European Economic
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Inversiones de impacto: transformar las finanzas para un futuro sostenible
¿Podemos ayudar a salvar el mundo invirtiendo de forma sostenible? Ante la notable transformación que está experimentando el sector financiero para afrontar los retos medioambientales y sociales, la Dra. Brigitte Bernard-Rau, de la Universidad de Hamburgo, analiza la inversión de impacto, una poderosa estrategia nueva de inversión. que cuestiona la noción tradicional de que los inversores deben elegir entre ganar dinero y marcar la diferencia. Se trata de un cambio fundamental en la manera en que se concibe el papel del capital y de las finanzas en la sociedad.
Por Brigitte Bernard-Rau
El sector financiero está experimentando una notable transformación en un mundo que se enfrenta a retos medioambientales y sociales sin precedentes, desde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad hasta la inseguridad alimentaria, pasando por la desigualdad y los retos para el bienestar y la asistencia sanitaria. La inversión de impacto surge con fuerza como un enfoque que pone en tela de juicio la idea tradicional de que los inversores deben elegir entre ganar dinero y marcar la diferencia. Pero, ¿qué es exactamente la inversión de impacto y cómo difiere de otras formas de financiación sostenible?
Comprender las inversiones de impacto
En esencia, las inversiones de impacto representan un cambio fundamental en la manera en que concebimos el papel del capital y las finanzas en la sociedad. Tal como la define la red Global Impact Investing Network, se trata de una estrategia de inversión que abarca «las inversiones realizadas con la intención de generar un impacto social y medioambiental positivo y mensurable, además de rendimientos financieros». Sin embargo, esta definición aparentemente sencilla contrasta con la complejidad del potencial transformador de las inversiones de impacto.
Para comprender plenamente el carácter distintivo de las inversiones de impacto en las finanzas modernas —incluida su perspectiva materialista— es necesario ver cómo se encuadran en el espectro más amplio de los enfoques de inversión. En un extremo del espectro se encuentran las inversiones tradicionales, en las que priman la rentabilidad financiera y la maximización de los beneficios y en cuya toma de decisiones no tienen cabida las consideraciones sociales o medioambientales. A medida que nos desplazamos por el espectro hallamos otros enfoques, cada cual más sofisticado, para incorporar factores de rendimiento social y medioambiental, dando paso a todo un elenco de inversiones financieras sostenibles. Entre ellas, las inversiones de impacto representan la estrategia de inversión definitiva, que defiende un cambio positivo y transformador combinando la rentabilidad financiera con objetivos sociales y medioambientales.
Los enfoques de inversión, en pocas palabras:
- las inversiones tradicionales se centran únicamente en la rentabilidad financiera y hacen caso omiso de los factores sociales y medioambientales. Durante mucho tiempo fueron la piedra angular de los mercados de capitales;
- la integración de los factores ASG supone incorporar los factores ambientales, sociales y de gobernanza (de ahí la sigla) como indicadores del riesgo de las decisiones de inversión, pero no los toma en consideración como principales motores de inversión;
- las finanzas sostenibles integran los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza en la toma de decisiones de inversión, con atención a que la sostenibilidad cree valor añadido. Se apoyan las inversiones que abordan los retos en materia de sostenibilidad y generan cambios sociales y medioambientales positivos, así como las inversiones en la transición, financiando tanto lo que ya es respetuoso con el medio ambiente (financiación ecológica) como lo que está en transición hacia esos niveles de rendimiento respetuoso a lo largo del tiempo (financiación de transición);
- las inversiones de impacto remiten a un cambio significativo en los mercados financieros, una «reorientación sustancial hacia el impacto», y abordan la cuestión de si las inversiones en sostenibilidad contribuyen a un mundo mejor. Por lo tanto, las inversiones de impacto se erigen en el enfoque más consciente, que persigue activamente lograr tanto una rentabilidad financiera como un impacto social o medioambiental positivo mensurable, como compromisos a la par.
