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European Economic and Social Committee A bridge between Europe and organised civil society

DECEMBER 2024 | ES

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Editorial

Editorial

Un prometedor año de avances: reflexiones del presidente Oliver Röpke

Ahora que 2024 se acerca a su fin, quiero reflexionar sobre un año de logros significativos para el Comité Económico y Social Europeo (CESE). Juntos hemos reforzado la voz de la sociedad civil, fortalecido los principios democráticos y defendido la sostenibilidad en Europa y en todo el mundo.

Uno de los éxitos de los que nos mostramos más orgullosos ha sido la puesta en marcha de la iniciativa de los miembros de los países candidatos a la adhesión, que incorpora a representantes de esos países a los procesos consultivos del CESE. Esta iniciativa reafirma nuestro compromiso con un proceso de ampliación transparente y basado en los méritos, y allana el camino para que los futuros Estados miembros participen plenamente en la configuración de la UE.

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Un prometedor año de avances: reflexiones del presidente Oliver Röpke

Ahora que 2024 se acerca a su fin, quiero reflexionar sobre un año de logros significativos para el Comité Económico y Social Europeo (CESE). Juntos hemos reforzado la voz de la sociedad civil, fortalecido los principios democráticos y defendido la sostenibilidad en Europa y en todo el mundo.

Uno de los éxitos de los que nos mostramos más orgullosos ha sido la puesta en marcha de la iniciativa de los miembros de los países candidatos a la adhesión, que incorpora a representantes de esos países a los procesos consultivos del CESE. Esta iniciativa reafirma nuestro compromiso con un proceso de ampliación transparente y basado en los méritos, y allana el camino para que los futuros Estados miembros participen plenamente en la configuración de la UE.

Hemos ampliado nuestras asociaciones a escala mundial mediante la firma de un memorando de entendimiento con el Consejo de Desarrollo Económico Social Sostenible de Brasil. Esta cooperación reforzada en materia de desarrollo sostenible y democracia ha quedado ejemplificada en mis reuniones con el presidente Lula da Silva. . En la Cumbre Social del G20 celebrada en Río de Janeiro, el CESE desempeñó un papel prominente en defensa de una reforma de la gobernanza y una mayor protección social, junto con el presidente Lula y el Gobierno brasileño. Del mismo modo, nuestra asociación con la Unión Africana, formalizada mediante una declaración conjunta en la Cumbre del Futuro de las Naciones Unidas, hizo hincapié en una gobernanza mundial inclusiva y una acción por el clima equitativa. Estas iniciativas de índole internacional ponen de relieve la creciente influencia del CESE a la hora de abordar los retos comunes.

Dentro de Europa, la Semana de la Sociedad Civil demostró la importancia del compromiso desde la base para configurar el futuro de la UE. En el Foro de Alto Nivel sobre la Ampliación reafirmamos que esta no solo implica ampliar las fronteras, sino también profundizar en los valores compartidos. Las reuniones con dirigentes como el primer ministro albanés Edi Rama se centraron en garantizar que la sociedad civil desempeñe un papel fundamental en las negociaciones de adhesión a la UE. Estos esfuerzos se complementaron con debates sobre la transformación digital en la reunión de la Mesa del CESE celebrada en Varsovia, en los que se destacó que los avances tecnológicos deben ir en consonancia con los valores europeos de equidad y justicia. Esta labor servirá de fundamento a la próxima Presidencia polaca de la UE.

Con vistas a 2025, seguiremos centrándonos en reforzar la democracia participativa, promover la justicia social y hacer frente a retos de alcance mundial como el cambio climático y la digitalización. El CESE seguirá trabajando incansablemente por una Europa que escuche, inspire y no deje a nadie atrás.

Que el próximo año traiga paz, progreso y prosperidad a todos. 

Para su agenda

4-16 de diciembre de 2024

Exposición fotográfica: «Powerful Encounters: Picturing an end to energy poverty» (Encuentros que dejan huella: imaginar el fin de la pobreza energética)

9 de diciembre de 2024

Día Europeo del Consumidor 2024

11 de diciembre de 2024

20.º aniversario del Grupo de Enlace

22-23 de enero de 2025

Pleno del CESE

El invitado sorpresa

Nuestro invitado sorpresa es Andrey Gnyot, cineasta y periodista bielorruso que acaba de ser liberado de su arresto domiciliario en Serbia, donde pasó un año en detención preventiva a efectos de extradición tras ser acusado de haber cometido delitos económicos en su país. Su historia personal le sirve de hilo conductor para describir el destino de los periodistas independientes en la Bielorrusia actual, donde hasta la más leve crítica a las personas que ostentan el poder puede llevar a ser tachado de «enemigo del pueblo» y encarcelado por acusaciones falsas de delitos económicos.

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El invitado sorpresa

Nuestro invitado sorpresa es Andrey Gnyot, cineasta y periodista bielorruso que acaba de ser liberado de su arresto domiciliario en Serbia, donde pasó un año en detención preventiva a efectos de extradición tras ser acusado de haber cometido delitos económicos en su país. Su historia personal le sirve de hilo conductor para describir el destino de los periodistas independientes en la Bielorrusia actual, donde hasta la más leve crítica a las personas que ostentan el poder puede llevar a ser tachado de «enemigo del pueblo» y encarcelado por acusaciones falsas de delitos económicos.

ENEMIGOS DEL PUEBLO: CÓMO BIELORRUSIA PERSIGUE A SUS PERIODISTAS

Por Andrey Gnyot

Para ser detenido en Bielorrusia, basta con elegir la profesión equivocada. Como ha quedado claro, un error tan grave puede hacer que te detengan incluso en el centro de Europa, por ejemplo en Serbia, y una organización internacional tan prestigiosa como Interpol lo facilitará. En mis palabras hay sarcasmo y amargura, pero no estoy exagerando. Mi nombre es Andrey Gnyot. Soy cineasta, periodista y antiguo preso político bielorruso. Esta es mi historia.

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Por Andrey Gnyot

Para ser detenido en Bielorrusia, basta con elegir la profesión equivocada. Como ha quedado claro, un error tan grave puede hacer que te detengan incluso en el centro de Europa, por ejemplo en Serbia, y una organización internacional tan prestigiosa como Interpol lo facilitará. En mis palabras hay sarcasmo y amargura, pero no estoy exagerando. Mi nombre es Andrey Gnyot. Soy cineasta, periodista y antiguo preso político bielorruso. Esta es mi historia.

Decidí convertirme en periodista en 1999. La televisión y la radio eran mi pasión, mi sueño y mi afición. ¿Podía un joven de diecisiete años imaginarse que, en su país, el periodismo independiente se calificaría de extremismo y el resto de medios de comunicación se reducirían a meros instrumentos propagandísticos? No, ninguno de nosotros esperaba que esto ocurriera en Europa en el siglo XXI. Sin embargo, eso es exactamente lo que sucede en la Bielorrusia dictatorial de hoy: no existe un solo medio de comunicación independiente en el país. Todas las estructuras mediáticas son propiedad del Estado, que ejerce un control férreo sobre la política editorial, por otra parte muy simple: se alaba el poder autoproclamado de Lukashenko y cualquiera que se atreva a criticarlo, incluso de forma constructiva, es tildado de «enemigo del pueblo», epíteto tomado de nuestro pasado comunista.

Así pues, a mediados de los años dos mil, un joven e ingenuo licenciado en periodismo intentó encontrar su lugar en la profesión. Durante mis estudios y después de ellos, obtuve mucha experiencia práctica en televisión y radio, y supe exactamente lo que quería. Sin embargo, la ventana de oportunidad se estaba cerrando rápidamente: las emisoras de radio privadas se estaban clausurando o nacionalizando, y los canales de televisión independientes no podían ni siquiera asegurarse una frecuencia de emisión. No había muchas opciones: o eras parte de la propaganda, o evitabas tratar temas sensibles y te limitabas a entretenimiento inofensivo. El periodismo solo sobrevivió en Bielorrusia gracias a un puñado de diarios y portales de internet independientes. Muchos periodistas abandonaron la profesión, otros muchos sufrieron represalias. El Ministerio de Información bielorruso enviaba regularmente advertencias a los medios de comunicación, y tres de ellas eran suficientes para que se revocaran sus licencias. Según la Asociación de Periodistas de Bielorrusia, el número de periódicos disminuyó un 21 % entre 2020 y 2024. Solo quedaron en el mercado bielorruso publicaciones inocuas, como las destinadas a los propietarios de dachas, los amantes del humor y los aficionados a los crucigramas. Todas las publicaciones sociopolíticas independientes fueron clausuradas por las autoridades u optaron por no acudir a las rotativas al resultarles imposible seguir funcionando.

Por fortuna, pude hallar una solución de compromiso para mí: opté públicamente por las tareas de dirección y creativas, en las que alcancé gran éxito. Al mismo tiempo, continué mi labor periodística como voluntario, sin revelar mi nombre para no ponerme en peligro. Esa táctica demostró ser eficaz. Gracias a toda mi experiencia y contactos profesionales, pude facilitar a los medios de comunicación independientes interesantes imágenes de vídeo de los acontecimientos de 2020, y también pude tomar parte en el activismo cívico y político, como cofundador del movimiento civil de derechos humanos «Free Association of Athletes of Belarus SOS.BY». No creo que se me pueda acusar de sesgo y de tomar partido por haber elegido estar del lado del pueblo de mi país: una dictadura no tiene nada que ver con la objetividad, al igual que la propaganda no tiene nada que ver con el periodismo.

En 2021, Bielorrusia ocupó el puesto 158 de 180 países en la clasificación de libertad de prensa. En comparación con 2020, perdió cinco posiciones. Bielorrusia es el país más peligroso de Europa para los trabajadores de los medios de comunicación, según ha advertido la organización internacional de derechos humanos Reporteros sin Fronteras.

Hay que destacar las preferencias de los bielorrusos en 2020, año marcado por las protestas: internet y los medios sociales fueron las principales fuentes de noticias para el 60 % de los encuestados, mientras que la televisión solo lo fue para el 11 %, los medios impresos para el 7 %, y la radio para el 5 %. Tras percatarse de ello, el régimen dictatorial comenzó a actuar de forma dura y despiadada. La principal invención ha sido la lucha contra el «extremismo» como fundamento de la censura y la persecución. Las autoridades bloquean el acceso al contenido de los medios de comunicación que llevan a cabo sus actividades desde el extranjero, y cualquier cooperación con ellos se considera una manifestación de extremismo.

A finales de 2023, treinta y dos periodistas estaban encarcelados en Bielorrusia. En los centros de detención, se ha sometido a los periodistas a presiones y a tratos inhumanos. Según los defensores de los derechos humanos, Igor Losik, bloguero y periodista de Radio Liberty, emprendió una prolongada huelga de hambre en su centro penitenciario y, a continuación, se hizo cortes en las manos y el cuello. Fue condenado a quince años de cárcel. Se ha intensificado la persecución penal contra cualquier forma de cooperación con medios de comunicación independientes denominados «formaciones extremistas». Una nueva tendencia es perseguir no solo a los representantes de la sociedad civil, sino también a los ciudadanos de a pie que comentan cualquier acontecimiento social y político para periodistas.

El 31 de octubre de 2024, mi cuenta personal de Instagram fue declarada «material extremista» por el régimen bielorruso. Esto significa que no solo yo, sino también todos mis seguidores en Bielorrusia serán procesados por haberse suscrito a ella. Más de 5 000 recursos de internet en Bielorrusia han sido declarados «extremistas» por la dictadura. Puede que ningún otro país europeo pueda presentar estadísticas tan impresionantes. ¿Creemos los bielorrusos que se presta suficiente atención al problema del periodismo en nuestro país? Se lo diré con franqueza: no, no se presta atención a este problema. No solo se está desmantelando la institución del periodismo en Bielorrusia, sino que también se está destruyendo físicamente a los profesionales del ramo.

La dictadura también intenta perseguir a los periodistas y activistas fuera de Bielorrusia, como ilustra claramente mi propio ejemplo. El régimen ha aprendido a utilizar las instituciones democráticas para alcanzar sus monstruosos objetivos. Periodistas, activistas, blogueros y ciudadanos políticamente activos han sido procesados por delitos fiscales, principalmente por no haber pagado impuestos en el pasado, lo que ha resultado ser una cortina de humo perfecta para ocultar los motivos políticos que están realmente detrás de la persecución. Ales Bialiatski, activista de los derechos humanos galardonado con el Premio Nobel, se encuentra en prisión por cargos económicos. La redactora jefe del medio de comunicación independiente «TUT.BY» (destruido por el régimen en 2020) y sus colegas han sido encarcelados con base en el mismo artículo financiero. Interpol aceptó el mismo artículo sobre delincuencia financiera para activar mi búsqueda: les llevó casi ocho meses completar una investigación interna y descubrir que esa búsqueda infringía los artículos 2 y 3 de su Estatuto. No obstante, fui arrestado y encarcelado en la prisión central de Belgrado durante siete meses y seis días. Pasé cinco meses bajo arresto domiciliario con graves restricciones. El Tribunal Supremo serbio decidió, dos veces, extraditarme a la Bielorrusia dictatorial. En ambas ocasiones, mi abogado y yo pudimos recurrir con éxito la decisión. En total, me robaron un año de mi vida, amén de mi salud física y mental, solo porque escogí la profesión equivocada en el país equivocado, solo por tener una opinión y expresarla a través de la ciudadanía activa.

Afortunadamente, conseguí ganar, de lo contrario nadie podría leer estas palabras. Gracias a la increíble solidaridad de periodistas, políticos, sociedad civil y organizaciones, abandoné Serbia y conseguí un lugar seguro en Berlín. Pero mi historia no ha terminado: aún me queda un largo proceso de recuperación y lucha. Sé que he elegido lealmente mi vocación, aunque algunos lo consideren extremismo. Sé que el periodismo independiente es una parte indisoluble de una sociedad democrática, el tipo de sociedad que los bielorrusos queremos construir. Esperamos no estar solos en esta importante labor.

Una pregunta para...

Los meses de octubre y noviembre se distinguieron por el fracaso de dos cumbres mundiales del más alto nivel en materia de medio ambiente: la COP16 del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas y la COP29 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ambas centradas en la financiación urgentemente necesaria para preservar la naturaleza y mitigar los efectos del cambio climático. Hemos pedido a los representantes del CESE en las COP de este año, Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz, que compartan sus reflexiones sobre lo que está en juego si el mundo no actúa en lo que respecta al clima.

