Por el Grupo de Trabajadores del CESE

El gasto social y el de defensa deben ir juntos: el Estado del bienestar no debe sacrificarse para aumentar el gasto en la defensa. Un Estado del bienestar fuerte sigue siendo una herramienta fundamental para frenar las aspiraciones de los partidos de extrema derecha de reproducir en la UE autocracias al estilo del Kremlin.

Por el Grupo de Trabajadores del CESE

El gasto social y el de defensa deben ir juntos: el Estado del bienestar no debe sacrificarse para aumentar el gasto en la defensa. Un Estado del bienestar fuerte sigue siendo una herramienta fundamental para frenar las aspiraciones de los partidos de extrema derecha de reproducir en la UE autocracias al estilo del Kremlin.

Al comenzar el cuarto año de guerra en Ucrania, muchas voces piden un aumento del gasto en defensa, en particular tras los cambios políticos en los Estados Unidos. La protección de los países europeos ya no parece estar garantizada. Esto ya ha roto muchos tabúes, no solo en relación con debates sobre asuntos militares a escala de la UE, sino también sobre el aumento del endeudamiento.

Sin embargo, algunas de esas voces también lo han planteado como un juego de suma cero con el Estado del bienestar, como si la fortaleza del ejército estadounidense se debiera a la falta de una protección social adecuada en el país, o como si la debilidad de nuestros ejércitos fuera el resultado de las pensiones y la seguridad social.

Desde el Grupo de Trabajadores queremos destacar dos cuestiones:

  • La UE en su conjunto es la segunda potencia mundial en gasto militar. Aunque en algunos casos puede ser necesario un gasto común o adicional, lo realmente necesario es coordinación y proyectos conjuntos que garanticen la autonomía estratégica. Tenemos que ocuparnos de nuestra propia defensa, no competir con Estados Unidos a escala mundial.
  • Un Estado del bienestar que funcione correctamente, junto a esfuerzos en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, es un instrumento esencial para evitar que la extrema derecha llegue al poder en muchos Estados miembros. Esos partidos de extrema derecha, que están creciendo, tienen poco interés por la democracia, son abiertamente hostiles a la mayoría de nuestros valores, aspiran a reproducir la autocracia del Kremlin en nuestros Estados miembros y, si llegan al poder, se asegurarán de que no pueda existir ninguna política de defensa coordinada.

Por lo tanto, los Estados miembros deben entender que la inversión en defensa y en protección social se refuerzan mutuamente y hacen que cada una de ellas sea posible.

Por el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

El CESE debe participar desde el principio en las iniciativas de la Comisión Europea para reforzar el compromiso con la sociedad civil. El estudio que realizará próximamente el CESE sobre Catalogación de las prácticas de diálogo civil en las instituciones de la UE puede aportar una valiosa contribución, según el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE.

Por el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

El CESE debe participar desde el principio en las iniciativas de la Comisión Europea para reforzar el compromiso con la sociedad civil. El estudio que realizará próximamente el CESE sobre Catalogación de las prácticas de diálogo civil en las instituciones de la UE puede aportar una valiosa contribución, según el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE.

Tras el inicio del nuevo ciclo político de la UE y el anuncio de una estrategia de la UE de apoyo, protección y capacitación de la sociedad civil para el tercer trimestre de 2025 en el Programa de Trabajo de la Comisión, el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil celebró una conferencia para destacar las acciones clave necesarias para el período 2024-2029. Al acto del 3 de marzo asistieron un centenar de representantes de organizaciones de la sociedad civil (OSC) y la ciudadanía, a escala tanto nacional como europea.

Séamus Boland, presidente del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil, afirmó que las OSC tienen un papel que desempeñar a la hora de garantizar que la elaboración de políticas se base en criterios fundamentados y responda a las necesidades de la población. También reiteró el llamamiento del Grupo y del Comité para que el CESE participe en la Plataforma de la Sociedad Civil prevista por la Comisión.