Las dos caras de las inversiones de impacto: alineación frente a generación
En el concepto de inversión de impacto existe una distinción crucial entre las inversiones que se alinean con el impacto existente y las que generan impacto. Esta diferenciación ayuda a los inversores a comprender no solo el destino de su capital, sino también su contribución a un cambio positivo.
- las inversiones alineadas con el impacto apoyan a las empresas que ya han demostrado que aplican prácticas medioambientales o sociales positivas y se muestran comprometidas con la generación de un impacto positivo a través de sus actividades y resultados.
- las inversiones generadoras de impacto aportan activamente nuevas soluciones a los retos sociales o medioambientales, a menudo centrándose en la transformación y el cambio sistémico.
Esta distinción teórica se ha puesto en práctica en el mundo real, aplicándose en diferentes sectores.
Energía limpia
En el proceso de transición hacia fuentes de energía limpias, unas inversiones alineadas con el impacto podrían traducirse en la compra de acciones de empresas establecidas de energías renovables o de fabricantes de vehículos eléctricos, puesto que ya contribuyen a la sostenibilidad medioambiental a través de su actividad principal. En cambio, las inversiones generadoras de impacto en este mismo sector podrían centrarse en financiar empresas emergentes en su fase inicial, por ejemplo del ámbito de la tecnología de las baterías o proyectos comunitarios innovadores sobre energía solar para zonas con servicios insuficientes, creando así soluciones completamente nuevas para los retos energéticos.
Agricultura sostenible
El sector de la agricultura sostenible nos brinda otros ejemplos ilustrativos. Las inversiones alineadas con el impacto podrían apoyar a productores de alimentos ecológicos ya establecidos o a explotaciones agrícolas sostenibles, mientras que las inversiones generadoras de impacto se centrarían en el desarrollo de nuevas técnicas agrícolas regenerativas o soluciones revolucionarias de agricultura urbana con potencial para transformar la manera en que producimos alimentos.
Impacto social
En el contexto del impacto social, las inversiones alineadas a menudo sustentan empresas con políticas de diversidad sólidas y prácticas laborales justas. Por otro lado, las inversiones generadoras podrían por ejemplo financiar la construcción de vivienda nueva asequible o soluciones tecnológicas pioneras en el ámbito de la educación para colectivos con carencias, creando activamente nuevas vías hacia la equidad social.
El proceso de inversión: de la motivación al impacto
El éxito de las inversiones de impacto exige un proceso riguroso que, con la intención de lograr un cambio social y medioambiental positivo, comience con la fijación de objetivos de impacto claros. Los inversores han de definir los resultados medioambientales o sociales específicos que pretenden alcanzar, establecer metas mensurables y, a menudo, adaptar estos objetivos a marcos establecidos, como el indicador global de las Naciones Unidas sobre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus 169 metas de la Agenda 2030.
Dicha motivación distingue esta modalidad de inversión de otras formas de financiación sostenible. Exige que los inversores orientados al impacto comiencen por un proceso de diligencia debida que evalúe exhaustivamente tanto la rentabilidad financiera como la capacidad para generar y medir los resultados sociales o medioambientales significativos.
La evaluación financiera de las inversiones es una práctica consolidada, respaldada por parámetros normalizados y una metodología sólida. Sin embargo, la evaluación no financiera, como la que se refiere al impacto social y medioambiental, sigue estando comparativamente menos desarrollada y carece de marcos universales. Los inversores han de ir más allá del análisis financiero tradicional para valorar el grado de compromiso de una empresa; por ejemplo, hasta qué punto la dirección está comprometida con la consecución de los objetivos de impacto y cuenta con la capacidad para medir eficazmente dicho impacto y divulgar y notificar de forma transparente los resultados. El proceso de evaluación implica a menudo examinar parámetros de impacto específicos adaptados a los objetivos de inversión, velando por la armonización con marcos reconocidos como IRIS+ o el Proyecto de Gestión de Impacto (PGI, 2024).
