El Comité Económico y Social Europeo (CESE) pide a la Unión Europea y a los Estados miembros que adopten un enfoque global para promover la diversidad y la inclusión en sus sociedades y que intensifiquen sus esfuerzos jurídicos y políticos para hacer frente al racismo y la xenofobia en Europa.

Estamos asistiendo a un mayor número de ataques y discursos de odio dirigidos a los migrantes y las minorías étnicas, y la actual pandemia agrava la discriminación estructural a la que se enfrentan esos grupos. La UE debe, pues, redoblar urgentemente sus esfuerzos en este ámbito, en particular, fomentando la gestión de la diversidad.

El CESE ha expuesto sus propuestas al respecto en su Dictamen sobre La gestión de la diversidad en los Estados miembros de la UE, solicitado por la Presidencia alemana de la UE. Al preparar su Dictamen, el CESE realizó cuatro estudios de casos en sendos países: Finlandia, Francia, Italia y Polonia, que representan cuatro partes diferentes de Europa. Los resultados se presentan en el Dictamen y en su anexo.

Los estudios de casos revelaron, en los cuatro países, que los trabajadores migrantes se concentran en los empleos de baja remuneración y precarios, presentando Italia la situación más extrema, seguida de Francia, y de Polonia, que también muestra una tendencia en este sentido. Las mujeres de color experimentan las mayores tasas de discriminación en el empleo en los cuatro países, en comparación con los europeos blancos, y con los varones de los mismos grupos étnicos. En los cuatro países, la población romaní sigue siendo la minoría que se enfrenta al mayor grado de marginación.

El Dictamen fue elaborado por el antiguo miembro polaco del CESE, Adam Rogalewski, y presentado por Carlos Trindade, ponente general, en el pleno de octubre.

«La pandemia de COVID-19 está exacerbando el racismo estructural en Europa. Las minorías étnicas y los migrantes no solo se enfrentan a una mayor exposición a la enfermedad, sino que corren un mayor riesgo de sufrir las desigualdades asociadas y tienen menos probabilidades de recibir apoyo», declaró el Sr. Trindade.

«Combatir el racismo estructural en todas las instituciones exige justicia social para las minorías étnicas y los migrantes», afirmó el Sr. Trindade, y añadió que el CESE ha pedido a la UE y a los Estados miembros que intensifiquen sus esfuerzos jurídicos y políticos para hacer frente al racismo y la xenofobia.

En el Dictamen, el CESE sostiene que una buena gestión de la diversidad debe centrarse en todos los aspectos del trabajo y la vida diaria de los grupos en cuestión. Esto incluye el trato que reciben en el lugar de trabajo, su educación y acceso a los servicios públicos, sus derechos sociales y su integración en las comunidades locales. (ll)