«El CESE, con su experiencia y la plataforma que ofrece, debe participar desde el principio en las iniciativas de la Comisión Europea para reforzar el compromiso con la sociedad civil. Es preciso que forme parte de la gobernanza y sea una pieza clave de la iniciativa sobre la creación de una Plataforma de la Sociedad Civil», afirmó el Sr. Boland.

Asimismo, sostuvo que un diálogo civil estructurado, regular, transparente e inclusivo debe basarse en las estructuras existentes y reunir a todas las partes interesadas. Por este motivo, las instituciones europeas deberían crear un grupo de trabajo sobre el diálogo civil, para el que el CESE jugaría el papel de facilitador.

«Un grupo de trabajo sobre el diálogo civil podría elaborar un plan que estableciera un entorno más propicio para las organizaciones de la sociedad civil en el proceso de elaboración de políticas», declaró el Sr. Boland.  Ello supondría un primer paso hacia un diálogo civil más estructurado, en el que también habría que abordar las cuestiones de a quién se consulta, sobre qué temas, y con qué plazos y objetivos.

Más aún, el grupo de trabajo propuesto podría servirse del próximo estudio del CESE sobre las prácticas de diálogo existentes, titulado Catalogación de las prácticas de diálogo civil en las instituciones de la UE.

Dicho estudio fue encargado por el CESE a petición del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil, y se espera que sus resultados estén disponibles a partir de julio de 2025. El estudio realiza una cartografía exhaustiva de las prácticas de diálogo civil en las instituciones de la UE: ¿qué procesos de participación de las OSC se organizan actualmente y utilizando qué tipo de metodología? El conocimiento de las prácticas existentes debería fundamentar y apoyar el trabajo encaminado a un diálogo civil más estructurado en el nuevo ciclo legislativo. Los resultados preliminares del estudio ya fueron presentados en la conferencia arriba mencionada por Berta Mizsei, del Centro de Estudios Políticos Europeos (CEPS).

En esta conferencia también se destacó que la salud financiera de las OSC es una condición previa al diálogo y para «conectar» a los responsables políticos con las necesidades de la gente, por lo que hay que garantizar su estabilidad financiera y su independencia.

Las conclusiones y recomendaciones de la conferencia están disponibles en el sitio web del CESE.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) celebró un Foro de alto nivel sobre los derechos de las mujeres, que reunió todo un elenco de voces destacadas para abordar cuestiones acuciantes en torno a los derechos de las mujeres y esbozar las prioridades clave de cara al próximo período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) celebró un Foro de alto nivel sobre los derechos de las mujeres, que reunió todo un elenco de voces destacadas para abordar cuestiones acuciantes en torno a los derechos de las mujeres y esbozar las prioridades clave de cara al próximo período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas.

El mensaje del Foro de alto nivel sobre los derechos de las mujeres del CESE fue claro: se ha avanzado, pero no lo suficiente. Aunque la UE ha tomado medidas para proteger a las mujeres y las niñas, las formas estructurales de desigualdad, los estereotipos de género y los retrocesos en los derechos de las mujeres siguen amenazando los logros conseguidos con tanto esfuerzo en Europa. Mientras persistan las barreras estructurales, la plena participación de las mujeres en la sociedad será limitada.

El Foro de alto nivel, celebrado el 26 de febrero durante el pleno del CESE, contó con la presencia de Sif Holst, presidenta del Grupo ad hoc sobre Igualdad del CESE, Oliver Röpke, presidente del CESE, Hadja Lahbib, comisaria europea de Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis, Carlien Scheele, directora del Instituto Europeo de la Igualdad de Género, Florence Raes, directora de la Oficina de Enlace de ONU-Mujeres en Bruselas, Ayşe Yürekli, representante de la UE en KAGIDER – Mujeres empresarias de Turquía, Mary Collins, secretaria general del Lobby Europeo de Mujeres, y Cianán Russell, responsable principal de políticas en ILGA Europa.

