El CESE apoya los esfuerzos por desarrollar un ecosistema industrial más centrado en el ser humano y preparado para el futuro. Al mismo tiempo, pide un debate en profundidad sobre la industria 5.0 y sus implicaciones sociales y económicas.

La industria 5.0 tiene por objeto situar las cuestiones sociales y medioambientales en el centro de los procesos empresariales, con el fin de ir más allá del enfoque de la Industria 4.0, orientada a la digitalización y la automatización. El CESE aprobó recientemente un Dictamen titulado Industria 5.0: cómo hacerla realidad, en el que aboga por un modelo industrial centrado en las personas que valore las capacidades humanas y la creatividad.

La industria 4.0 ignoró en gran medida el impacto que supone la automatización para el capital humano y prestó poca atención a las prioridades medioambientales, como la reducción de residuos, la circularidad y la energía verde. El CESE subraya que la industria 5.0 debe abordar estas lagunas y dar prioridad a los valores democráticos, la equidad social y la competitividad sostenible. Giuseppe Guerini, ponente del Dictamen «Industria 5.0», sostiene que la transformación digital debe contribuir a un «nuevo pacto industrial limpio», en el que los factores humanos y la creatividad desempeñen un papel central.

La industria 5.0 vuelve a situar a las personas en el centro de la producción, al considerar que sus conocimientos y capacidades son esenciales para obtener una ventaja competitiva. Establece un equilibrio entre la automatización y la creatividad humana, dado que utiliza robots colaborativos para tareas repetitivas, lo que permite a los trabajadores centrarse en el diseño, la planificación y los servicios al cliente. Este cambio también hace hincapié en la salud y la seguridad de los trabajadores y el apoyo a los que se vean desplazados por la automatización.

El CESE pide a las instituciones de la UE que apoyen un ecosistema industrial preparado para el futuro y centrado en el ser humano, que se base en la equidad social y la competitividad inclusiva. Al tiempo que respalda el concepto de industria 5.0, el CESE subraya la necesidad de seguir delimitando sus repercusiones económicas, sociales y tecnológicas. Las políticas europeas existentes, como el Pacto Verde, el Reglamento de Inteligencia Artificial y la Agenda de Capacidades, ofrecen una base para esta visión, pero deben actualizarse con el fin de adecuarse a los principios de la industria 5.0.

Para que la industria 5.0 tenga éxito, los interlocutores sociales y los trabajadores deben participar a todos los niveles. Este enfoque inclusivo fomentará un entorno de trabajo colaborativo que permita combinar las fortalezas de los seres humanos y de las máquinas, de forma que los lugares de trabajo sean más innovadores, atractivos y sostenibles. (gb)