Además, para mejorar el proceso de diligencia debida, es esencial diferenciar entre el «impacto de la empresa» y el «impacto del inversor». El impacto de la empresa es el impacto social o medioambiental generado directamente por la actividad y los productos de una empresa. Por el contrario, el impacto del inversor es la influencia que tienen los inversores en el comportamiento y los resultados de una empresa a través de sus opciones de inversión y sus estrategias de implicación. Comprender esta diferencia es crucial para evaluar con precisión los efectos globales de las inversiones y desarrollar prácticas eficaces de medición del impacto.
Retos, complejidades y consideraciones
Aunque prometen, las inversiones de impacto afrontan importantes obstáculos:
- La medición del impacto: a falta de parámetros de medición normalizados, es difícil cuantificar o comparar los resultados sociales y medioambientales. La transparencia y un seguimiento y notificación rigurosos de los parámetros de impacto son cruciales para aportar coherencia y rendir cuentas, y debe velarse por que las alegaciones de impacto estén respaldadas por pruebas.
- El reto de la atribución: es difícil aislar los efectos de una inversión específica en un contexto de cambios sistémicos más amplios y atribuirlos a la propia inversión. Determinar en qué medida el cambio observado puede atribuirse directamente a una inversión específica sigue siendo uno de los retos más recalcitrantes para las inversiones de impacto. Por ejemplo, las mejoras en cuanto al ODS 3 (Salud y bienestar) podrían ser resultado de una combinación de inversiones en instalaciones sanitarias, educación e infraestructuras, en lugar de deberse a una única inversión específica. Es necesario desarrollar metodologías como el análisis contrafáctico y la comparación entre grupos de control, pero tales medidas pueden exigir muchos recursos y no ser siempre viables, especialmente en el caso de proyectos más pequeños o en mercados en desarrollo.
- El blanqueo de impacto: las declaraciones exageradas o falsas de empresas o sobre fondos en torno a su impacto social o medioambiental socavan la confianza en el sector. Para mantener la confianza y la integridad en todo el ámbito de la inversión de impacto, la transparencia en la presentación de informes y unas alegaciones de impacto verificadas revisten la máxima importancia (Impact Taskforce). A fin de mantener la credibilidad, son fundamentales unas normas claras de medición del impacto y unos métodos de verificación sólidos, además de auditorías de terceros y sistemas de certificación independiente.
Liberar el potencial transformador de las inversiones de impacto
Las inversiones de impacto se sitúan a la vanguardia de una profunda transformación de las finanzas mundiales y representan mucho más que una estrategia adicional de inversión. Encarnan una profunda reconfiguración del papel de las finanzas en la sociedad. Pone en tela de juicio la creencia tradicional de que la rentabilidad financiera y el impacto social y medioambiental positivo deben subsistir en compartimentos estancos separados.
El progreso de las inversiones de impacto ha demostrado que los inversores pueden obtener simultáneamente una rentabilidad positiva y contribuir al mismo tiempo a un cambio social y medioambiental significativo. Al integrar una motivación positiva en el ánimo de lucro, las inversiones de impacto aportan una perspectiva convincente a un sistema financiero que preste servicios tanto a las personas como al planeta.
Brigitte Bernard-Rau es investigadora posdoctorada y becaria de la Escuela de Empresariales, Economía y Ciencias Sociales de la Universidad de Hamburgo. Su investigación se centra en las calificaciones ASG y las agencias de calificación, las finanzas sostenibles, la inversión socialmente responsable, la inversión de impacto y la responsabilidad social de las empresas. Ha publicado recientemente Sustainability Stories: The Power of Narratives to Understand Global Challenges (Springer Nature, 2024). Es un libro con una treintena de historias inspiradoras de diferentes autores de todo el mundo, que versan sobre diversas formas de participar en el bien común y marcar la diferencia en las comunidades, las prácticas profesionales y la vida de las personas.