¿Cómo deben gravarse los salarios y los beneficios de las empresas para que las necesidades del entorno de trabajo actual se vean satisfechas? En un Dictamen aprobado en su pleno de julio, el CESE asume este reto, al tiempo que aplaude y alienta el auge del teletrabajo. Un conjunto de normas actualizadas y fáciles de seguir debe garantizar que los empleados y los empleadores de Europa no se enfrenten a una imposición múltiple o a una no imposición involuntaria por trabajar desde el extranjero.

«Estamos en un mundo nuevo en el que la gente quiere trabajar de forma distinta. El CESE apoya plenamente un trabajo más flexible y el teletrabajo transfronterizo», afirmó el ponente, Krister Andersson. «Pero este nuevo paradigma también plantea serios retos a los sistemas fiscales internacionales y a un mercado único europeo eficiente». Entre otras medidas, el CESE propone crear una ventanilla única —como la que existe para el IVA— a escala europea. El empleador comunicaría, respecto de cada teletrabajador, el número de días que ha trabajado en su país de residencia y en el país en el que está radicado el empleador. Con dicha información, las autoridades tributarias podrían determinar en qué país serían gravables los ingresos o desglosar los ingresos en función de cuáles serían imponibles en cada país. El Sr. Andersson señala que «este sistema permitiría a los trabajadores y a los empleadores reducir el número de litigios fiscales entre los Estados miembros y, al mismo tiempo, ayudaría a garantizar que los impuestos se recauden correctamente sin exigir a las personas físicas que presenten declaraciones en varios países». (tk)