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Los meses de octubre y noviembre se distinguieron por el fracaso de dos cumbres mundiales del más alto nivel en materia de medio ambiente: la COP16 del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas y la COP29 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ambas centradas en la financiación urgentemente necesaria para preservar la naturaleza y mitigar los efectos del cambio climático. Hemos pedido a los representantes del CESE en las COP de este año, Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz, que compartan sus reflexiones sobre lo que está en juego si el mundo no actúa en lo que respecta al clima.

COP16 Y COP29: ESTAMOS TIRANDO PIEDRAS SOBRE NUESTRO PROPIO TEJADO

Por Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz

En el marco de su papel representativo de la sociedad civil de la UE en la COP29 de Bakú (Azerbaiyán), el CESE abogó por una acción urgente y tangible por el clima y por la priorización de la justicia social y medioambiental en las negociaciones en este ámbito. 

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Por Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz

En el marco de su papel representativo de la sociedad civil de la UE en la COP29 de Bakú (Azerbaiyán), el CESE abogó por una acción urgente y tangible por el clima y por la priorización de la justicia social y medioambiental en las negociaciones en este ámbito. 

Peter Schmidt, presidente del Grupo ad hoc sobre la COP, nos explica cuáles fueron los mensajes clave del CESE en torno al tema principal de la COP29: la financiación de la lucha contra el cambio climático.

Peter Schmidt: El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo es un recordatorio muy elocuente de que debemos aumentar la ambición climática. Este año, que está a punto de convertirse en el más cálido en los anales de la Historia, hemos visto que se están produciendo con mayor frecuencia e intensidad catástrofes climáticas de origen humano, como inundaciones, incendios forestales y sequías, que agravan las desigualdades sociales. La pasividad ante el cambio climático conlleva costes mucho mayores que combatirlo.

En la COP29 hay mucho en juego. Acordar soluciones mundiales de financiación de la lucha contra el cambio climático es crucial para que los países en desarrollo desbloqueen los medios para la acción mundial por el clima. La participación del CESE en la COP29 de Bakú ha servido para aportar recomendaciones basadas en nuestro Dictamen sobre la financiación de la lucha contra el cambio climático, centrándonos en remodelar la arquitectura financiera internacional a fin de desbloquear y facilitar una financiación para el clima que cumpla sus objetivos y sea accesible.

Hemos hecho hincapié en la necesidad de establecer un nuevo objetivo colectivo cuantificado que colme las brechas de la financiación para el clima y consiga que esta se ajuste mejor a su finalidad, favorezca la biodiversidad, aumente su impacto y se dirija con mayor precisión a los países y comunidades vulnerables. La asignación de flujos de financiación en este ámbito debe guiarse por los principios de la transición justa, estar en consonancia con el Acuerdo de París y tener los Objetivos de Desarrollo Sostenible como eje. Es fundamental un compromiso a largo plazo de los agentes tanto privados como públicos. La financiación pública desempeñará un papel crucial a la hora de movilizar y reducir el riesgo de las inversiones privadas en iniciativas por el clima.

El Comité pide que se dé acceso a la financiación para el clima a las iniciativas locales y los movimientos de base, y además que se adopte un enfoque global para romper el círculo vicioso de endeudamiento y falta de inversión en adaptación. Pedimos también una distribución equitativa de los fondos para el clima, al objeto de abordar las disparidades. Por último, insistimos en que la participación de la sociedad civil es crucial para crear un enfoque integrador y democrático que garantice que las inversiones climáticas sean eficaces y sostenibles.

La delegada de la juventud del CESE ante la COP (2023-2025), Diandra Ní Bhuachalla, ha compartido con nosotros sus expectativas sobre la COP29. Desde su punto de vista como persona joven, ¿cuáles serían los problemas climáticos más acuciantes que deben resolverse en primer lugar?

Diandra Ní Bhuachalla: Tras la decepción de los resultados de la COP28, traté de gestionar mis expectativas lo mejor posible de cara a la COP29. Como era consciente de que los resultados de la siguiente conferencia anual serían limitados debido al país elegido para ejercer la presidencia —otro Estado que depende en gran medida de los beneficios de los combustibles fósiles—, me resultaba especialmente difícil mantener la esperanza.

No obstante, tras consultar con diversas organizaciones juveniles de toda Europa a través de las reuniones estructuradas del Grupo de Trabajo sobre la juventud, como delegada de la juventud designada por el CESE para hacer avanzar el programa de la COP, decidí que era mejor centrarnos en la justicia climática y la transición justa, en la financiación para el clima y el establecimiento de un nuevo objetivo colectivo cuantificado, y en que aumente de manera significativa la participación de la juventud en los procesos internacionales de toma de decisiones.

Ahora bien, a la vista de todas las negociaciones que no lograron prosperar en la primera semana debido a la total falta de acuerdo y cooperación —también en materia de género, financiación de la lucha contra el cambio climático y transición justa—, me di cuenta de que mis expectativas habían vuelto a ser demasiado elevadas y, en consecuencia, reorienté mis esfuerzos de promoción hacia actos paralelos y reuniones bilaterales. Ahora, mis esperanzas giran en torno a mantener el texto existente, en particular en materia de derechos humanos, y a lograr avanzar, por poco que sea, en que todo esté perfectamente alineado de cara a la COP30, que es la carta en la que todo mundo ha depositado sus esperanzas para jugar su baza.

Debido a la naturaleza interrelacionada del cambio climático y sus efectos, ni siquiera he intentado clasificar las cuestiones por orden de importancia o urgencia. Los jóvenes están preocupados por su futuro: por su seguridad laboral y por si se verán obligados a reciclarse; por sus hogares y familias y si están seguros frente a los riesgos de tormentas, inundaciones y erosión; por la salud y calidad de vida de sus futuros hijos —de hecho, la siguiente generación—, y por la manera en que esta generación nuestra se deberá ocupar de unas negociaciones mucho más difíciles en torno al clima cuando nos convirtamos en responsables de la toma de decisiones, a la vista de que hoy en día no se están tomando medidas suficientes ni de cerca a pesar de un impacto que reverberará durante décadas.

Necesitamos justicia climática sin demora. Necesitamos ya mismo una financiación realista de la lucha contra el cambio climático. Necesitamos que haya ya una transición energética y empleos justos, ponderados y equitativos. Necesitamos ambición y que las cosas se pongan ya en marcha.

También los necesitamos a todos ustedes, aquí y ahora.

La COP16 sobre biodiversidad, que tuvo lugar en Cali (Colombia) en octubre, terminó de manera caótica y sin un acuerdo sobre la financiación de la conservación de la naturaleza. Preguntamos a Arnaud Schwartz, representante del CESE en la COP16, si podemos seguir siendo optimistas a pesar de este retroceso. ¿Qué medidas hacen falta para avanzar en la protección de la biodiversidad?

Arnaud Schwartz: Pues 200 000 millones de dólares al año. Esa es la cantidad que, según las Naciones Unidas, se necesitaría para cumplir nuestros objetivos en materia de biodiversidad, incluyendo todos los tipos de financiación (pública, privada, nacional e internacional). ¿Y de qué va todo esto? Va, ni más ni menos, de poner freno a la destrucción de este mundo de organismos vivos, los cuales están desapareciendo a un ritmo cada vez más vertiginoso; se trata de restaurar la naturaleza y darle una oportunidad de sobrevivir en un entorno supuestamente «habitable», en lugar de permitir que la avaricia y la estulticia conduzcan a su exterminio.

¿Cuál es el futuro tras el fracaso de la COP16?

Todos y cada uno de nosotros debemos hacernos esa pregunta y planteársela a los que nos rodean, máxime cuando se sabe que, solo en Francia, cada año más de una cuarta parte de este importe se utiliza para prepararse para la guerra o participar en ella. Ciertamente, en una escala global, la reunión de Cali fue una oportunidad perdida, debido a la falta de voluntad política y de solidaridad económica.

Sin embargo, no todo está perdido.

Al final del túnel se atisbó algo de luz: en esta COP se reconoció a los pueblos indígenas y a las comunidades locales por su papel de guardianes de la biodiversidad —tras cerca de tres décadas eludiendo el tema deliberadamente—, también las afrodescendientes; asimismo, se creó un nuevo fondo de las Naciones Unidas, conocido como el Fondo de Cali. A largo plazo, dicho fondo se utilizará para recaudar contribuciones voluntarias de empresas privadas, la mitad de las cuales se destinarán a las comunidades mencionadas anteriormente. ¡Uf! ¿Cómo expresarlo?

Ustedes son... Bueno...

Forman parte de nosotros, y nosotros formamos parte de ustedes. Para seguir caminando por nuestra senda común, podría tener sentido empezar por poner de nuevo nuestra economía en una vía que beneficie al bien común. ¿A qué estamos esperando para dejar de tirar piedras sobre nuestro propio tejado, y revisar de una vez por todas las normas internacionales en materia de finanzas y comercio?

El principal objetivo de los delegados del CESE ante la COP29, Peter Schmidt y Diandra Ní Bhuachalla, era la financiación por el clima, en consonancia con el reciente Dictamen del CESE «Financiación de la lucha contra el cambio climático: una nueva hoja de ruta para fijar metas climáticas más ambiciosas y cumplir los ODS». Uno de los actos clave dirigidos por el CESE en Bakú giró en torno a la perspectiva global para fomentar una transición justa en el sector agroalimentario, el 18 de noviembre. El acto exploró la constitución de sistemas alimentarios sostenibles y con bajas emisiones de carbono que sean justos para los agricultores, los trabajadores de la cadena alimentaria y las generaciones futuras, con el objetivo de mejorar la colaboración entre los responsables políticos y la sociedad civil, amplificar las voces del Sur Global y promover soluciones climáticas inclusivas para todos.

Como miembro de la delegación de la UE, Arnaud Schwartz ha participado en diversas reuniones para pedir mayores sinergias entre los procesos de las Naciones Unidas sobre la diversidad biológica (Convenio sobre la Diversidad Biológica, CDB) y el cambio climático (Convención sobre el Cambio Climático, CMNUCC), la eliminación progresiva de las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente como medio para liberar más recursos financieros y un papel más activo de la sociedad civil organizada en la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Puede encontrar más información sobre la contribución del CESE a la COP16 aquí.

Arnaud Schwartz es el ponente del Dictamen del CESE «Una estrategia global para la biodiversidad en la COP16: unir a todos los sectores para alcanzar un objetivo común».

AL GRANO

Bulgaria y Rumanía están pagando un alto precio económico y político por no beneficiarse plenamente del régimen de Schengen, lo que también tiene un efecto negativo sobre la competitividad y el crecimiento económico de la UE. Ha llegado el momento de que el Consejo de la UE fije una fecha para la supresión de los controles fronterizos terrestres entre ambos países y los demás Estados miembros de Schengen, escribe Mariya Mincheva, ponente del Dictamen «El coste de no pertenecer al espacio Schengen para el mercado único – Impacto en Bulgaria y Rumanía».  (ll)

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Bulgaria y Rumanía están pagando un alto precio económico y político por no beneficiarse plenamente del régimen de Schengen, lo que también tiene un efecto negativo sobre la competitividad y el crecimiento económico de la UE. Ha llegado el momento de que el Consejo de la UE fije una fecha para la supresión de los controles fronterizos terrestres entre ambos países y los demás Estados miembros de Schengen, escribe Mariya Mincheva, ponente del Dictamen «El coste de no pertenecer al espacio Schengen para el mercado único – Impacto en Bulgaria y Rumanía».  (ll)

El coste de no pertenecer al espacio Schengen para el mercado único de la UE

Por Mariya Mincheva

Bulgaria y Rumanía cumplieron las condiciones para formar parte del espacio Schengen en 2011. Sin embargo, trece años después, aún no se les han concedido todas las ventajas de la libre circulación. Esta paradoja acarrea un precio político y alimenta el euroescepticismo.

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Por Mariya Mincheva

Bulgaria y Rumanía cumplieron las condiciones para formar parte del espacio Schengen en 2011. Sin embargo, trece años después, aún no se les han concedido todas las ventajas de la libre circulación. Esta paradoja acarrea un precio político y alimenta el euroescepticismo.

En la reunión que el Consejo celebró el 22 de noviembre en Budapest, los ministros de Interior de Hungría, Austria, Bulgaria y Rumanía acordaron poner en marcha las medidas necesarias para fijar una fecha de supresión de los controles en las fronteras terrestres, a condición de que se redoblen los esfuerzos para frenar a los migrantes irregulares que llegan a través de la ruta de los Balcanes Occidentales.

El Acuerdo de Schengen es esencial para la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales dentro de la UE, y constituye un factor clave para el éxito económico de esta. Las limitaciones socavan la competitividad y el crecimiento económico de la UE e impiden que la economía social de mercado, tal como se establece en los Tratados, sea una realidad.

A lo largo de los años, los Estados miembros han restablecido temporalmente los controles fronterizos. Sin embargo, el impacto económico y social de estas decisiones en el mercado único no ha sido objeto de evaluación. La Comisión Europea analiza las barreras físicas al comercio, pero abarcando únicamente los bloqueos fronterizos, las manifestaciones y los ataques a camiones, sin tener en cuenta los efectos de los controles en las fronteras terrestres, incluido su restablecimiento temporal por parte de los Estados miembros de Schengen.

En 2023, el Consejo acordó suprimir los controles en las fronteras aéreas y marítimas interiores con Bulgaria y Rumanía a partir del 31 de marzo de 2024. Sin embargo, se han mantenido los controles en las fronteras terrestres interiores, sin que se haya fijado una fecha para su supresión, lo que genera costes elevados e impide a las empresas aprovechar plenamente los beneficios del mercado único.

La adopción de medidas para la plena integración de Bulgaria y Rumanía en el espacio Schengen puede reforzar la cohesión interna de la UE, aumentar su competitividad y apuntalar los principios fundamentales de libre circulación y solidaridad que sustentan el proyecto europeo.

El Parlamento Europeo ha argüido que la no pertenencia al espacio Schengen podría afectar a las expectativas del mercado en relación con la situación de estos países dentro de la UE. Se trata de una señal política que podría influir en el rendimiento de la deuda pública, los precios de los activos financieros y los tipos de interés que se aplican a las empresas y los hogares, y podría perjudicar a la economía real.