En el Foro se celebraron además dos animadas mesas redondas —cada una de ellas centrada en uno de los dos dictámenes pertinentes del CESE aprobados en el pleno— en las que se abordaron los retos urgentes que plantea la igualdad de género. Expertas, activistas y responsables políticos se reunieron para compartir puntos de vista, proponer soluciones y reforzar los compromisos de hacer avanzar los derechos de las mujeres en Europa y fuera de ella.

La primera mesa redonda se centró en el 69.º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas (UNCSW69), mientras que en la segunda se abordó la violencia contra las mujeres y las niñas como una cuestión de derechos humanos. En el pleno posterior al Foro también se aprobaron los dos dictámenes conexos: Contribución del CESE a las prioridades de la UE en la CSW 69 de las Naciones Unidas y La violencia contra las mujeres es una cuestión de derechos humanos. (lm)

El 6 de marzo el CESE organizó un debate sobre el Pacto por una Industria Limpia de la Comisión Europea, pocos días antes de los debates que tuvieron lugar el 12 de marzo en el seno del Consejo. Los responsables políticos, personalidades destacadas de la industria y la sociedad civil examinaron si el Pacto sirve realmente para apoyar al sector europeo de las tecnologías limpias, a las industrias de gran consumo de energía y la autonomía estratégica.

El 6 de marzo el CESE organizó un debate sobre el Pacto por una Industria Limpia de la Comisión Europea, pocos días antes de los debates que tuvieron lugar el 12 de marzo en el seno del Consejo. Los responsables políticos, personalidades destacadas de la industria y la sociedad civil examinaron si el Pacto sirve realmente para apoyar al sector europeo de las tecnologías limpias, a las industrias de gran consumo de energía y la autonomía estratégica.

Ante la inestabilidad geopolítica y unas relaciones transatlánticas en mutación, la necesidad de autonomía estratégica en Europa es más urgente que nunca. El Pacto por una Industria Limpia tiene por objeto acelerar la descarbonización y la circularidad, y al mismo tiempo impulsar la competitividad de la industria, empezando por la reducción de los precios de la energía. No obstante, se plantean dudas sobre su viabilidad y su financiación.

«La cuestión no es escoger entre autonomía estratégica, competitividad o doble transición; todos los sectores industriales se ven afectados y deben adaptarse, a su propio ritmo pero con compromisos claros», afirmó Pietro de Lotto, presidente de la Comisión Consultiva de las Transformaciones Industriales (CCMI) del CESE, definiendo este desafío como un ejercicio de equilibrio.

La Comisión ha hecho hincapié en la necesidad geopolítica de independizarse energéticamente de Rusia, si bien el declive industrial de Europa suscita cada vez más inquietudes. Tanto la producción industrial como los flujos de inversión directa extranjera recibidos han disminuido considerablemente en los dos últimos años.

La obtención de fondos constituirá un reto importante. Para alcanzar los objetivos del Pacto se requiere cooperación entre las instituciones de la UE, los Estados miembros y la industria. Si bien el Banco Europeo de Inversiones ha prometido 500 millones EUR en contragarantías y 1 500 millones EUR en la mejora de las redes de energía, los Gobiernos de los Estados miembros han de movilizar recursos adicionales.

El impacto social de la transición es también una cuestión clave, en concreto para las industrias de gran consumo de energía que han sufrido importantes pérdidas de puestos de trabajo. Durante el debate, los representantes de la sociedad civil plantearon si la reducción de los impuestos sobre la energía, una propuesta clave del Pacto, podría ir en detrimento de la financiación de la educación y la asistencia sanitaria.

A pesar del optimismo reinante en torno a los objetivos a largo plazo del Pacto por una Industria Limpia, los expertos expresaron sus dudas acerca de su capacidad para abordar los retos a corto plazo. La celeridad y la simplificación burocrática son fundamentales, ya que los elevados costes de la energía y los obstáculos normativos podrían ralentizar los avances. La fragmentación de las políticas nacionales sigue siendo un problema; el Pacto por una Industria Limpia corre el riesgo de dejar pasar una ocasión crucial para armonizar la política industrial en toda Europa.

