primas fundamentales). Para evitarlo, y para garantizar que las transiciones ecológica y digital aumenten la resiliencia, la competitividad y la justicia social, debemos invertir en investigación y desarrollo, en la exploración minera nacional sostenible, en la recuperación de materiales valiosos a partir de los residuos y en la creación de unas condiciones de competencia equitativas con carácter multilateral. Esto es esencial si se quiere garantizar que las revoluciones ecológica y digital tengan éxito y beneficien a la industria de la UE y a la sociedad en su conjunto.