Ambos países pagan miles de millones de euros al año debido al aumento de los costes logísticos, de combustible y de manutención de los conductores y a los retrasos en la entrega de bienes y equipos. Todos estos costes directos se repercuten inevitablemente sobre los consumidores en forma de precios más elevados, y afectan a la salud física y mental de los trabajadores.

La situación supone trabas para el turismo. Además, socava la libre circulación de trabajadores, al limitar las oportunidades de los trabajadores de Bulgaria y Rumanía de buscar empleo en los Estados miembros vecinos, lo que afecta a los sectores de la construcción, la agricultura y los servicios, que dependen en gran medida de los trabajadores estacionales y temporales.

En su informe sobre el futuro del mercado único, Enrico Letta aboga por una firme oposición ante cualquier intento de limitar la libertad de circulación entre los Estados miembros, incluidas las restricciones técnicas en las rutas y el transporte por carretera, y ante toda suspensión del Acuerdo de Schengen.

Ha llegado el momento de que el Consejo fije una fecha para la supresión de los controles en las fronteras terrestres entre Bulgaria, Rumanía y los demás Estados miembros que forman parte del espacio Schengen. Se espera una decisión definitiva sobre esta cuestión en la sesión del Consejo de la UE dedicada a Justicia y Asuntos de Interior que tendrá lugar el 12 de diciembre.

Noticias del CESE

Culminar la ampliación de la UE

La próxima Comisión debe ser la «Comisión de la ampliación». No se trata de ampliar o no, sino de cómo hacerlo correctamente. Esta es la conclusión a la que se ha llegado en el Foro de Alto Nivel sobre ampliación celebrado por el Comité Económico y Social Europeo (CESE), que contó con la participación de Oliver Röpke, presidente del CESE, Nicolas Schmit, comisario europeo de Empleo y Derechos Sociales, y ministros tanto de los Estados miembros de la UE como de los países candidatos a la adhesión.

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La próxima Comisión debe ser la «Comisión de la ampliación». No se trata de ampliar o no, sino de cómo hacerlo correctamente. Esta es la conclusión a la que se ha llegado en el Foro de Alto Nivel sobre ampliación celebrado por el Comité Económico y Social Europeo (CESE), que contó con la participación de Oliver Röpke, presidente del CESE, Nicolas Schmit, comisario europeo de Empleo y Derechos Sociales, y ministros tanto de los Estados miembros de la UE como de los países candidatos a la adhesión.

El CESE ha organizado conjuntamente con la Comisión Europea el Foro de Alto Nivel sobre la ampliación, que se celebró en paralelo a su pleno de octubre. Más de 140 representantes de la sociedad civil de los países candidatos a la adhesión se reunieron por primera vez. Los participantes expusieron con claridad su principal argumento: la sociedad civil y los interlocutores sociales —a menudo ignorados en el proceso de adhesión— deben desempeñar un papel central en la ampliación de la UE.

Tal y como subrayó el Sr. Röpke, «no se trata solo de ampliar la UE, sino de preparar a los futuros Estados miembros para que contribuyan activamente a modelarla, y garantizar así que disponen de todos los medios necesarios para abordar los retos a los que se verán abocados. Gracias a la colaboración con la sociedad civil, las patronales y los sindicatos, estamos creando las bases necesarias para una Europa más inclusiva y fuerte».

El debate ha puesto de relieve la necesidad de mantener el impulso reciente en torno al proceso de ampliación, ya que la Comisión 2024-2029 desempeñará un papel crucial en su culminación.

Otro mensaje clave del debate fue la importancia de una integración gradual, previsible y basada en los méritos, en la que se reconozcan y recompensen los avances con perspectivas reales de adhesión.

El Sr. Schmit destacó el papel clave que desempeña la sociedad civil y afirmó que «un diálogo social bipartito y tripartito que funcione correctamente y la participación de los interlocutores sociales son elementos cruciales en el contexto de la adhesión a la UE, ya que forman parte de nuestra economía social de mercado».

Rolf Schmachtenberg, secretario de Estado alemán, declaró por su parte que «los aspectos laborales y sociales son fundamentales para el éxito de la adhesión a la UE. Quienes deseen mejorar la vida de toda la ciudadanía, crear oportunidades y luchar contra las desigualdades sociales necesitan políticas de empleo eficaces, buenas condiciones de trabajo y sistemas de seguridad social operativos, con unos interlocutores sociales fuertes».

Durante el debate, Naida Nišić, ministra de Trabajo, Empleo y Diálogo Social de Montenegro, subrayó la importancia del Foro de Alto Nivel como plataforma de diálogo que permite a Montenegro evaluar los avances.

Niki Kerameus, ministra de Trabajo y Seguridad Social de Grecia, hizo hincapié en «el gran privilegio que supone haber participado en este importante debate sobre la ampliación de la UE y el papel fundamental que desempeñan los interlocutores sociales en la configuración del futuro elenco europeo de derechos laborales y sociales».

Olta Manjani, viceministra de Economía, Cultura e Innovación de Albania, manifestó que su país «está aumentando activamente su presencia en las instituciones, comités y grupos de trabajo de la UE, y la creación del Comité Consultivo Mixto con el Comité Económico y Social Europeo es muestra de dicha labor».

El CESE ha abogado sin cesar por la ampliación de la UE. En 2024, puso en marcha un proyecto piloto —la iniciativa de los miembros de países candidatos a la adhesión— que permite a la sociedad civil de los países candidatos contribuir a los trabajos del Comité. La iniciativa demuestra cómo la participación activa de la sociedad civil de los países candidatos puede reforzar el proceso de ampliación.  (mt)

El CESE pide una iniciativa emblemática europea en favor de la salud y un plan de acción para las enfermedades raras

El CESE pide una iniciativa emblemática europea en favor de la salud, propone crear una Unión Europea de la Salud e insta a la Comisión Europea a que publique un plan de acción sobre las enfermedades raras con objetivos realistas y alcanzables.

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El CESE pide una iniciativa emblemática europea en favor de la salud, propone crear una Unión Europea de la Salud e insta a la Comisión Europea a que publique un plan de acción sobre las enfermedades raras con objetivos realistas y alcanzables.

Durante el debate sobre «Una iniciativa emblemática europea en favor de la salud», celebrado en su pleno de octubre, el CESE pidió a la UE que pusiera en marcha una iniciativa ambiciosa destinada a construir una arquitectura transversal de la salud en la Unión Europea. También figuraba en el orden del día la creación de un plan de acción europeo para las enfermedades raras.

En la apertura del debate el presidente del CESE, Oliver Röpke, afirmó: «Es esencial que todas las personas que viven en la UE dispongan de una atención sanitaria de calidad que sea asequible y accesible. Tenemos que invertir en sistemas sanitarios innovadores y sostenibles y adoptar medidas firmes para luchar contra las desigualdades en materia de salud tanto dentro de la UE como a escala mundial. Las enfermedades raras hacen aún más evidente la persistencia de desigualdades y vulnerabilidades. Por eso necesitamos una acción europea global para tratar esas enfermedades».

El ponente del Dictamen sobre la iniciativa emblemática europea en favor de la salud, Alain Coheur, declaró: «Hoy estamos intentando aprobar una hoja de ruta para los futuros comisarios de la UE que promueva la atención sanitaria para todos y proteja a las personas ante crisis futuras». Ágnes Cser, ponente del Dictamen sobre las enfermedades raras, añadió: «Tenemos que presentar un plan de acción, pero sin centrarnos únicamente en el plan de acción para las enfermedades raras, sino también en la salud, que es la clave de la competitividad. La Unión de la Salud no puede quedarse en mera palabrería».

El Dictamen sobre la iniciativa emblemática europea en favor de la salud establece pilares estratégicos para reforzar la solidaridad y la cooperación entre los Estados miembros en el ámbito de la salud. Entre ellos se encuentra la creación de una garantía europea de cuidados y salud que defina objetivos sanitarios plurianuales a escala de la UE. Esto podría dar lugar a la creación de un texto jurídico vinculante (como una Directiva).

Otro pilar es la aplicación del enfoque «Una sola salud», que relaciona las políticas relativas a los humanos, los animales, las plantas y el medio ambiente. El Dictamen sobre la lucha contra las enfermedades raras pide a la Comisión que publique una Comunicación con un plan de acción europeo global para las enfermedades raras que incluya objetivos específicos, medibles, alcanzables, realistas y acotados en el tiempo que sean viables de aquí a 2030. (lm) 

Una inteligencia artificial (IA) hecha en Europa: el CESE pide inversiones estratégicas en infraestructuras de IA

El CESE insta a la Unión Europea a aumentar su inversión en una conectividad segura y en infraestructuras y cadenas de suministro resilientes para garantizar que siga siendo competitiva en el ámbito en rápida evolución de la IA de uso general. Estas medidas se consideran esenciales para maximizar los beneficios de la IA generativa en consonancia con los valores, las necesidades y los derechos fundamentales europeos.

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El CESE insta a la Unión Europea a aumentar su inversión en una conectividad segura y en infraestructuras y cadenas de suministro resilientes para garantizar que siga siendo competitiva en el ámbito en rápida evolución de la IA de uso general. Estas medidas se consideran esenciales para maximizar los beneficios de la IA generativa en consonancia con los valores, las necesidades y los derechos fundamentales europeos.

En su Dictamen exploratorio «Inteligencia artificial: el camino por recorrer», en el que se centra en los aspectos clave de la IA de uso general, el CESE subraya que el dinamismo y la complejidad de la IA requieren actualizaciones continuas del Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE. Aunque los modelos de la IA de uso general son en gran medida técnicos y se aplican predominantemente en el sector de las relaciones entre empresas (B2B), no puede pasarse por alto su repercusión indirecta en los trabajadores y los consumidores.

«Creemos que es muy importante que toda la IA que se use en Europa también se base en los valores europeos, entre los que están, sin duda, el Estado de Derecho y los derechos humanos, pero también la transparencia, la credibilidad y la fiabilidad. Son los factores clave que permiten que cualquier sistema de IA funcione al servicio de las personas», afirmó Sandra Parthie, ponente del Dictamen, solicitado por la Comisión Europea y la Presidencia húngara del Consejo de la UE.

El CESE, aunque apoya el Reglamento de Inteligencia Artificial, subraya la necesidad de que sea objeto de un estrecha supervisión y de ajustes en caso de que frene la capacidad de innovación de las empresas de la UE centradas en la IA, algo que puede ocurrir si existe incertidumbre sobre cómo debe aplicarse el Reglamento o si resulta demasiado complejo, alejando a los inversores y los innovadores del mercado europeo.

Con el fin de contrarrestar el fuerte dominio de las grandes empresas digitales no europeas en el mercado de la UE, el CESE pide movilizar los instrumentos de la política de competencia de la Unión para abordar todo comportamiento crítico o incumplimiento de las normas de la UE.

La UE y sus Estados miembros deben invertir en innovación para construir redes sólidas que permitan crear productos basados en la IA y mejorarlos, así como aumentar los beneficios que la IA aporta a las personas y a la economía. El hecho de no desarrollar y utilizar la IA de uso general en Europa podría dar lugar a una disminución de la competitividad de las empresas europeas y una caída de las ventas, pérdida de puestos de trabajo, estancamiento económico y pobreza.

«Tenemos empresas e investigadores muy buenos y contamos con instalaciones de investigación líderes a nivel mundial a nuestro alcance. Debemos promocionarlos mucho más todavía, así como atraer talento y lograr que Europa resulte atractiva para que esas personas trabajen aquí. Tenemos que desarrollar la IA hecha en Europa», concluyó la Sra. Parthie. (ll)

La sociedad civil necesita fondos para poder supervisar la gestión de los residuos radiactivos

Los Estados miembros de la UE deben fomentar el compromiso inclusivo, la transparencia y la apertura con la sociedad civil en todas las zonas en que se lleve a cabo la gestión de residuos radiactivos. Esto atañe tanto a las actuales comunidades receptoras como a aquellas que puedan tener interés en serlo, especialmente teniendo en cuenta que la generación anual de residuos radiactivos aumentará durante el próximo decenio y en años sucesivos.

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Los Estados miembros de la UE deben fomentar el compromiso inclusivo, la transparencia y la apertura con la sociedad civil en todas las zonas en que se lleve a cabo la gestión de residuos radiactivos. Esto atañe tanto a las actuales comunidades receptoras como a aquellas que puedan tener interés en serlo, especialmente teniendo en cuenta que la generación anual de residuos radiactivos aumentará durante el próximo decenio y en años sucesivos.

En un dictamen aprobado en su pleno de octubre, el CESE adopta una posición firme. Arguye que la financiación disponible debería destinarse a la creación de capacidad entre los grupos de la sociedad civil —en particular las comunidades locales próximas a las instalaciones nucleares— para tomar parte de forma independiente en proyectos y estudios destinados a evaluar la participación y la transparencia en materia de gestión de residuos radiactivos.

El CESE recomienda que los Estados miembros informen sobre los métodos de participación pública en el proceso de toma de decisiones relativas a la gestión de los residuos radiactivos y sobre el modo en que se garantiza la transparencia. «El Comité pide a los Estados miembros que tomen medidas para garantizar el seguimiento y la divulgación periódica de la evolución medioambiental, socioeconómica y de salud pública en lo que respecta a la gestión de los residuos radiactivos», afirmó la ponente, Alena Mastantuono.

Los Estados miembros han de asumir sus responsabilidades y no trasladar a las generaciones futuras la carga de procesar los residuos nucleares, con independencia de su naturaleza, vida y grado de peligrosidad.

Dado que una elevada proporción del combustible nuclear usado puede reprocesarse, los materiales fisionables deben reciclarse, reduciendo así la necesidad de suministro de uranio natural para la explotación de los reactores nucleares. El uso de estrategias de economía circular permitiría a los Estados miembros minimizar la cantidad de residuos que deben tratarse mediante estrategias de gestión de residuos.

«Los Estados miembros deben asegurarse de que los análisis de costes de clausuras y de gestión del combustible gastado y los residuos radiactivos tengan en cuenta la actualización de los costes. También deben velar por que la financiación sea suficiente para cubrir los costes reales», afirmó el coponente, Christophe Quarez. (mp)

La energía geotérmica puede hacer realidad la transición ecológica

En Europa, la energía geotérmica tiene un importante potencial sin explotar y la Unión Europea debe tomar medidas urgentes para adoptar una estrategia europea de desarrollo geotérmico que permita aprovechar sus beneficios.

