Un debate sobre política industrial en el pleno de octubre del CESE se centró en el mejor modo de garantizar la autonomía estratégica de la industria europea.

El pleno del CESE el 21 de octubre acogió un debate con Padmashree GEHL SAMPATH, miembro del Berkman Klein Center de la Universidad de Harvard, sobre cómo la estrategia industrial puede respaldar la doble transición hacia una economía verde y digital, contribuir a la recuperación de Europa e incrementar su autonomía estratégica y su resiliencia.

Padmashree Gehl Sampath, experta destacada en tecnología, desarrollo y economía política global, abogó por un nuevo tipo de intervención pública que no se centre solo en corregir los fallos del mercado, sino que encauce también la transformación tecnológica hacia direcciones socialmente productivas.

«Es hora de replantear la política industrial de forma audaz e innovadora», afirmó. «No se debe repetir lo que no funcionó con anterioridad».

El primer paso a la hora de diseñar esta nueva política industrial debe ser reconocer que el declive del espíritu emprendedor, la innovación y la competitividad que se registra en las economías avanzadas se ve constantemente reforzado por los nuevos paradigmas y tendencias de carácter tecnológico en numerosos sectores y procesos. La incertidumbre en el mundo posterior a la COVID no se debe solo a la pandemia.  También refleja los múltiples efectos de las redes basadas en datos, la distribución desigual de los dividendos de la digitalización en los últimos 15 años, la presión que el cambio climático y la transición energética suponen para los países y la ralentización —e incluso a veces el colapso— del comercio mundial y las cadenas de suministro que se han construido con esmero desde el inicio de la globalización de la década de 1980.

El segundo paso consistiría en elaborar una nueva estrategia sobre la base de tres propuestas audaces:

1) Reconocer que existe una gran interconexión entre las tres megatendencias del futuro —atención sanitaria/preparación frente a pandemias, transición energética/lucha contra el cambio climático y la economía de los datos— y potenciarla. No es necesaria una política industrial que priorice estas megatendencias simultáneamente a diferentes niveles, sino una que tenga en cuenta dichas transformaciones en un modelo de cambio circular.

2) Favorecer el dinamismo en el sector tecnológico centrándose en la retención y rendimiento del mercado, que es una cuestión más fundamental que el acceso al mercado en todos estos sectores clave, especialmente en el sector farmacéutico y de las vacunas, en el que actualmente se dan potentes tendencias oligopolísticas.
 
3) Adoptar un enfoque sectorial real hacia la política industrial que vaya más allá de objetivos comunes como la política de competencia, ya que aunque todos estos sectores son de alta tecnología, requieren un elevado nivel de I+D y dependen de la innovación y los beneficios, sus características son completamente diferentes.

Por ejemplo, se planteó la Sra. GEHL SAMPATH, si lo que realmente queremos es fomentar un mercado de atención sanitaria en Europa basado en los puntos fuertes que ya existen, ¿puede la UE apoyar un programa de utilidad pública para el ecosistema del sector sanitario similar al creado por el programa Operation Warp Speed en EE. UU. inmediatamente después del comienzo de la pandemia de COVID? ¿Puede Europa facilitar la ampliación de los puntos fuertes de sus empresas biotecnológicas existentes mediante tipos similares de programas de inversión pública que faciliten el desarrollo de productos?

La estrategia industrial ha sido uno de los principales temas en los que se ha centrado la labor del CESE en los últimos tiempos. Se están celebrando una serie de seminarios web para analizar los puntos críticos de la industria actual. La serie, que lleva por título El camino hacia nuestro futuro industrial, finalizará con una importante conferencia en marzo de 2022, en la que el CESE debatirá sus conclusiones con la Presidencia francesa de la UE y la Comisión Europea. (dm)