European Economic
and Social Committee
Hallar juntos la energía para el optimismo y la esperanza
En primer lugar, quiero manifestar mi tristeza por el inesperado fallecimiento del presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli. En mayo de 2020, el presidente Sassoli declaró que la pandemia nos había demostrado que disponemos de un «gran recurso» dentro de la UE: «este gran recurso es su sociedad civil». Lo echaremos mucho de menos.
Han pasado justo dos años desde que oímos hablar por primera vez de la COVID-19. Tras esos primeros informes sobre un virus que tenía potencial para convertirse en una pandemia mundial, estoy seguro de que no esperábamos seguir preocupado por él en 2022.
Damos la bienvenida al Nuevo Año y, una vez más, tratamos de hallar la energía necesaria para recuperar el optimismo y la esperanza.
El lema de la Presidencia francesa del Consejo de la UE viene como anillo al dedo: recuperación, pujanza, pertenencia Al esbozar los tres ejes de la Presidencia, el presidente Macron expuso sus reflexiones sobre una Europa más soberana, un modelo de crecimiento europeo y una Europa humanista.
Aspiramos a avanzar más allá de las cuestiones relacionadas con la pandemia, pero los retos que nos esperan son todos importantes y habrá que afrontarlos independientemente del rumbo que tome la COVID-19.
Se prestará una atención renovada a la defensa europea, ya que las tensiones a nivel mundial, tanto en zonas próximas como lejanas, sitúan esta cuestión en primer plano.
La cooperación y las colaboraciones serán esenciales, tal como se refleja en la Conferencia de los Balcanes Occidentales prevista para junio.
El mes próximo, junto con los presidentes Charles Michel y Ursula von der Leyen, Francia organizará una cumbre que reunirá a los dirigentes de la Unión Europea y de la Unión Africana. El objetivo de esta cumbre es reconstruir un nuevo acuerdo económico y financiero con África. La Presidencia francesa desea desarrollar una agenda en el ámbito de la educación, la salud y el clima que esté a la altura de los retos que afronta África.
Este año ya se ha anunciado como Año Europeo de la Juventud, y el liderazgo mostrado por las y los jóvenes en cuestiones climáticas ha demostrado el poder de un colectivo de la sociedad comprometido. El movimiento juvenil ha situado la agenda verde en lo alto de la lista de prioridades políticas. Una serie de propuestas legislativas detallarán este año la difícil manera de lograr la neutralidad en carbono de aquí a 2050. Será complicado y disruptivo, pero también es la única opción que queda tras años de retraso en las medidas sobre el clima y las emisiones. Es urgente actuar; la disrupción debe aceptarse pero también gestionarse, para garantizar la equidad de las repercusiones y que se dispone de los apoyos adecuados para proteger a las personas más vulnerables. Esta filosofía se ha convertido en parte de la mentalidad general durante la convivencia con una pandemia mundial que supone una amenaza cada vez mayor para la vida de determinados grupos vulnerables.
Por último, tendremos evidentemente las conclusiones de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. En el CESE hemos participado, organizado actos y consultas, y hemos procurado garantizar que servimos de canal para transmitir las voces de todos los ciudadanos, hombres y mujeres, y las comunidades de toda Europa. Es fundamental que la UE encuentre su toque personal y conecte con todas estas voces. Queda por ver si la Conferencia sobre el Futuro de Europa logrará este objetivo, pero el CESE seguirá siendo un punto de conexión para la ciudadanía, garantizando que se escuchen todos los puntos de vista en los debates para conformar nuestros futuros juntos.
Cillian Lohan, vicepresidente del CESE