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En Europa, la energía geotérmica tiene un importante potencial sin explotar y la Unión Europea debe tomar medidas urgentes para adoptar una estrategia europea de desarrollo geotérmico que permita aprovechar sus beneficios.

En su pleno de octubre, el CESE se pronunció de forma inequívoca sobre el tema de la energía. En un Dictamen elaborado por Zsolt Kükedi y Thomas Kattnig, el CESE subraya que la producción de energía geotérmica origina unas emisiones de gases de efecto invernadero extremadamente bajas y puede desempeñar un papel clave en la transición ecológica de la UE al reducir su dependencia de los combustibles fósiles y facilitar la descarbonización.

«La energía geotérmica puede contribuir de manera útil a la consecución de los objetivos de neutralidad climática de la UE para 2050», afirmó el Sr. Kükedi. «El potencial que tiene no se aprovecha, por lo que la Comisión Europea debería elaborar inmediatamente una estrategia global destinada a utilizar los recursos que proporciona», añadió el Sr. Kattnig.

El CESE señala que la inversión en centrales geotérmicas no funcionará sin ayuda financiera a nivel nacional; en concreto, se necesitarán financiación e incentivos públicos para atraer inversiones iniciales y reducir sus riesgos.

Además, es importante señalar que los cambios en la política energética o en la financiación pueden repercutir en el atractivo económico de los proyectos geotérmicos.

La construcción de centrales geotérmicas entraña riesgos que deben determinarse con precisión, especialmente en cuanto al impacto ambiental. Por este motivo, es esencial que este proceso se lleve a cabo con la participación de las comunidades locales, para así aumentar la aceptación pública.

En todo caso, los beneficios medioambientales y climáticos de la energía geotérmica son mayores que sus riesgos, por lo que constituye una de las mejores fuentes de energía renovables en cuanto al uso del suelo y de los recursos y la dependencia de las importaciones. (mp)

El CESE insta a la UE a liderar una bioeconomía coherente y sostenible

El CESE pide a la UE que lidere un modelo de bioeconomía sostenible en consonancia con el Pacto Verde Europeo y los objetivos climáticos. 

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El CESE pide a la UE que lidere un modelo de bioeconomía sostenible en consonancia con el Pacto Verde Europeo y los objetivos climáticos.

En su Dictamen «Armonizar la economía circular y la bioeconomía», el CESE expone cómo una bioeconomía sólida puede impulsar los beneficios económicos y ecológicos de Europa, reforzar la resiliencia y apoyar una transición justa. Las inversiones estratégicas en la colaboración intersectorial y el compromiso con las comunidades pueden convertir a la bioeconomía de la UE en un modelo mundial de crecimiento sostenible.

Para ser sostenible, la bioeconomía debe adecuarse a marcos de la UE como el Pacto Verde, la economía circular y los objetivos en materia de biodiversidad, con el fin de garantizar que las actividades de la bioeconomía contribuyan a los objetivos climáticos y de biodiversidad sin superar los límites del planeta.

«Es esencial una Estrategia de Bioeconomía global y ambiciosa. En consonancia con la economía circular y los objetivos de desarrollo sostenible, la bioeconomía puede constituir una ventaja competitiva para la UE mediante la creación de puestos de trabajo sostenibles y bien remunerados y la garantía de un crecimiento que respete los límites ecológicos», afirmó Cillian Lohan, ponente del Dictamen.

La bioeconomía puede basarse en los principios de la economía circular, reduciendo los residuos y mejorando la eficiencia mediante el uso en cascada de los recursos y la recirculación del material biológico. Asimismo, genera beneficios sociales, especialmente en las zonas rurales, al crear puestos de trabajo y oportunidades de desarrollo de capacidades. Para ello, es fundamental apoyar a las comunidades rurales y fomentar la participación de la juventud en este sector.

La educación en bioeconomía puede ayudar a formar una mano de obra cualificada y a sensibilizar sobre la sostenibilidad, además de contribuir a mejorar la salud pública al reducir los costes de la asistencia sanitaria. La clave para lograrlo son los avances tecnológicos y el uso sostenible del suelo, como la agricultura y la silvicultura regenerativas, que impulsan el almacenamiento de carbono y la biodiversidad.

La agricultura urbana y los centros alimentarios circulares pueden reducir el desperdicio de alimentos y reforzar los sistemas alimentarios locales. La UE debe mantener normas exigentes en materia de empresas y de innovación, fomentando la adopción temprana de las tecnologías de base biológica. La financiación debe dar prioridad a los que lideren la innovación y apoyar a las pequeñas y medianas empresas.

Se necesita una definición clara para integrar la bioeconomía en las políticas de la UE. La actualización de la Estrategia de Bioeconomía en 2025 debe atenerse al Pacto Verde y al Acuerdo de París, con el fin de proporcionar una hoja de ruta para una bioeconomía sostenible y resiliente. (ks) 

El CESE formula recomendaciones concretas para construir un sistema alimentario resiliente y sostenible de cara al futuro

El CESE ha compartido su visión para transformar los sistemas agrícola, pesquero y alimentario de la UE a fin de garantizar la resiliencia y la sostenibilidad en tiempos de crisis. 

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El CESE ha compartido su visión para transformar los sistemas agrícola, pesquero y alimentario de la UE a fin de garantizar la resiliencia y la sostenibilidad en tiempos de crisis. 

En un Dictamen aprobado en octubre, el CESE abogó por un sistema alimentario competitivo, resistente a las crisis y coherente con los objetivos medioambientales y sociales de la UE. Hizo hincapié en la seguridad alimentaria, unos ingresos justos para los productores, la resiliencia medioambiental y el apoyo a la próxima generación de productores de alimentos.

«Es fundamental garantizar unos ingresos estables y sostenibles de los productores, así como fomentar una política alimentaria basada en el conocimiento que fomente la innovación», declaró Arnold Puech d’Alissac, presidente de la Organización Mundial de Agricultores y uno de los tres ponentes del Dictamen.

Para ello, el CESE propone reforzar la posición negociadora del sector agrícola en las negociaciones de precios y aumentar la financiación de la agricultura y la pesca de la UE. Reclamó igualmente que los acuerdos comerciales futuros incorporen el Pacto Verde y las normas «de la granja a la mesa» y garanticen una competencia leal y una calidad elevada de los alimentos.

«Garantizar unos ingresos justos para los productores primarios es fundamental», afirmó Piroska Kállay, otra de las ponentes del Dictamen.

Para lograrlo, el CESE pide un sistema de aplicación más estricto de las prácticas comerciales justas y la prohibición de las ventas a precios inferiores a los costes con el fin de reequilibrar la cadena de suministro alimentario. También son de suma importancia unas políticas que promuevan el relevo generacional, que se centren en los jóvenes y las mujeres y que incorporen la educación, la formación y el apoyo a las cooperativas.

Para apoyar la sostenibilidad, el CESE recomienda recompensar la captura de carbono, por ejemplo las prácticas de gestión sostenible del suelo, y prevenir la fuga de carbono. «Estas medidas ayudarían a adaptar la producción de alimentos a los objetivos climáticos de la UE y a los compromisos medioambientales mundiales», afirmó Joe Healy, el tercer ponente.

Otra propuesta es un sistema de seguro público que permita proteger a los productores de catástrofes relacionadas con el clima, al objeto de garantizar de este modo la continuidad del suministro de alimentos.

El CESE exige políticas para restaurar la salud del suelo y del agua, mejorar la eficiencia hídrica y reducir el uso de recursos, además de medidas para atajar la burocracia e impulsar la transparencia mediante el seguimiento digitalizado de los precios y los costes.

Por último, el CESE recomienda la creación de un Consejo Europeo de Política Alimentaria para fomentar el diálogo sobre cuestiones relacionadas con la alimentación y adaptar la política alimentaria a objetivos sociales y medioambientales más ambiciosos. Estas propuestas constituyen una hoja de ruta para lograr que los sistemas alimentarios de la UE sean más resilientes, sostenibles y equitativos ante los retos mundiales. (ks)

El CESE propone que la financiación de la UE sea más transparente e inclusiva

En octubre, el CESE aprobó un Dictamen en el que propone que se replantee de forma cimental el funcionamiento de la financiación de la UE. En él se pide una mayor transparencia y participación ciudadana en todos los niveles de la UE, lo que reforzaría la democracia y la confianza de la ciudadanía. 

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En octubre, el CESE aprobó un Dictamen en el que propone que se replantee de forma cimental el funcionamiento de la financiación de la UE. En él se pide una mayor transparencia y participación ciudadana en todos los niveles de la UE, lo que reforzaría la democracia y la confianza de la ciudadanía. 

Para lograr este empeño, el CESE recomienda establecer un marco común para la transparencia fiscal, involucrando a la ciudadanía en los procesos de presupuestación y creando herramientas digitales que hagan más comprensible la información presupuestaria.

«Imaginémonos que fuese posible seguir la pista de cada euro que sale de los fondos de la UE, desde Bruselas hasta cada comunidad local, pasando por los gobiernos nacionales», afirmó la ponente del Dictamen, Elena Calistru.

Según la visión del CESE, un marco común de transparencia fiscal servirá para fijar normas claras y coherentes aplicables a todos los programas financiados por la UE y garantizará la presentación uniforme de la información y un acceso sencillo a los datos presupuestarios en todos los Estados miembros, haciendo hincapié en las buenas prácticas en lugar de introducir nuevas reglamentaciones.

La presupuestación participativa permitiría a la ciudadanía decidir directamente en cuestiones de gasto público, en concreto a escala local, y a la vez integraría elementos participativos en los procesos presupuestarios a escala de la UE.

El CESE pidió una plataforma digital uniformizada y fácil de usar que ofrezca datos presupuestarios en tiempo real, presentaciones visuales fáciles de entender e información sobre el modo en que el uso de los fondos de la UE sirve para conseguir resultados. Se aumentaría así la comprensión y la participación del público en lo que atañe a las cuestiones fiscales.

El CESE también destacó la importancia de sensibilizar a la opinión pública, velar por el refuerzo de los procesos de supervisión y adaptar las prácticas presupuestarias a los objetivos de la UE, como la cohesión y la sostenibilidad, para fomentar la cooperación y la rendición de cuentas.

«La financiación de la UE no es solo una cuestión de números, sino también de confianza y democracia, y de lograr que Europa funcione para su ciudadanía», concluyó Calistru. (tk)

La UE debe seguir persiguiendo una economía centrada en las personas

El CESE apoya los esfuerzos por desarrollar un ecosistema industrial más centrado en el ser humano y preparado para el futuro. Al mismo tiempo, pide un debate en profundidad sobre la industria 5.0 y sus implicaciones sociales y económicas.

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El CESE apoya los esfuerzos por desarrollar un ecosistema industrial más centrado en el ser humano y preparado para el futuro. Al mismo tiempo, pide un debate en profundidad sobre la industria 5.0 y sus implicaciones sociales y económicas.

La industria 5.0 tiene por objeto situar las cuestiones sociales y medioambientales en el centro de los procesos empresariales, con el fin de ir más allá del enfoque de la Industria 4.0, orientada a la digitalización y la automatización. El CESE aprobó recientemente un Dictamen titulado Industria 5.0: cómo hacerla realidad, en el que aboga por un modelo industrial centrado en las personas que valore las capacidades humanas y la creatividad.

La industria 4.0 ignoró en gran medida el impacto que supone la automatización para el capital humano y prestó poca atención a las prioridades medioambientales, como la reducción de residuos, la circularidad y la energía verde. El CESE subraya que la industria 5.0 debe abordar estas lagunas y dar prioridad a los valores democráticos, la equidad social y la competitividad sostenible. Giuseppe Guerini, ponente del Dictamen «Industria 5.0», sostiene que la transformación digital debe contribuir a un «nuevo pacto industrial limpio», en el que los factores humanos y la creatividad desempeñen un papel central.

La industria 5.0 vuelve a situar a las personas en el centro de la producción, al considerar que sus conocimientos y capacidades son esenciales para obtener una ventaja competitiva. Establece un equilibrio entre la automatización y la creatividad humana, dado que utiliza robots colaborativos para tareas repetitivas, lo que permite a los trabajadores centrarse en el diseño, la planificación y los servicios al cliente. Este cambio también hace hincapié en la salud y la seguridad de los trabajadores y el apoyo a los que se vean desplazados por la automatización.

El CESE pide a las instituciones de la UE que apoyen un ecosistema industrial preparado para el futuro y centrado en el ser humano, que se base en la equidad social y la competitividad inclusiva. Al tiempo que respalda el concepto de industria 5.0, el CESE subraya la necesidad de seguir delimitando sus repercusiones económicas, sociales y tecnológicas. Las políticas europeas existentes, como el Pacto Verde, el Reglamento de Inteligencia Artificial y la Agenda de Capacidades, ofrecen una base para esta visión, pero deben actualizarse con el fin de adecuarse a los principios de la industria 5.0.

Para que la industria 5.0 tenga éxito, los interlocutores sociales y los trabajadores deben participar a todos los niveles. Este enfoque inclusivo fomentará un entorno de trabajo colaborativo que permita combinar las fortalezas de los seres humanos y de las máquinas, de forma que los lugares de trabajo sean más innovadores, atractivos y sostenibles. (gb)

La UE debe centrarse urgentemente en el hidrógeno verde para descarbonizar el transporte

El CESE celebró una conferencia sobre el hidrógeno con bajas emisiones de carbono el 12 de noviembre en Pärnu (Estonia). El objetivo del acto era debatir y señalar acciones estratégicas de cara al desarrollo de infraestructuras sostenibles para el hidrógeno y sus derivados, centrándose en la financiación y el uso.

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El CESE celebró una conferencia sobre el hidrógeno con bajas emisiones de carbono el 12 de noviembre en Pärnu (Estonia). El objetivo del acto era debatir y señalar acciones estratégicas de cara al desarrollo de infraestructuras sostenibles para el hidrógeno y sus derivados, centrándose en la financiación y el uso.

La conferencia, titulada Offshore Power for E-Fuels: Boosting the New Hydrogen Economy, reunió a la Embajada de los Países Bajos en Estonia, el Centro de Desarrollo del Distrito de Pärnu, el Centro de Investigación Aplicada Metrosert, Invest Estonia y el promotor de la planta de electrometanol Power2X.

