European Economic
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La importancia del pensamiento crítico
«Enseñamos a los estudiantes que los hechos deben comprobarse, pero que las opiniones deben debatirse con respeto. El verdadero pensamiento crítico respeta la pluralidad de opiniones», afirma Richard Vaško, de la Asociación Eslovaca de Debate (SDA). La Asociación fue galardonada con el Premio Sociedad Civil del CESE —que este año se dedicó a la lucha contra la polarización— por su iniciativa «La Olimpiada del Pensamiento Crítico». Richard, cuyo proyecto ganó el primer premio, nos habló de la Olimpiada y de por qué la enseñanza del pensamiento crítico es crucial en el actual mundo dominado por la polarización y la desinformación.
¿Podrías describir un juego o una fase de la Olimpiada del Pensamiento Crítico? ¿Nos puedes dar un ejemplo de tarea o pregunta?
La Olimpiada del Pensamiento Crítico consta de una fase en las escuelas participantes y otra a escala regional; en ambas los estudiantes participan en pruebas resolviendo una serie de tareas. Para realizar estas pruebas, que duran de una a dos horas, se dispone siempre de acceso a internet y a herramientas de verificación de datos en línea. Los desafíos giran en torno a la alfabetización mediática, la detección de falacias lógicas, manipulaciones o sesgos, la interpretación de datos y estudios y la formulación por parte de los concursantes de sus propios argumentos.
Por ejemplo, en un caso reciente, se pidió a los estudiantes que elaboraran por escrito un argumento en torno a si deberían instalarse cámaras de seguridad en las escuelas para aumentar la seguridad, una cuestión de actualidad en el debate público eslovaco. En otra prueba se les pedía analizar un vídeo viral de TikTok en el que se daba pábulo a una teoría conspiratoria sobre Taylor Swift, y detectar en él elementos característicos del pensamiento conspirativo. En un tercer reto, se les hacía ver dos vídeos y tenían que decidir cuál de ellos había sido generado mediante IA y cuál era auténtico.
Todas las pruebas anteriores son accesibles públicamente (en eslovaco) en www.okm.sk.
¿Qué esperas lograr con la Olimpiada? ¿Qué te movió a iniciar el proyecto?
Nuestro objetivo es ayudar a los estudiantes —en la edad en que empiezan a utilizar las redes sociales y consumir contenidos digitales— a desarrollar las capacidades para navegar por este espacio de forma crítica, responsable y reflexiva. Gracias a las observaciones que se reciben regularmente después de cada fase y a los cursos de aprendizaje electrónico que se ofrecen para la preparación, los estudiantes adquieren hábitos y herramientas transferibles que pueden aplicar en la vida cotidiana. En última instancia, nuestro objetivo es formar a una generación de jóvenes que estén informados, sean resilientes frente a la desinformación y también capaces de liderar un diálogo constructivo y basado en datos contrastados.
Pusimos en marcha este proyecto como respuesta a una laguna crítica de nuestro sistema educativo: la alfabetización mediática y el pensamiento crítico siguen estando muy poco presentes en los planes de estudios oficiales. En Eslovaquia, más de la mitad de los alumnos nunca han tenido ocasión de aprender en la escuela a evaluar si una información determinada es fiable, y solo el 16 % de los jóvenes comprueban de forma regular la información procedente de los medios de comunicación. Como consecuencia de ello, el 56 % de la población tiende a creer teorías conspirativas o mentiras flagrantes. Queríamos cambiar esta situación mediante una acción que tuviera impacto y pudiera aplicarse a gran escala en las escuelas de todo el país.
¿Por qué crees que desarrollar el pensamiento crítico es tan importante en el contexto actual? ¿Tenemos posibilidades de ganar la guerra contra las noticias falsas?