La neutralidad tecnológica también es motivo de preocupación; las discusiones giran en torno al equilibrio adecuado entre las energías renovables, el hidrógeno y los biocarburantes. Se acoge con satisfacción la atención prestada a las energías renovables, pero aún faltan compromisos firmes en materia de eficiencia energética. Las energías renovables ya han ahorrado a los consumidores europeos 100 000 millones EUR entre 2021 y 2023, un éxito que debe constituir la base sobre la que la UE siga trabajando. (jh)

El emblemático Premio Sociedad Civil del CESE pone de relieve la contribución sobresaliente de la sociedad civil al mantenimiento y el fortalecimiento de la identidad y la ciudadanía europeas. Cada año, el premio aborda un tema diferente de acuciante importancia social relacionado con el trabajo del CESE.

El emblemático Premio Sociedad Civil del CESE pone de relieve la contribución sobresaliente de la sociedad civil al mantenimiento y el fortalecimiento de la identidad y la ciudadanía europeas. Cada año, el premio aborda un tema diferente de acuciante importancia social relacionado con el trabajo del CESE.

El 20 de marzo, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) premió a tres organizaciones de la sociedad civil —de Eslovaquia, Bélgica y Francia respectivamente— por sus innovadores proyectos para hacer frente a la creciente polarización nociva en la Unión Europea.

El importe del premio, 32 000 euros, se repartió entre los tres primeros clasificados.

El CESE concedió el máximo galardón, de 14 000 euros, a la Asociación Eslovaca de Debate por «La Olimpiada del Pensamiento Crítico», una iniciativa pionera que promueve la resistencia a la desinformación entre la juventud eslovaca. El proyecto consiste en organizar una competición estudiantil para tres grupos de edad en la que los alumnos abordan retos mediáticos del mundo real y evalúan la fiabilidad de los contenidos.

Cada uno de los dos finalistas recibió 9 000 euros.

La asociación francesa Reporters d'Espoirs quedó segunda con su «Prix Européen Jeunes Reporters d'Espoirs», un programa de formación en francés para un periodismo de soluciones.

El tercer premio fue para FEC Diversité asbl de Bélgica, por su proyecto «ESCAPE GAME EXTREME DROITE pour se désintoxiquer», un juego inmersivo que contrarresta las ideologías de extrema derecha.

Acerca del 15.º Premio Sociedad Civil del CESE

El 15.º Premio Sociedad Civil del CESE destacó los proyectos sin ánimo de lucro dirigidos por particulares, empresas privadas y organizaciones de la sociedad civil que contribuyeron a combatir la polarización nociva en toda la Unión Europea.

En los últimos años, Europa se ha visto golpeada por múltiples crisis, desde la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y el aumento de los precios de la energía y del coste de la vida hasta las persistentes secuelas económicas y sociales de la pandemia de COVID-19. Estas crisis pueden erosionar la confianza en las instituciones públicas y generar una polarización nociva en toda la sociedad.

Aunque la polarización puede formar parte de una sociedad abierta y pluralista, el aumento del populismo y de la polarización negativa suponen retos importantes para las democracias europeas. Europa también se enfrenta a una fragmentación continuada del panorama de los medios de comunicación tradicionales, al aumento de la desinformación y a los ataques contra la libertad de prensa, todo lo cual acarrea nuevas amenazas para los valores democráticos.

Los ganadores de este año fueron seleccionados de entre más de cincuenta candidaturas interesantes y diversas provenientes de quince Estados miembros. Los proyectos ganadores fueron elegidos por su extraordinaria creatividad, entusiasmo y dedicación en la lucha contra la polarización nociva en la sociedad europea.

«La sociedad civil organizada desempeña un papel fundamental en la salvaguardia de la democracia europea, tal como ha quedado demostrado una vez más con los notables y variados proyectos de este año», afirmó Aurel Laurenţiu Plosceanu, vicepresidente de Comunicación del CESE.