El hidrógeno verde y el hidrógeno con bajas emisiones de carbono representan componentes cruciales de nuestra transición energética, e iniciativas recientes —como el Banco Europeo del Hidrógeno— han puesto de relieve que el desarrollo de mercados sostenibles del hidrógeno pasa por un momento de auge. En este sentido, los responsables políticos nacionales y de la UE deben proporcionar los medios necesarios para poner en práctica estas ambiciones y facilitar la cooperación entre los Estados miembros a la hora de adoptar estrategias eficaces.

Refiriéndose a esta urgente necesidad, Baiba Miltoviča, presidenta de la Sección de Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información del CESE, afirmó: «Una rápida implantación del hidrógeno renovable resulta fundamental no solo para la transformación de nuestro sistema energético, sino también para el bienestar social y económico de la Unión Europea. Sin embargo, es esencial que orientemos nuestros recursos de forma juiciosa. Para maximizar nuestro impacto, debemos dar prioridad a los sectores con emisiones difíciles de reducir y establecer normas ecológicas y sociales eficaces que garanticen unas condiciones de trabajo justas y seguras». (mp)

Baiba Miltoviča, presidenta de la Sección TEN del CESE, y Andres Jaadla, ponente del CDR, firman la Declaración sobre la vivienda

En una Declaración conjunta firmada el 14 de noviembre, Baiba Miltoviča, presidenta de la Sección de Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información (TEN) del CESE, y Andres Jaadla, ponente de un Dictamen sobre la vivienda del Comité de las Regiones (CDR), instan a las instituciones europeas a adoptar medidas urgentes para sacar a la Unión Europea de la actual crisis de la vivienda. También acogen favorablemente el nombramiento de un comisario europeo de Energía y Vivienda, que se encargará de presentar el primer plan europeo de vivienda asequible.

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En una Declaración conjunta firmada el 14 de noviembre, Baiba Miltoviča, presidenta de la Sección de Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información (TEN) del CESE, y Andres Jaadla, ponente de un Dictamen sobre la vivienda del Comité de las Regiones (CDR), instan a las instituciones europeas a adoptar medidas urgentes para sacar a la Unión Europea de la actual crisis de la vivienda. También acogen favorablemente el nombramiento de un comisario europeo de Energía y Vivienda, que se encargará de presentar el primer plan europeo de vivienda asequible.

Declaración sobre la vivienda

  • pedimos a la Comisión Europea que organice una cumbre anual de la UE sobre vivienda social y asequible en colaboración con el Parlamento Europeo, el CESE y el CDR. Esta cumbre anual de la UE debería reunir a todas las partes involucradas en la aplicación de las acciones de los Estados miembros en materia de vivienda social y asequible, sobre la base de un enfoque multinivel y el intercambio de las mejores prácticas, de conformidad con el principio de subsidiariedad;
  • respaldamos el plan del comisario de Vivienda propuesto de establecer una plataforma paneuropea de inversión para una vivienda asequible y sostenible que apoye urgentemente a las asociaciones nacionales, regionales y locales al objeto de poner fin a la exclusión en materia de vivienda, en colaboración con el CESE y el CDR;
  • señalamos que es necesario explorar formas innovadoras de impulsar la inversión pública y movilizar los fondos de la UE existentes si queremos encontrar una solución a largo plazo a la crisis de la vivienda;
  • pedimos a las instituciones de la Unión que apoyen la renovación en profundidad de los edificios residenciales sobre la base, por un lado, de un apoyo financiero diversificado, a largo plazo e innovador, y por el otro, de marcos jurídicos coherentes, que presten especial atención a las poblaciones vulnerables y a los agentes clave sobre el terreno, en particular las comunidades de energía y los entes locales;
  • pedimos una cooperación más estrecha entre los agentes en los distintos niveles de gobierno: Estados miembros, instituciones de la UE, organizaciones de la sociedad civil y entes locales y regionales.

Nos comprometemos a ayudar en la aplicación de las medidas establecidas en la Declaración de Lieja compartiendo los puntos de vista de las organizaciones de la sociedad civil y de los entes locales y regionales de toda la UE, como parte del esfuerzo conjunto de todas las instituciones de la UE dirigido a resolver la crisis de la vivienda y a reforzar la cohesión europea desde todos los frentes.

Encuentros que dejan huella: imaginar el fin de la pobreza energética

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) acoge Powerful Encounters: Picturing an end to energy poverty (Encuentros que dejan huella: imaginar el fin de la pobreza energética), exposición punzante que muestra el trabajo de la fotógrafa Miriam Strong. Preparada en colaboración con Amigos de la Tierra Europa, la exposición destaca el activismo, la acción colectiva y el empoderamiento de las comunidades de toda Europa que afrontan la pobreza energética. Organizada a iniciativa del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE, la exposición podrá visitarse en el edificio JDE del CESE, Bruselas, en la rue Belliard 99-101, del 4 al 16 de diciembre.

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El Comité Económico y Social Europeo (CESE) acoge Powerful Encounters: Picturing an end to energy poverty (Encuentros que dejan huella: imaginar el fin de la pobreza energética), exposición punzante que muestra el trabajo de la fotógrafa Miriam Strong. Preparada en colaboración con Amigos de la Tierra Europa, la exposición destaca el activismo, la acción colectiva y el empoderamiento de las comunidades de toda Europa que afrontan la pobreza energética. Organizada a iniciativa del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE, la exposición podrá visitarse en el edificio JDE del CESE, Bruselas, en la rue Belliard 99-101, del 4 al 16 de diciembre.

En el acto inaugural, el vicepresidente del CESE responsable de Comunicación, Aurel Laurenţiu Plosceanu, y el presidente del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE, Séamus Boland, hicieron hincapié en el compromiso del CESE para erradicar la pobreza, promover una energía asequible, fomentar el cambio sistémico y cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 

En su discurso, el Sr. Boland habló del aumento del coste de la vida y del incremento de los niveles de pobreza en Europa, e hizo hincapié en la necesidad de una respuesta política firme por parte de la nueva Comisión Europea y el Parlamento Europeo. «La primera estrategia de la UE de lucha contra la pobreza y el Pacto Industrial Limpio, anunciados por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en sus orientaciones políticas para la nueva Comisión Europea, deben ofrecer soluciones sostenibles a las situaciones existentes sobre el terreno», afirmó el Sr. Boland.

La activista en favor de la justicia energética Laia Segura y la responsable de comunicación de Amigos de la Tierra Yvonne Lemmen subrayaron que este proyecto fotográfico explora la manera en que las personas afrontan a la pobreza energética y luchan por su derecho a viviendas dignas y resistentes al cambio climático, que utilicen una energía asequible y limpia. Para obtener más información, pulse aquí.

Y el premio a la mejor foto «Conectar la UE» de 2024 va a...

La ganadora del concurso de fotografía «Conectar la UE» de 2024 es Martina Cikojević, editora y periodista del Sindicato de Trabajadores Postales de Croacia. Su foto, Brussels Grand Place in the Moonlight, le valdrá una estancia de dos días en Bruselas durante la Semana de la Sociedad Civil del CESE que tendrá lugar en marzo de 2025.

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La ganadora del concurso de fotografía «Conectar la UE» de 2024 es Martina Cikojević, editora y periodista del Sindicato de Trabajadores Postales de Croacia.

Su foto, Brussels Grand Place in the Moonlight, le valdrá una estancia de dos días en Bruselas durante la Semana de la Sociedad Civil del CESE que tendrá lugar en marzo de 2025.

La Sra. Cikojević participó en el seminario «Conectar la UE» de 2024, que tuvo lugar en Bruselas los días 17 y 18 de octubre. El seminario reunió a responsables de prensa y comunicación de las organizaciones de la sociedad civil de la UE, así como a periodistas. Bajo el título: «Un bastión de la democracia: ayudar al periodismo a sobrevivir y prosperar», se centró en los retos sin precedentes a los que se enfrentan los periodistas en un mundo de IA en rápida evolución y sometido a crecientes presiones políticas.

Los participantes también se unieron a una sesión de creación de redes sobre el tema «Trabajar como responsable de prensa o comunicación en la era de Instagram, TikTok y la AI: cómo hacer llegar tu mensaje», al hilo de la cual se celebraron dos talleres. El concurso de fotografía formó parte del taller «Lecciones sobre contenidos de comunicación», dirigido por el especialista en comunicación Tom Moylan.

La Sra. Cikojević declaró que su foto, en la que se aprecia la luz de la luna atravesando un oscuro manto de nubes e iluminando la noche, bien podría entroncar simbólicamente con el tema del seminario. «Nadie puede impedir que la luna traiga luz en la oscuridad, y nadie debería impedir a los periodistas llevar la verdad a una sociedad mejor, más segura y más justa», afirmó.

Como ganadora del concurso fotográfico, la Sra. Cikojević participará en la segunda edición de la Semana de la Sociedad Civil del CESE, que se celebrará del 17 al 21 de marzo de 2025 en la sede de la institución en Bruselas. El tema del próximo año es El refuerzo de la cohesión y la participación en las sociedades polarizadas.

La Unidad de Prensa del CESE desea dar la enhorabuena a Martina y expresar su agradecimiento a todas las personas que enviaron sus fotos. (ll)

Noticias de los grupos

Elecciones en Estados Unidos: debemos prepararnos para actuar en solitario en cuestiones estratégicas clave

Stefano Mallia, presidente del Grupo de Empresarios

Donald Trump ha ganado las elecciones en Estados Unidos y será presidente por segunda vez. El resultado que arrojan las urnas es claro y debe respetarse. Pero ¿y ahora qué? 

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Stefano Mallia, presidente del Grupo de Empresarios

Donald Trump ha ganado las elecciones en Estados Unidos y será presidente por segunda vez. El resultado que arrojan las urnas es claro y debe respetarse. Pero ¿y ahora qué?

La UE y los EE.UU. siguen siendo socios geopolíticos y comerciales de primera magnitud, ya que nuestra relación se basa en el principio de reciprocidad. En la actualidad, en este mundo interconectado en el que vivimos, no debe haber margen para el aislacionismo o el proteccionismo, pues estas actitudes socavan nuestra cooperación mutua y a escala mundial y nuestra prosperidad económica.

La UE es el primer socio comercial de los EE.UU. y viceversa. El comercio bilateral entre la UE y los Estados Unidos se halla en máximos históricos y en 2023 ascendió a más de 1,6 billones EUR, con un volumen de inversión bilateral de 5 billones EUR. Los Estados Unidos son una fuente de inversión extranjera directa (IED) primordial en la UE: la inversión estadounidense en Europa se estima en unos 3,6 billones USD, mientras que la inversión de la UE en los Estados Unidos se sitúan en torno a los 3 billones USD. Esta inversión mutua refuerza la interdependencia económica y crea millones de puestos de trabajo a ambos lados del Atlántico.

Por este motivo, es importante seguir profundizando nuestras relaciones. La imposición de aranceles a los productos de la UE, como ha sugerido Trump en ocasiones anteriores, con la aplicación de aranceles de entre el 10 % y el 20 % sobre las importaciones procedentes de todos los países, incluidos los de la UE, es un callejón sin salida. Por ello, pedimos un diálogo más abierto y un programa de cooperación con visión de futuro.

El Consejo UE-EE. UU. de Comercio y Tecnología (TTC por sus siglas en inglés) ha facilitado el diálogo sobre cuestiones críticas como la inteligencia artificial y los semiconductores. Si, por un lado, el diálogo debe reforzarse y potenciarse, por otro, la UE tiene que acelerar sus reformas políticas, empezar a actuar de común acuerdo y buscar la mejor manera de encontrar maneras de cooperar con los Estados Unidos.

También hemos de estar preparados para un escenario en el que, en asuntos de gran relevancia, como el cambio climático y Ucrania, es posible que tengamos que actuar en solitario. Se trata de una posibilidad muy real y, como tal, debemos empezar a considerarla la nueva realidad de facto.

¡Es el coste de la vida, estúpido!

por el Grupo de Trabajadores

En la actualidad, parafrasear el lema de la campaña de Bill Clinton de 1992 «¡Es la economía, estúpido!», que en aquel momento encontró eco en los votantes estadounidenses afectados por la recesión, resulta más que adecuado. Basta con examinar los resultados de la última encuesta del Eurobarómetro después de las elecciones europeas, que reveló que la inflación y la economía eran los principales temas que animaban a los ciudadanos a votar.  

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por el Grupo de Trabajadores

En la actualidad, parafrasear el lema de la campaña de Bill Clinton de 1992 «¡Es la economía, estúpido!», que en aquel momento encontró eco en los votantes estadounidenses afectados por la recesión, resulta más que adecuado. Basta con examinar los resultados de la última encuesta del Eurobarómetro después de las elecciones europeas, que reveló que la inflación y la economía eran los principales temas que animaban a los ciudadanos a votar. 

No, no existe una solución única y las dificultades económicas por sí solas no pueden explicar toda la inestabilidad asociada a las elecciones futuras. Sin embargo, se puede afirmar con seguridad que el aumento de los precios, el coste de la vida y la situación económica fueron las principales motivaciones de los votantes en la UE la primavera pasada y del otro lado del Atlántico hace unas semanas. No fue ninguna sorpresa, ya que era la principal preocupación de la ciudadanía (seguida de la pobreza y la exclusión social) a principios de 2023. Aunque los indicadores macroeconómicos parecen tranquilizar a los responsables políticos, el impacto directo de la inflación en bienes esenciales, como los alimentos y la energía, sigue siendo enorme y afecta de manera desproporcionada a aquellos que dedican una gran parte de sus ingresos a cubrir estas necesidades. Todo esto se suma a la recuperación tras la pandemia y a la catastrófica respuesta política que se dio, que ha hecho que muchos países todavía estén lidiando con las consecuencias de la crisis de 2008.

Desde hace décadas, los salarios se han disociado del crecimiento de la productividad, lo que ha eliminado las perspectivas de un futuro mejor para muchas personas de las clases medias y trabajadoras de Europa. El extremismo político y las turbulencias electorales no van a desaparecer.

Abordar la crisis del coste de la vida es fundamental para el futuro de Europa, ya que esta crisis pone de relieve problemas estructurales de nuestras sociedades y economías, a la vez que cuestiona los principios que sustentan el tejido social de nuestras democracias.

