En su pleno de marzo, el CESE aprobó un Dictamen en el que se proponen mecanismos e instrumentos de gobernanza más precisos y operativos para llevar a la práctica el nuevo Reglamento sobre pilas y baterías con la participación de todas las partes interesadas. En opinión del CESE, esto podría contribuir al desarrollo de un marco de la Unión que aborde el ciclo de vida íntegro de las pilas y baterías en la UE.

El 10 de diciembre de 2020, la Comisión Europea presentó una propuesta de Reglamento relativo a las pilas y baterías y sus residuos. La propuesta está en consonancia con el Pacto Verde Europeo, que promueve la descarbonización de la economía de la UE para alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050.

El Dictamen aprobado por el CESE apoya las medidas recogidas en el Reglamento: con sus nuevas normas de sostenibilidad de las pilas y baterías, la Comisión también promoverá a escala mundial la transición ecológica y sentará un modelo para nuevas iniciativas en el marco de su política de productos sostenibles.

No obstante, en su Dictamen el CESE solicita que se diseñen mecanismos e instrumentos de gobernanza más precisos y operativos para llevar a la práctica el nuevo Reglamento, con la participación de todas las partes interesadas. En palabras del ponente, Bruno Choix: «El Reglamento que se propone aspira a desarrollar un marco de la Unión que aborde el ciclo de vida íntegro de todas las pilas y baterías, incluyendo normas armonizadas y más estrictas para las pilas y baterías, sus componentes, sus residuos y su material reciclado. Mediante este Reglamento, la Comisión pretende promover tanto la innovación como el desarrollo y la aplicación de los conocimientos tecnológicos especializados de la UE».

El coponente, Frank Uhlig, explicó que este apoyo puede plasmarse de diversas formas: «En cuanto a la aplicación de la obligación de debida diligencia razonable para la supervisión de la cadena de suministro de baterías, exigimos una total transparencia en la puesta en práctica de este sistema de vigilancia. El reciclado, la renovación y la reutilización de las pilas y baterías contribuyen a proteger las fases anteriores de la cadena de valor. Resulta indispensable apoyar la investigación y el desarrollo del diseño ecológico».

El CESE propone dar respuesta a estos desafíos reforzando aún más el papel y los medios de que disponen la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA).

El CESE recomienda que se introduzca el concepto de «fin de uso», además del de «fin de vida útil», para favorecer la reutilización, la renovación y el reciclaje de las pilas y baterías.

Las baterías comercializadas en la UE deben ser sostenibles, de alto rendimiento y seguras a lo largo de todo su ciclo de vida. Esto significa que se producen con el menor impacto medioambiental posible mediante la utilización de materiales obtenidos en condiciones que respetan plenamente los derechos humanos, así como las normas sociales y ecológicas. Las baterías han de ser duraderas y seguras y, al final de su vida útil, deben reaprovecharse, refabricarse o reciclarse, a fin de reinvertir materiales valiosos en la economía. (ks)