Los días 13 y 14 de marzo se celebró, con el lema «Dar voz a la juventud», la edición de 2025 de ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS), el acto anual del Comité Económico y Social Europeo (CESE) dedicado a la juventud, que giró en torno al papel de los jóvenes a la hora de forjar colectivamente un futuro resiliente. 

Los días 13 y 14 de marzo se celebró, con el lema «Dar voz a la juventud», la edición de 2025 de ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS), el acto anual del Comité Económico y Social Europeo (CESE) dedicado a la juventud, que giró en torno al papel de los jóvenes a la hora de forjar colectivamente un futuro resiliente. 

Este año, el acto reunió a casi un centenar de jóvenes procedentes de toda la UE, los nueve países candidatos a la adhesión y el Reino Unido, que acudieron en representación de organizaciones juveniles, consejos nacionales de la juventud y centros de enseñanza secundaria, reflejando las preocupaciones de un amplio abanico de grupos. Muchos de ellos cuentan con una dilatada experiencia en la defensa de los derechos de la juventud, pero para otros este acto ha supuesto un primer gran paso en el compromiso con la democracia participativa en sus comunidades y fuera de ellas.

Durante varios talleres y con la ayuda de facilitadores, los participantes en este acto consagrado a la juventud señalaron los problemas más acuciantes que a su entender deben abordar los actores políticos, problemas que van desde la lucha contra la corrupción hasta la elaboración de una estrategia coherente en materia de cambio climático y la defensa de la igualdad de derechos para todas las personas. La corrupción erosiona la confianza en las instituciones y debilita la democracia, por lo que es inexcusable apoyar el periodismo de investigación y mejorar la transparencia en el uso del dinero de los contribuyentes.

«Debemos garantizar la rendición de cuentas. No podemos ser meros observadores, ya que no actuar supone un coste excesivo. Debemos luchar y ganar», afirmó uno de los participantes en el acto.

Los participantes de ¡Tu Europa, tu voz! también expresaron la necesidad de fijar objetivos comunes en la lucha contra el cambio climático y de «consagrar una existencia ajena a los efectos adversos del cambio climático»; pidieron que se diseñen programas de enseñanza basados en valores que incidan positivamente en el comportamiento en línea y mitiguen los efectos de la desinformación, y defendieron la igualdad de derechos, trato y oportunidades, así como la inclusión de todas las personas en todos los espacios. En cuanto a la falta de representación juvenil en los procesos de toma de decisiones políticas, hicieron hincapié en que la democracia exige que se escuchen todas las voces.

El acto, que se prolongó durante un día y medio, concluyó con el pleno de clausura de la juventud, en el que un público comprometido y activo presentó sus recomendaciones a Oliver Röpke, presidente del CESE, y a Biliana Sirakova, coordinadora de la UE para la juventud. Tras una votación, los participantes en el acto clasificaron cinco puntos de interés por orden de importancia:

1) La lucha contra la corrupción a través de la transparencia y la participación de la juventud.

2) Una ciudadanía activa que se extienda desde las aulas hasta las comunidades.

3) Espacio para la igualdad.

4) Un merecido escaño para la juventud.

5) La elaboración de una estrategia coherente en materia de cambio climático.

El presidente Röpke subrayó que estas recomendaciones podrían configurar la labor consultiva del CESE y que la igualdad de género constituye una prioridad clave para el Comité. Por su parte, la Sra. Sirakova señaló que también ayudarían a orientar los trabajos de la UE. (cpwb)

 

La expansión transfronteriza dentro de la UE implica navegar por un laberinto de normas y papeleo sobre el IVA contradictorios que aumentan los costes. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) se enfrentan a cargas de cumplimiento desproporcionadas que les hacen difícil expandirse y competir. El CESE pide reformas urgentes en dos dictámenes aprobados en su pleno de febrero, elaborados a partir de los informes Letta y Draghi. Entre sus propuestas están la armonización de las normas financieras, mecanismos de notificación basados en la IA y una política industrial coordinada.