Las noticias falsas siempre han existido bajo diferentes formas, pero ahora vivimos en una época de sobrecarga de información sin precedentes. En un contexto en el que las redes sociales representan la principal fuente de noticias para muchos jóvenes, cualquiera puede difundir fácilmente desinformación, información falsa o incitar al odio. Aprender a filtrar y navegar por este por este caótico entorno informativo se ha convertido en una capacidad esencial en nuestras vidas.
Con todo, nunca «ganaremos» por completo la guerra contra las noticias falsas: se trata de un blanco móvil, en constante evolución. Pero lo que sí podemos hacer es proporcionar herramientas a los jóvenes que les permitan poder orientarse mejor en este entorno, formular las preguntas acertadas y reflexionar antes de compartir algún contenido.
¿Qué comentarios has recibido de tu proyecto? ¿Podrías darnos un ejemplo?
Recopilamos información detallada después de cada fase, y las respuestas son abrumadoramente positivas. Por ejemplo, el 93 % de los profesores cuyos estudiantes participaron en la Olimpiada afirmaron que la experiencia les ha ayudado a aumentar la resiliencia de sus alumnos frente a la desinformación y los bulos. Además, nuestro «índice de promotores neto» (Net Promoter Score), un indicador clave que mide la satisfacción de los usuarios— alcanzó un +76 en la última fase, que se considera excelente.
¿Qué consejos darías a otras organizaciones de la sociedad civil para que obtengan resultados positivos en actividades y programas similares?
Cada país y contexto son diferentes, y las organizaciones locales son las que mejor saben lo que funciona en sus comunidades respectivas. Estos son algunos de los principios que nos han dado buenos resultados a nosotros:
En primer lugar, y lo más importante, no decimos a los jóvenes qué es lo que tienen que pensar. El verdadero pensamiento crítico respeta la pluralidad de puntos de vista. Si los alumnos sienten que sus opiniones no son tenidas en cuenta, o que se les dice lo que tienen que pensar, pierden interés. Les enseñamos que los hechos deben comprobarse, pero que las opiniones deben debatirse con respeto.
En segundo lugar, la accesibilidad y la inclusividad son fundamentales. A menos que «rompamos la burbuja» y salgamos de las escuelas de élite, no tendremos un impacto real. Nuestro programa es gratuito, totalmente en línea, fácilmente accesible y también está disponible en la lengua de nuestra minoría étnica más grande. Este año, el 53 % de los participantes procedían de escuelas secundarias de formación profesional.
En tercer lugar, hay que pensar desde el principio en la escalabilidad y aprovechar las nuevas tecnologías para lograrla. Utilizamos la IA para evaluar las respuestas abiertas, lo que nos permite mantener una experiencia educativa de alta calidad sin recurrir a pruebas de tipo test. Si bien es cierto que la era digital ha planteado serios retos, también nos proporciona potentes herramientas para abordarlos.
Richard Vaško es miembro de la Asociación Eslovaca de Debate (SDA) desde que tenía doce años. Durante el instituto fue campeón de la Liga nacional eslovaca de debate, y llegó a representar a Eslovaquia en los campeonatos mundiales de debate escolar. Se graduó en Derecho, Ciencias Políticas y Filosofía en la Universidad de Warwick (Reino Unido), y en la actualidad cursa los estudios del Máster en Educación (Conocimiento, Poder, Política) de la Universidad de Cambridge.
Trabaja en la SDA desde 2021, donde fundó la Olimpiada del Pensamiento Crítico, iniciativa de la que ahora es coordinador. También ha colaborado con el equipo de Comunicación Estratégica del Ministerio de Educación eslovaco (StratCom) y ha sido coautor de manuales de formación del profesorado sobre alfabetización mediática para el Instituto Nacional de Educación y Juventud. Junto a su trabajo de investigación, organiza una escuela multiétnica de verano para niños desfavorecidos con el Instituto Mathias Bel, una ONG que trabaja con las minorías étnicas y las comunidades gitanas marginadas de Eslovaquia.