El 26 de noviembre, el Grupo de Trabajadores se reunió con varias partes interesadas para debatir este asunto; les invitamos a que vuelvan a este debate y se unan a nosotros para pedir a los responsables políticos que abandonen las palabras huecas, reduzcan su propio déficit de capacidades y se centren en lo que de verdad importa. 

Erradicar la pobreza de una vez por todas

Por Séamus Boland, presidente del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

Si bien la UE tiene más recursos que muchas partes del mundo, millones de menores siguen dependiendo de sus escuelas para obtener alimentos a diario. De hecho, cada vez son más los Estados miembros en los que se suministran alimentos a menores durante sus vacaciones escolares. Ello por sí solo nos muestra que la pobreza en su nivel más extremo existe y va en aumento, por lo que la Comisión Europea entrante debe atajarla con contundencia y convicción. 

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Por Séamus Boland, presidente del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

Si bien la UE tiene más recursos que muchas partes del mundo, millones de menores siguen dependiendo de sus escuelas para obtener alimentos a diario. De hecho, cada vez son más los Estados miembros en los que se suministran alimentos a menores durante sus vacaciones escolares. Ello por sí solo nos muestra que la pobreza en su nivel más extremo existe y va en aumento, por lo que la Comisión Europea entrante debe atajarla con contundencia y convicción.

Las estadísticas de la pobreza en Europa son desoladoras. En torno a un 21 % de la población de la UE se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social (datos de Eurostat de 2023), y al menos un 25 % de los menores corren el riesgo de caer en la trampa de la pobreza (datos de Eurostat de 2023). Es cierto que el problema podría ser peor de no existir las actuales iniciativas de la UE para impulsar el cambio en este ámbito, aunque también cabe admitir que no son suficientes. Por este motivo, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) y su Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil acogen con satisfacción el anuncio de la presidenta Ursula von der Leyen de que, para abordar las causas profundas de la pobreza, la Comisión trabajará durante el mandato 2024-2029 en una estrategia de la UE de lucha contra la pobreza, que tanto tiempo llevan pidiendo el Comité y el Grupo que presido.

Lamentablemente, la pobreza no implica únicamente una «escasez» de los recursos básicos que necesitan las familias a diario, sino que es el resultado de una serie de circunstancias duraderas a las que se suma una privación prolongada, estrechamente relacionada con la existencia de sistemas políticos que, en el mejor de los casos, ignoran determinados factores demográficos y, en el peor, se sirven de ellos para discriminar a las personas.

Las soluciones deberán pasar por la evaluación de las causas profundas que la pobreza arrastra desde tiempos inmemoriales, lo que conlleva analizar todas las etapas de la vida de las personas, desde que nacen hasta que fallecen. Lo mismo ocurre con la oferta de vivienda, que se está convirtiendo en uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las sociedades europeas; de ahí que, a petición de mi Grupo, el CESE haya encargado un estudio sobre una vivienda sostenible y asequible en la UE, que se presentó con ocasión de nuestra conferencia del 21 de noviembre sobre la protección de las personas más vulnerables de Europa mediante viviendas sostenibles y asequibles. Gracias a esta conferencia hemos demostrado que la vivienda asequible es uno de los instrumentos clave para luchar contra la pobreza.

Nos complace que la Comisión Europea entrante haya incorporado a un comisario de Energía y Vivienda, lo que contribuye a erradicar la pobreza. Sin embargo, resulta preocupante que la mayor parte de la clase política siga considerando que la erradicación de la pobreza es un problema que debe solucionarse con grandes presupuestos que exigen una gestión burocrática intrincada. Solo un cambio de mentalidad al respecto hará que los recursos fluyan hacia las personas afectadas. La pobreza es una cuestión transversal, y los nuevos comisarios europeos de Energía y Vivienda, de Igualdad, de Cohesión y Reformas y de Transición Justa y Competencia deben asumir con urgencia la responsabilidad de impulsar este cambio.

El clima en un primer plano
Photo by Lucie Morauw

Una traición de miles de millones: la COP29 fracasa a la hora de avanzar en justicia climática

Adélaïde Charlier, una joven activista en materia de clima y derechos humanos y cofundadora del movimiento belga Youth for Climate, enumera todo lo que ha salido mal en torno al acuerdo climático de la COP29 que acaba de negociarse en Bakú, la capital de Azerbaiyán. La COP29, considerada por muchos como un símbolo de traición a la confianza y de desigualdad climática, ha decepcionado profundamente a las naciones vulnerables y a la sociedad civil.

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Adélaïde Charlier, una joven activista en materia de clima y derechos humanos y cofundadora del movimiento belga Youth for Climate, enumera todo lo que ha salido mal en torno al acuerdo climático de la COP29 que acaba de negociarse en Bakú, la capital de Azerbaiyán. La COP29, considerada por muchos como un símbolo de traición a la confianza y de desigualdad climática, ha decepcionado profundamente a las naciones vulnerables y a la sociedad civil.

La reciente Conferencia sobre el Cambio Climático (COP29) celebrada en Bakú ha dejado al mundo dividido, y las naciones vulnerables y la sociedad civil han expresado una profunda frustración por lo que consideran una traición a su confianza. Si bien se ha cerrado un acuerdo con el compromiso de aportar 300 000 millones USD anuales para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático de aquí a 2035, está muy por debajo de lo que necesitan urgentemente quienes se encuentran en primera línea de la crisis climática.

«No alcanzar un acuerdo es mejor que alcanzar un mal acuerdo»

Harjeet Singh, director de Compromiso Global de la Iniciativa por un tratado de no proliferación de combustibles fósiles, marcó la pauta veinticuatro horas antes de que se aprobase el acuerdo final: «No alcanzar un acuerdo es mejor que alcanzar un mal acuerdo». Con su declaración se hizo eco de la creciente tensión entre los países afectados, la sociedad civil y las naciones más ricas. Llegado el domingo, se presentó en la Conferencia la cruda realidad de un único objetivo financiero: el compromiso de «300 000 millones USD anuales de aquí a 2035». Lo pactado es ridículo: está muy por debajo de lo que las naciones vulnerables habían pedido colectivamente (1,3 billones USD para cubrir sus necesidades de adaptación, mitigación y respuesta a pérdidas y daños).

Este acuerdo está vinculado al nuevo objetivo colectivo cuantificado (NCQG, por sus siglas en inglés), destinado a financiar la transición climática en los países en desarrollo. Aunque es tres veces superior al objetivo de 100 000 millones USD fijado en 2009 —que solo se cumplió dos años más tarde de su plazo, en 2022—, todavía dista mucho de ser suficiente. El compromiso alcanzado en 2009 de 100 000 millones USD, teniendo en cuenta la inflación, ascendería a 258 000 millones USD anuales de aquí a 2035, por lo tanto ciertamente el esfuerzo real se ha traducido en un aumento de tan solo 42 000 millones USD. La petición de las naciones vulnerables era clara: «Billones, no miles de millones».

La estructura del objetivo financiero propuesto es tan decepcionante como el propio importe. Carece de un compromiso específico con mecanismos de financiación pública, como ayudas o subvenciones, que los países del Sur Global necesitan con urgencia.

Además, no existen subobjetivos para financiar adecuadamente la mitigación, la adaptación y la respuesta a pérdidas y daños. La falta de una atención clara a la adaptación, combinada con un énfasis desproporcionado en la mitigación —financiada principalmente por los bancos multilaterales de desarrollo y el sector privado—, demuestra que se sigue sin aprender de lo que pasó tras 2009: una significativa infrafinanciación de la adaptación, agravada por la falta de rendición de cuentas y de financiación específica para pérdidas y daños.

Además, aunque se mencionan las pérdidas y los daños, solo se alude a ellos de forma vaga y superficial, en lugar de integrarlos de manera relevante en el acuerdo. El marco también deja la puerta abierta a una fuerte dependencia de la financiación privada, también de las asociaciones público-privadas, de inversiones privadas desprovistas de riesgos con el apoyo de fondos públicos y de fuentes totalmente privadas, que se promueven activamente.

Ignorar las responsabilidades históricas

Más allá de la financiación insuficiente, el acuerdo ha puesto de manifiesto profundas fisuras en la diplomacia climática. Las naciones más ricas han hecho caso omiso a la noción de responsabilidad diferenciada, desplazando parte de la carga financiera a países vulnerables que ya soportan la peor parte del impacto climático. Naciones como la India, Cuba, Bolivia y Nigeria expresaron su indignación acusando a los países ricos de eludir pagar por sus emisiones históricas de gases de efecto invernadero.

Esta falta de consideración ha acabado de hacer trizas la confianza y las tensiones han alcanzado niveles sin precedentes en la historia de las negociaciones de la COP. El compromiso actual de 300 000 millones USD resulta insignificante en comparación con el billón USD que los expertos de las Naciones Unidas consideran la inversión mínima necesaria para los países en desarrollo (excluida China) de aquí a 2035.

Un mal acuerdo bajo presión

Las naciones más pobres y vulnerables del mundo, incluidos los cuarenta y cinco Países Menos Adelantados y los cuarenta Pequeños Estados Insulares, aceptaron en última instancia el acuerdo bajo una enorme presión política. El miedo a perder toda posibilidad de acuerdo, en concreto ante la posibilidad de que la presidencia de Trump en ciernes amenace los avances climáticos, forzó su mano. Para muchos, fue un compromiso amargo: aceptar una financiación insuficiente para asegurar una ayuda inmediata.

Sobre el precio del retraso

Este «mal acuerdo» no es solo un varapalo para las relaciones diplomáticas: tendrá consecuencias devastadoras para millones de personas. Las naciones vulnerables ya se han visto arrastradas al límite por las condiciones meteorológicas extremas, la subida del nivel del mar y la escasez de recursos. Los gobiernos de las naciones más ricas deben reconocer que invertir ahora en la acción por el clima costará mucho menos que esperar a que se encarezca la factura demoledora que ya nos pasa la Naturaleza.

En el resultado de la COP29 resuena una advertencia palmaria: la crisis climática exige una acción audaz y urgente, y justicia para los más afectados. Sin compromisos transformadores, estaremos acrecentando año tras año las diferencias entre el Norte y el Sur Global, socavando la esencia misma de la cooperación climática mundial.

Si extendemos la mirada hacia la COP30, está claro que la batalla por la justicia climática dista mucho de haber terminado.

Adélaïde Charlier es una activista europea de justicia climática de 23 años, conocida como cofundadora del movimiento Youth for Climate Belgium y ahora como fundadora de la organización Bridge (puente entre la juventud y la política climática). También es candidata a la lista Forbes 30 Under 30 2024.

La lucha por un planeta sano: una cuestión de vida o muerte

«Las mujeres rurales no anhelamos pena o compasión, sino reconocimiento y valor como aliadas en los esfuerzos por lograr un desarrollo sostenible. Necesitamos oportunidades y servicios básicos de calidad para poder permanecer en nuestras tierras y seguir alimentando al mundo», afirma Luz Haro Guanga, campesina ecuatoriana y secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe (RedLAC), que intervino recientemente en el debate del CESE que lleva por título «Las mujeres y la triple crisis planetaria». En una entrevista concedida a CESE info, la Sra. Haro Guanga habla del impacto del cambio climático en América Latina y explica por qué, pese a los contratiempos observados en la COP16, no hay lugar ni tiempo para el pesimismo en la lucha por un planeta más sostenible y saludable. 

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«Las mujeres rurales no anhelamos pena o compasión, sino reconocimiento y valor como aliadas en los esfuerzos por lograr un desarrollo sostenible. Necesitamos oportunidades y servicios básicos de calidad para poder permanecer en nuestras tierras y seguir alimentando al mundo», afirma Luz Haro Guanga, campesina ecuatoriana y secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe (RedLAC), que intervino recientemente en el debate del CESE que lleva por título «Las mujeres y la triple crisis planetaria». En una entrevista concedida a CESE info, la Sra. Haro Guanga habla del impacto del cambio climático en América Latina y explica por qué, pese a los contratiempos observados en la COP16, no hay lugar ni tiempo para el pesimismo en la lucha por un planeta más sostenible y saludable.

Su organización, RedLAC, participó en la COP16. ¿Se siente decepcionada por los resultados de la conferencia y la falta de consenso en torno a la financiación de la protección de la naturaleza y la biodiversidad? ¿Se ha logrado algo en la COP16?

Luz Haro Guanga: Como mujer del campo, llevo luchando por los derechos de mis hermanas en las zonas rurales de mi país, Ecuador, desde los años ochenta del siglo pasado. En estos casi cuarenta años de trayectoria, he aprendido, entre otras cosas, que los procesos sociales requieren enormes esfuerzos, pero dan muy pocos resultados inmediatos y, sobre todo, hay que ser constante, coherente y persistente. Habría sido magnífico llegar a un consenso sobre la financiación de la protección de la naturaleza y la biodiversidad, pero estoy segura de que los miles de hombres y mujeres de zonas urbanas y rurales, que aportaron su granito de arena e hicieron oír su voz en la COP16, conquistaron el corazón y la confianza de quienes anteriormente no se proponían apoyar esta acción por el clima urgente.

En definitiva, no hemos logrado nuestro objetivo, pero ahora hay que seguir presionando a las autoridades de cada ciudad, comunidad y país para que tomen conciencia, muestren su voluntad de actuar, a nivel personal, técnico y político, y adopten las decisiones más apropiadas para evitar que nuestra actual inacción provoque muertes por inanición en el futuro.

¿Cómo afecta el cambio climático a las mujeres indígenas y rurales en América Latina?

Si me lo permite, quisiera llamar la atención sobre algunos aspectos de un documento elaborado por la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y que se basa en diálogos con setenta mujeres dirigentes de dieciséis países. El proceso de diálogo se inició en septiembre de 2024. El documento, que se presentó en la COP16, recoge los puntos de vista de mujeres rurales.

La conclusión a la que se llega es que el cambio climático es una realidad no solo en las Américas sino en todos los países del mundo y está teniendo graves consecuencias. Sin embargo, hay cuatro fenómenos climáticos que destacan por su importancia.

Sequías prolongadas: algunos países han registrado precipitaciones muy escasas durante meses, mientras que otros más meridionales vienen experimentando sequías desde hace años.

El aumento de las temperaturas muy por encima de los niveles normales: este fenómeno contribuye, junto con la sequedad del suelo, a un mayor número de incendios, algunos espontáneos y otros intencionados, pero todos facilitados por la sequía, en detrimento de los biotopos y la biodiversidad. Por ejemplo, durante la sesión sobre Brasil, se registraron trescientos incendios activos en el Estado de Piauí.

