Ciudad caliente

Curioso por conocer el sentimiento de los habitantes de Liubliana ante el sobrecalentamiento de su ciudad y frustrado por la inacción de las autoridades municipales al respecto, el estudio de urbanismo Prostorož puso en marcha el proyecto «Puntos calientes», en el que invitaba a los ciudadanos a señalar en un mapa digital los lugares más calientes de la ciudad. El proyecto recibió una gran respuesta sorprendente por parte de residentes y medios de comunicación, con propuestas concretas sobre cómo abordar el sobrecalentamiento urbano. Zala Velkavrh, miembro del equipo de Prostorož, comparte con nosotros el secreto del éxito del proyecto, así como los planes de futuro del estudio.

CESE info: ¿Qué les motivó a iniciar su proyecto o iniciativa?

Zala Velkavrh: Nuestra iniciativa surgió de un 50 % de frustración y un 50 % de curiosidad. El Gobierno municipal ha adoptado pocas medidas, a pesar de que conocía bien los efectos del cambio climático y de las islas de calor urbano. Por otro lado, teníamos curiosidad por ver si la gente de Liubliana sentía el calor en la ciudad durante el verano y cómo.

¿Qué acogida ha tenido su proyecto? ¿Han recibido observaciones de las personas a las que han ayudado? (¿Puede darnos un ejemplo, si lo tiene?)

Creamos una aplicación simple y esperábamos una respuesta modesta. Para nuestra sorpresa, la iniciativa despertó el interés tanto de los residentes de Liubliana como de los medios de comunicación, sumándose ambos a ella. La gente introdujo setecientos puntos de calor (lugares calientes de la ciudad) en menos de tres semanas.

¿Cómo piensan utilizar estos fondos específicos para que sean de mayor ayuda en su comunidad? ¿Ya están planeando nuevos proyectos?

Vamos a reinvertirlos en la ciudad de Liubliana. Una de las zonas en las que las islas de calor urbano son especialmente problemáticas es la clínica universitaria, el mayor centro médico del país. Debido a la COVID, el espacio público alrededor de las clínicas ha adquirido una nueva función: se ha convertido en un espacio de espera, donde los trabajadores pasan su tiempo de descanso y, en los momentos en que el número de infecciones por COVID era menor que ahora, también donde los pacientes se reunían con sus familiares. Queremos trabajar con la ciudad de Liubliana, los representantes de las clínicas, los pacientes y los sanitarios para mejorar al menos algunos microespacios, hacerlos más frescos y mejores.

¿Qué consejos darían a otras organizaciones para obtener resultados en actividades y programas de este tipo?

En lugar de hablar del futuro, hemos intentado comprender cómo siente la gente en este momento los efectos del cambio climático. Utilizamos un lenguaje corriente y nos centramos en la experiencia cotidiana (vivida) de peatones, ciclistas y otros usuarios del espacio público, y la respuesta ha sido muy buena. El cambio climático ya no es una amenaza abstracta.  

¿En qué medida son optimistas respecto a las perspectivas de que la UE cumpla los objetivos del Pacto Verde?

Somos muy pesimistas, visto lo que ha pasado en lo que va de año con la energía verde y que ningún país de la UE ha cumplido los objetivos del Acuerdo de París.