Tormentas de viento: se señaló que la lluvia es intensa e intermitente y que suele ir acompañada de fuertes vientos. Las participantes de Centroamérica, México, República Dominicana y el litoral de Colombia explicaron que los huracanes y las tormentas tropicales golpean a sus regiones cada vez con mayor frecuencia e intensidad.

Cambios en las pautas de precipitación: en todas las sesiones se pudo escuchar la expresión «llueve cuando uno menos se lo espera» y también se habló de heladas, granizadas o nevadas imprevistas en zonas meridionales y andinas. En general, se observó una disminución de las precipitaciones anuales, pero también se señaló que, cuando finalmente llegan las lluvias, estas suelen ser torrenciales, provocan inundaciones y catástrofes naturales que se cobran vidas, arrasan infraestructuras, carreteras y cultivos, y empeoran las condiciones de vida de la población, sobre todo en las zonas rurales. Una participante resumió la situación al afirmar que «a veces llueve de manera aterradora».

Además, se recurre a prácticas insostenibles que acaban con los recursos naturales. Las cuestiones más preocupantes y que se mencionaron con mayor frecuencia fueron la explotación forestal o la desaparición de bosques y manglares, los incendios forestales provocados, la gestión inadecuada de los recursos hídricos, la contaminación, la promoción de actividades productivas intensivas, expansivas, de alto consumo hídrico y contaminantes, y el uso excesivo de agroquímicos, herbicidas y pesticidas.

La inacción de algunos gobiernos locales y nacionales que no desarrollan marcos normativos para frenar las actividades destructivas y fomentar estrategias productivas sostenibles fue uno de los aspectos que más llamó la atención. Algunos países cuentan con dichos marcos, pero las autoridades no aplican las normas debido a la corrupción o por motivos que obedecen a intereses políticos personales.

Por ello, se pide a los líderes internacionales que ejerzan una mayor presión sobre los Estados para que respeten los acuerdos de biodiversidad y cambio climático que han firmado.

¿Se muestra optimista o más bien pesimista sobre el derrotero que está tomando la acción por el clima y la protección del medio ambiente? En su opinión, ¿qué hay que hacer?

Si no soñamos en grande, no alcanzaremos grandes metas. Aunque el cambio climático nos afecta y avanza a pasos agigantados, no podemos dejar de luchar para que los responsables políticos presten atención a las cuestiones fundamentales que requieren una actuación prioritaria —no solo en términos de financiación, sino también de coordinación y cooperación— y dejen de lado el egoísmo y los intereses políticos partidistas.

Soy optimista porque creo que si seguimos insistiendo, alzando nuestras voces, apoyando con perseverancia los procesos sociales a largo plazo y forjando alianzas estratégicas, tanto en las Américas como en todo el mundo, podremos influir en las políticas públicas y lograr que quienes ocupan puestos de poder o asumen responsabilidades decisorias cumplan su deber con la convicción de que urge combatir el cambio climático y frenar, al mismo tiempo, las acciones que aceleran sus efectos nocivos y destructivos para nuestro planeta, ya sean los incendios, los monocultivos, el uso arbitrario de insecticidas y productos químicos, la pérdida de las cuencas hídricas, la pesca indiscriminada, la destrucción de los manantiales o el tratamiento inadecuado de las aguas residuales, por citar solo algunos ejemplos.

Una actitud pesimista hará que nuestras voces pierdan fuerza y, a la larga, nos llevará a abandonar nuestro trabajo y nuestra lucha. A pesar de las noticias negativas, no hay tiempo que perder ni lugar para el pesimismo en la lucha por un planeta mas sostenible y saludable. Es una cuestión de vida o muerte para las generaciones actuales y venideras.

El momento de actuar fue ayer, pero hoy es un buen día para empezar a cambiar de actitud y asumir compromisos por el bien de todas las personas.

Luz Haro Guanga es una campesina de Ecuador y secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe (RedLAC), además de presidenta de la Fundación Ecuatoriana de Mujeres Rurales de Latinoamérica y El Caribe (FUNMUJERURAL-E), rama técnica de la RedLAC en Ecuador. La RedLAC es una organización social integrada por más de doscientas organizaciones de mujeres rurales de toda América Latina y el Caribe. Fundada en Argentina en 1990, su finalidad es promover una participación cívica y política efectiva de las mujeres rurales. Gracias a los prolongados esfuerzos de la RedLAC, la OEA declaró el período 2024-2034 «Decenio Interamericano por los Derechos de Todas las Mujeres, Adolescentes y Niñas en entornos Rurales de las Américas».

Invierte de manera sostenible en el futuro de tus nietos

En 2021, la asociación belga Abuelos por el Clima ganó el premio Sociedad Civil de Acción por el Clima del CESE con su campaña «Nuestro ahorro para su futuro». La campaña tenía por objeto animar a alrededor de 2,4 millones de abuelos y abuelas belgas a reinvertir sus ahorros —estimados en unos 910 000 millones EUR en activos— en proyectos más sostenibles. CESE info habló recientemente con Abuelos por el Clima sobre clima y finanzas sostenibles, así como sobre sus expectativas y planes para el futuro.

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En 2021, la asociación belga Abuelos por el Clima ganó el premio Sociedad Civil de Acción por el Clima del CESE con su campaña «Nuestro ahorro para su futuro». La campaña tenía por objeto animar a alrededor de 2,4 millones de abuelos y abuelas belgas a reinvertir sus ahorros —estimados en unos 910 000 millones EUR en activos— en proyectos más sostenibles. CESE info habló recientemente con Abuelos por el Clima sobre clima y finanzas sostenibles, así como sobre sus expectativas y planes para el futuro.

¿Ve resultados tangibles de su campaña al cabo de estos tres años? ¿Cómo evaluaría, en general, la situación de la lucha contra el cambio climático y de las finanzas sostenibles en Bélgica? ¿Hay avances y aumenta la concienciación entre la ciudadanía sobre su importancia?

El premio del CESE fue un reconocimiento y un apoyo importante para la asociación. Lo hemos citado como referencia en numerosas ocasiones en nuestros contactos con el Gobierno, con otras organizaciones de apoyo y con nuestros conciudadanos. Sirvió de ayuda para seguir tejiendo contactos y llevar adelante nuestra campaña, tanto con otros abuelos como entre las generaciones más jóvenes, mediante el desarrollo de presentaciones, talleres y una serie de conferencias sobre finanzas sostenibles.

Somos conscientes de que se trata de una cuestión que todavía no está muy clara, pero al mismo tiempo hay que reconocer que se han realizado importantes esfuerzos legislativos desde Europa (taxonomía, Pacto Verde, Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad, Directiva sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad, etc.), lo que significa que ahora también las empresas y los sectores adoptan cada vez más iniciativas que podemos utilizar como referencia. Es una evolución esperanzadora y necesaria, como lamentablemente han demostrado una vez más los resultados (exiguos) de la COP de Bakú.

Un estudio reciente nos ha hecho ver que nuestra labor de sensibilización sigue siendo muy necesaria. Solo entre el 5 % y el 15 % de los inversores hacen uso de su derecho a pedir a las entidades financieras con las que trabajan que tengan en cuenta sus preferencias en favor de la sostenibilidad. Por lo tanto, hay que seguir trabajando en este sentido.

¿Qué esperaba de la COP29? ¿Ha participado en la conferencia, si no directamente, apoyando al joven activista de 12 años, Ferre, y a sus abuelos? ¿Cree que la financiación de la lucha contra el cambio climático es un tema fundamental para una transición justa?

En el momento de realizar esta entrevista, acaba de concluir la COP29. Desde el principio prestamos todo nuestro apoyo, financiero y de comunicación, a Ferre, el niño de doce años que realizó el viaje a Bakú con sus abuelos, miembros de Abuelos por el Clima, para que se escuchará la voz de la infancia. También queremos dar las gracias a todos los demás abuelos y abuelas y a las autoridades que lo han hecho posible.

La COP29 hubiera tenido que ser la COP de la financiación de la lucha contra el cambio climático porque, de hecho, la financiación es un factor crucial para la transición justa. Lamentablemente, en Bakú hemos visto que la financiación va a seguir resultando insuficiente. Nuestro mensaje sigue vigente, el dinero existe y pedimos a quien lo tiene que asuma la responsabilidad y lo utilice de manera sostenible para el futuro de nuestros nietos.

¿Cuáles son los proyectos más recientes de Abuelos por el Clima que le gustaría mencionar? ¿Hay nuevos proyectos en marcha?

Seguimos mirando hacia el futuro con esperanza. En 2025, diez años después del Acuerdo de París, los Abuelos por el Clima nos proponemos ir, con todos nuestros recursos, al encuentro de los otros abuelos de Flandes que sean miembros de las grandes organizaciones de personas mayores. Estamos inmersos en una serie de preparativos: varias decenas de miembros de Abuelos por el Clima están siguiendo una formación para poder interactuar con confianza, con la mano extendida y con ánimo de escuchar, en una serie de entornos relacionados con el clima.

Hemos puesto en marcha varios talleres, incluido uno sobre ahorro e inversión sostenibles, que ofrecemos gratuitamente a todos las secciones locales de las organizaciones de personas mayores. Ya estamos notando que han generado gran entusiasmo. A finales de noviembre de 2025, tenemos previsto organizar un acto final de mayor envergadura. Confiamos en que no será un punto final, sino el comienzo de un compromiso cada vez mayor con el futuro.

Hugo Van Dienderen es cofundador y copresidente de Abuelos por el Clima. Fundada en 2019, Abuelos por el Clima es un movimiento independiente de personas mayores, principalmente abuelos y abuelas, que quieren legar un mundo habitable a las generaciones futuras.

En la foto: Ferre con sus abuelos por el clima en la COP29 de Bakú. Ferre pudo transmitir ante muchas personas importantes su preocupación por la crisis climática.

Inversiones de impacto: transformar las finanzas para un futuro sostenible

¿Podemos ayudar a salvar el mundo invirtiendo de forma sostenible? Ante la notable transformación que está experimentando el sector financiero para afrontar los retos medioambientales y sociales, la Dra. Brigitte Bernard-Rau, de la Universidad de Hamburgo, analiza la inversión de impacto, una poderosa estrategia nueva de inversión que cuestiona la noción tradicional de que los inversores deben elegir entre ganar dinero y marcar la diferencia. Se trata de un cambio fundamental en la manera en que se concibe el papel del capital y de las finanzas en la sociedad. 

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¿Podemos ayudar a salvar el mundo invirtiendo de forma sostenible? Ante la notable transformación que está experimentando el sector financiero para afrontar los retos medioambientales y sociales, la Dra. Brigitte Bernard-Rau, de la Universidad de Hamburgo, analiza la inversión de impacto, una poderosa estrategia nueva de inversión. que cuestiona la noción tradicional de que los inversores deben elegir entre ganar dinero y marcar la diferencia. Se trata de un cambio fundamental en la manera en que se concibe el papel del capital y de las finanzas en la sociedad.

Por Brigitte Bernard-Rau

El sector financiero está experimentando una notable transformación en un mundo que se enfrenta a retos medioambientales y sociales sin precedentes, desde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad hasta la inseguridad alimentaria, pasando por la desigualdad y los retos para el bienestar y la asistencia sanitaria. La inversión de impacto surge con fuerza como un enfoque que pone en tela de juicio la idea tradicional de que los inversores deben elegir entre ganar dinero y marcar la diferencia. Pero, ¿qué es exactamente la inversión de impacto y cómo difiere de otras formas de financiación sostenible?

Comprender las inversiones de impacto

En esencia, las inversiones de impacto representan un cambio fundamental en la manera en que concebimos el papel del capital y las finanzas en la sociedad. Tal como la define la red Global Impact Investing Network, se trata de una estrategia de inversión que abarca «las inversiones realizadas con la intención de generar un impacto social y medioambiental positivo y mensurable, además de rendimientos financieros». Sin embargo, esta definición aparentemente sencilla contrasta con la complejidad del potencial transformador de las inversiones de impacto.

Para comprender plenamente el carácter distintivo de las inversiones de impacto en las finanzas modernas —incluida su perspectiva materialista— es necesario ver cómo se encuadran en el espectro más amplio de los enfoques de inversión. En un extremo del espectro se encuentran las inversiones tradicionales, en las que priman la rentabilidad financiera y la maximización de los beneficios y en cuya toma de decisiones no tienen cabida las consideraciones sociales o medioambientales. A medida que nos desplazamos por el espectro hallamos otros enfoques, cada cual más sofisticado, para incorporar factores de rendimiento social y medioambiental, dando paso a todo un elenco de inversiones financieras sostenibles. Entre ellas, las inversiones de impacto representan la estrategia de inversión definitiva, que defiende un cambio positivo y transformador combinando la rentabilidad financiera con objetivos sociales y medioambientales.

Los enfoques de inversión, en pocas palabras:

  • las inversiones tradicionales se centran únicamente en la rentabilidad financiera y hacen caso omiso de los factores sociales y medioambientales. Durante mucho tiempo fueron la piedra angular de los mercados de capitales;
  • la integración de los factores ASG supone incorporar los factores ambientales, sociales y de gobernanza (de ahí la sigla) como indicadores del riesgo de las decisiones de inversión, pero no los toma en consideración como principales motores de inversión;
  • las finanzas sostenibles integran los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza en la toma de decisiones de inversión, con atención a que la sostenibilidad cree valor añadido. Se apoyan las inversiones que abordan los retos en materia de sostenibilidad y generan cambios sociales y medioambientales positivos, así como las inversiones en la transición, financiando tanto lo que ya es respetuoso con el medio ambiente (financiación ecológica) como lo que está en transición hacia esos niveles de rendimiento respetuoso a lo largo del tiempo (financiación de transición);
  • las inversiones de impacto remiten a un cambio significativo en los mercados financieros, una «reorientación sustancial hacia el impacto», y abordan la cuestión de si las inversiones en sostenibilidad contribuyen a un mundo mejor. Por lo tanto, las inversiones de impacto se erigen en el enfoque más consciente, que persigue activamente lograr tanto una rentabilidad financiera como un impacto social o medioambiental positivo mensurable, como compromisos a la par.

Las dos caras de las inversiones de impacto: alineación frente a generación

En el concepto de inversión de impacto existe una distinción crucial entre las inversiones que se alinean con el impacto existente y las que generan impacto. Esta diferenciación ayuda a los inversores a comprender no solo el destino de su capital, sino también su contribución a un cambio positivo.

  • las inversiones alineadas con el impacto apoyan a las empresas que ya han demostrado que aplican prácticas medioambientales o sociales positivas y se muestran comprometidas con la generación de un impacto positivo a través de sus actividades y resultados.
  • las inversiones generadoras de impacto aportan activamente nuevas soluciones a los retos sociales o medioambientales, a menudo centrándose en la transformación y el cambio sistémico.

Esta distinción teórica se ha puesto en práctica en el mundo real, aplicándose en diferentes sectores.

Energía limpia

En el proceso de transición hacia fuentes de energía limpias, unas inversiones alineadas con el impacto podrían traducirse en la compra de acciones de empresas establecidas de energías renovables o de fabricantes de vehículos eléctricos, puesto que ya contribuyen a la sostenibilidad medioambiental a través de su actividad principal. En cambio, las inversiones generadoras de impacto en este mismo sector podrían centrarse en financiar empresas emergentes en su fase inicial, por ejemplo del ámbito de la tecnología de las baterías o proyectos comunitarios innovadores sobre energía solar para zonas con servicios insuficientes, creando así soluciones completamente nuevas para los retos energéticos.

Agricultura sostenible

El sector de la agricultura sostenible nos brinda otros ejemplos ilustrativos. Las inversiones alineadas con el impacto podrían apoyar a productores de alimentos ecológicos ya establecidos o a explotaciones agrícolas sostenibles, mientras que las inversiones generadoras de impacto se centrarían en el desarrollo de nuevas técnicas agrícolas regenerativas o soluciones revolucionarias de agricultura urbana con potencial para transformar la manera en que producimos alimentos.

Impacto social

En el contexto del impacto social, las inversiones alineadas a menudo sustentan empresas con políticas de diversidad sólidas y prácticas laborales justas. Por otro lado, las inversiones generadoras podrían por ejemplo financiar la construcción de vivienda nueva asequible o soluciones tecnológicas pioneras en el ámbito de la educación para colectivos con carencias, creando activamente nuevas vías hacia la equidad social.

El proceso de inversión: de la motivación al impacto

El éxito de las inversiones de impacto exige un proceso riguroso que, con la intención de lograr un cambio social y medioambiental positivo, comience con la fijación de objetivos de impacto claros. Los inversores han de definir los resultados medioambientales o sociales específicos que pretenden alcanzar, establecer metas mensurables y, a menudo, adaptar estos objetivos a marcos establecidos, como el indicador global de las Naciones Unidas sobre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus 169 metas de la Agenda 2030.

Dicha motivación distingue esta modalidad de inversión de otras formas de financiación sostenible. Exige que los inversores orientados al impacto comiencen por un proceso de diligencia debida que evalúe exhaustivamente tanto la rentabilidad financiera como la capacidad para generar y medir los resultados sociales o medioambientales significativos.

La evaluación financiera de las inversiones es una práctica consolidada, respaldada por parámetros normalizados y una metodología sólida. Sin embargo, la evaluación no financiera, como la que se refiere al impacto social y medioambiental, sigue estando comparativamente menos desarrollada y carece de marcos universales. Los inversores han de ir más allá del análisis financiero tradicional para valorar el grado de compromiso de una empresa; por ejemplo, hasta qué punto la dirección está comprometida con la consecución de los objetivos de impacto y cuenta con la capacidad para medir eficazmente dicho impacto y divulgar y notificar de forma transparente los resultados. El proceso de evaluación implica a menudo examinar parámetros de impacto específicos adaptados a los objetivos de inversión, velando por la armonización con marcos reconocidos como IRIS+ o el Proyecto de Gestión de Impacto (PGI, 2024).

Además, para mejorar el proceso de diligencia debida, es esencial diferenciar entre el «impacto de la empresa» y el «impacto del inversor». El impacto de la empresa es el impacto social o medioambiental generado directamente por la actividad y los productos de una empresa. Por el contrario, el impacto del inversor es la influencia que tienen los inversores en el comportamiento y los resultados de una empresa a través de sus opciones de inversión y sus estrategias de implicación. Comprender esta diferencia es crucial para evaluar con precisión los efectos globales de las inversiones y desarrollar prácticas eficaces de medición del impacto.

Retos, complejidades y consideraciones

Aunque prometen, las inversiones de impacto afrontan importantes obstáculos:

  1. La medición del impacto: a falta de parámetros de medición normalizados, es difícil cuantificar o comparar los resultados sociales y medioambientales. La transparencia y un seguimiento y notificación rigurosos de los parámetros de impacto son cruciales para aportar coherencia y rendir cuentas, y debe velarse por que las alegaciones de impacto estén respaldadas por pruebas.
  2. El reto de la atribución: es difícil aislar los efectos de una inversión específica en un contexto de cambios sistémicos más amplios y atribuirlos a la propia inversión. Determinar en qué medida el cambio observado puede atribuirse directamente a una inversión específica sigue siendo uno de los retos más recalcitrantes para las inversiones de impacto. Por ejemplo, las mejoras en cuanto al ODS 3 (Salud y bienestar) podrían ser resultado de una combinación de inversiones en instalaciones sanitarias, educación e infraestructuras, en lugar de deberse a una única inversión específica. Es necesario desarrollar metodologías como el análisis contrafáctico y la comparación entre grupos de control, pero tales medidas pueden exigir muchos recursos y no ser siempre viables, especialmente en el caso de proyectos más pequeños o en mercados en desarrollo.
  3. El blanqueo de impacto: las declaraciones exageradas o falsas de empresas o sobre fondos en torno a su impacto social o medioambiental socavan la confianza en el sector. Para mantener la confianza y la integridad en todo el ámbito de la inversión de impacto, la transparencia en la presentación de informes y unas alegaciones de impacto verificadas revisten la máxima importancia (Impact Taskforce). A fin de mantener la credibilidad, son fundamentales unas normas claras de medición del impacto y unos métodos de verificación sólidos, además de auditorías de terceros y sistemas de certificación independiente.

Liberar el potencial transformador de las inversiones de impacto

Las inversiones de impacto se sitúan a la vanguardia de una profunda transformación de las finanzas mundiales y representan mucho más que una estrategia adicional de inversión. Encarnan una profunda reconfiguración del papel de las finanzas en la sociedad. Pone en tela de juicio la creencia tradicional de que la rentabilidad financiera y el impacto social y medioambiental positivo deben subsistir en compartimentos estancos separados.

El progreso de las inversiones de impacto ha demostrado que los inversores pueden obtener simultáneamente una rentabilidad positiva y contribuir al mismo tiempo a un cambio social y medioambiental significativo. Al integrar una motivación positiva en el ánimo de lucro, las inversiones de impacto aportan una perspectiva convincente a un sistema financiero que preste servicios tanto a las personas como al planeta.

Brigitte Bernard-Rau es investigadora posdoctorada y becaria de la Escuela de Empresariales, Economía y Ciencias Sociales de la Universidad de Hamburgo. Su investigación se centra en las calificaciones ASG y las agencias de calificación, las finanzas sostenibles, la inversión socialmente responsable, la inversión de impacto y la responsabilidad social de las empresas. Ha publicado recientemente Sustainability Stories: The Power of Narratives to Understand Global Challenges (Springer Nature, 2024). Es un libro con una treintena de historias inspiradoras de diferentes autores de todo el mundo, que versan sobre diversas formas de participar en el bien común y marcar la diferencia en las comunidades, las prácticas profesionales y la vida de las personas.

 

El periodismo ciudadano apoya a los medios de comunicación tradicionales

Climate Reporters, la agencia de noticias sobre el clima recién creada en Lituania, aspira a hacer frente a la fatiga informativa en torno al tema del cambio climático y devolver este tema a la primera plana de las agendas editoriales. En un brillante ejemplo de periodismo ciudadano, Climate Reporters combina la comunicación y el activismo climático para educar a las personas sobre el cambio climático y dar voz a la Madre Tierra durante la crisis medioambiental. 

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Climate Reporters, la agencia de noticias sobre el clima recién creada en Lituania, aspira a hacer frente a la fatiga informativa en torno al tema del cambio climático y devolver este tema a la primera plana de las agendas editoriales. En un brillante ejemplo de periodismo ciudadano, Climate Reporters combina la comunicación y el activismo climático para educar a las personas sobre el cambio climático y dar voz a la Madre Tierra durante la crisis medioambiental.

Por Rūta Trainytė

La agencia de noticias sobre el clima Climate Reporters se ha fundado este mismo año en Lituania. Se trata de una iniciativa dirigida por organizaciones no gubernamentales (ONG) y un ejemplo de periodismo ciudadano, cuyo objetivo es ayudar a los periodistas a informar sobre los diversos aspectos de la crisis medioambiental. Para ello, el equipo de la agencia redacta textos y los transmite a las oficinas editoriales.

La labor de la agencia la lleva a cabo una comunidad de activistas. Los textos están redactados por periodistas, especialistas en relaciones públicas, representantes de ONG, activistas y científicos: en resumen, personas que se preocupan por lo que está ocurriendo y desean un cambio social. Son también ellos quienes componen el consejo de administración de Climate Reporters, que vela por que la nueva iniciativa sea fiable.

Los miembros de Climate Reporters no somos recién llegados al mundo de la comunicación, sino que contamos con una considerable experiencia en materia de relaciones públicas, edición y creación y mantenimiento de portales web. Tampoco somos principiantes en lo que respecta a las cuestiones climáticas. Esta es la manera en que surgió la idea: hacemos lo que mejor sabemos hacer y lo combinamos con el activismo climático. Damos voz a la Madre Tierra durante esta crisis medioambiental.

Por supuesto, estamos en contacto con los periodistas. La tendencia dominante en las oficinas editoriales es creer que las noticias climáticas no tienen interés para el público y no generan clics, por lo que evitan publicar artículos con titulares que contengan los términos «cambio climático» o «crisis climática». ¿Qué significa la negación de la crisis climática? ¿Es una forma de proteger a la sociedad de las malas noticias y la ansiedad?

Puede que la realidad sea menos retorcida de lo que parece. La cantidad de noticias que se agolpa cada día ante las oficinas editoriales es enorme y resulta físicamente difícil de procesar, incluso sin que se generen noticias relacionadas con el clima. Además, es necesario estar familiarizado con el tema. Ahí es donde entramos nosotros. El siguiente paso que ya están dando los miembros de Climate Reporters es formar a los periodistas. Percibimos claramente que los periodistas tienen que comprender la cuestión para evitar propagar el blanqueo ecológico.

Otra idea es ofrecer a determinados grupos una formación sobre el cambio climático que sea atractiva. Queremos llegar fundamentalmente a los jóvenes y nos hemos percatado de que responden bien al humor. Aún no estamos seguros de cómo trabajaremos en el futuro, pero esa es la dirección que tenemos en mente.

La agencia de noticias lleva en funcionamiento algo más de seis meses. Nuestra propia experiencia nos indica que hemos de armarnos de paciencia. Somos persistentes y decididos a la hora de tocar las puertas de las oficinas editoriales con nuestras noticias. Nuestros textos ya se están publicando en los principales portales de noticias lituanos, y hemos sido invitados a programas de radio.

Para garantizar la alta calidad de nuestro trabajo editorial, es muy importante que recibamos un fuerte apoyo de las organizaciones medioambientales lituanas, que nuestras organizaciones pertenezcan a redes internacionales de ONG, que nuestros miembros participen en grupos de trabajo a escala de la UE y que representen a Lituania en el CESE. Esto nos permite ampliar la gama de temas que tratamos y mantenernos al día en relación con los asuntos de actualidad.

Nuestra relación con el CESE va más allá de que uno de los promotores del proyecto, Kęstutis Kupšys, sea miembro. Los miembros del CESE pueden compartir experiencias pertinentes de sus distintos países para enriquecer las noticias sobre el clima que publica Climate Reporters. A este respecto, recientemente tuvimos la ocasión de conversar con Arnaud Schwartz, miembro del CESE por Francia, con ocasión de la Cumbre Mundial sobre Diversidad Biológica COP16. Los puntos de vista que compartió con nosotros directamente desde Cali dieron lugar a un artículo de Climate Reporters. Poco después, sus reflexiones tuvieron eco en los medios de comunicación lituanos. Este modelo, en virtud del cual los conocimientos especializados de los miembros del CESE se utilizan para comunicar eficazmente noticias de alcance mundial al público local, ha demostrado su utilidad. Por lo tanto, seguiremos utilizándolo en el futuro.

Rūta Trainytė es la editora de la agencia de noticias sobre el clima Climate Reporters. La agencia forma parte del proyecto ŽALINK, financiado con fondos públicos. El proyecto, gestionado por la Alianza de los Consumidores, la Plataforma de Cooperación al Desarrollo y la ONG «Economía Circular», recibe financiación con cargo al Programa de Cambio Climático de la Agencia de Gestión de Proyectos Medioambientales, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente de la República de Lituania.

 

Comité editorial

Ewa Haczyk-Plumley (editor-in-chief)
Laura Lui (ll)

Colaboraron en este número

Christian Weger (cw)
Daniela Vincenti (dv)
Erika Paulinova (ep)
Ewa Haczyk-Plumley (ehp)
Giorgia Battiato (gb)
Jasmin Kloetzing (jk)
Katerina Serifi (ks)
Laura Lui (ll)
Leonardo Pavan (lp)
Marco Pezzani (mp)
Margarita Gavanas (mg)
Margarida Reis (mr)
Millie Tsoumani (mt)
Pablo Ribera Paya (prp)
Thomas Kersten (tk)

Coordinación

Agata Berdys (ab)
Giorgia Battiato (gb)

 

 

Dirección

European Economic and Social Committee
Jacques Delors Building,
99 Rue Belliard,
B-1040 Brussels, Belgium
Tel. (+32 2) 546.94.76
Email: eescinfo@eesc.europa.eu

EESC info is published nine times a year during EESC plenary sessions. EESC info is available in 24 languages
EESC info is not an official record of the EESC’s proceedings; for this, please refer to the Official Journal of the European Union or to the Committee’s other publications.
Reproduction permitted if EESC info is mentioned as the source and a link  is sent to the editor.
 

December 2024
09/2024

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