La expansión transfronteriza dentro de la UE implica navegar por un laberinto de normas y papeleo sobre el IVA contradictorios que aumentan los costes. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) se enfrentan a cargas de cumplimiento desproporcionadas que les hacen difícil expandirse y competir. El CESE pide reformas urgentes en dos dictámenes aprobados en su pleno de febrero, elaborados a partir de los informes Letta y Draghi. Entre sus propuestas están la armonización de las normas financieras, mecanismos de notificación basados en la IA y una política industrial coordinada.

El presidente Oliver Röpke declaró: «El mercado interior es la columna vertebral de la prosperidad económica europea, aunque no se ha completado en sectores clave como el financiero, el energético y los servicios digitales. El debate de hoy destaca la necesidad urgente de reformas para eliminar las barreras y fortalecer el sector de los servicios, garantizando la igualdad de condiciones para las empresas en toda la UE».

Maria Luís Albuquerque, comisaria de Servicios Financieros y Unión de Ahorros e Inversiones, apoyó esta petición: «Mi idea de la Unión de Ahorros e Inversiones consiste en crear riqueza para nuestra ciudadanía y crecimiento para nuestras empresas reuniéndolas en un entorno seguro, competitivo, con una buena regulación y una buena supervisión».

Los dictámenes del CESE han reconocido dos retos críticos para la competitividad: la fragmentación del mercado interior, destacada en los informes Letta y Draghi, y la burocracia excesiva, que afecta sobre todo a las pymes. Ambos factores frenan la innovación y el crecimiento económico.

¿Dónde está el problema?

Las empresas de Europa están sobrecargadas de normativas complejas que se solapan. Esto supone una pérdida de tiempo y de dinero, ralentiza el Pacto Verde y restringe el acceso a la financiación para las empresas mediana capitalización. El resultado son la frustación de las empresas, costes de consumo más altos y un crecimiento económico más débil.

Aparte de la carga normativa, Europa se enfrenta a profundos retos estructurales que lastran su competitividad. La lentitud a la hora de completar el mercado interior, las disparidades en las infraestructuras digitales y energéticas y la falta de una política industrial coordinada limitan la capacidad de la UE de competir a escala mundial. Mientras otros bloques económicos se mueven rápidamente para atraer inversiones y estimular la innovación, Europa corre el riesgo de quedarse rezagada.

¿Qué se puede hacer?

Reforzar la competitividad requiere un enfoque global que incluya la eliminación de barreras en sectores clave como las finanzas y la energía, una aceleración de la transformación digital y la garantía de que las pymes puedan expandirse y competir en igualdad de condiciones.

Los dictámenes del CESE proponen:

  • simplificar la normativa sin rebajar las normas medioambientales y sociales;
  • crear una plataforma impulsada por la IA para racionalizar la presentación de informes tanto de las pymes como de las empresas de capitalización media, agilizando y simplificando el cumplimiento;
  • armonizar las normas en todos los sectores para reducir el papeleo repetitivo;
  • normalizar la normativa financiera en todos los Estados miembros mediante una política industrial de la UE coordinada;
  • reformar el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC) para tener un sistema más justo y menos gravoso. (gb)

«Con ocasión del tercer aniversario de la brutal e injustificada guerra de agresión de Rusia contra Ucrania —un ataque no solo contra una nación soberana, sino también contra los valores fundamentales de la democracia, la dignidad humana y el orden internacional basado en normas—, manifestamos nuestra solidaridad con el pueblo ucraniano», afirmó Oliver Röpke, presidente del CESE, en una declaración emitida en el pleno del CESE de febrero.

«Con ocasión del tercer aniversario de la brutal e injustificada guerra de agresión de Rusia contra Ucrania —un ataque no solo contra una nación soberana, sino también contra los valores fundamentales de la democracia, la dignidad humana y el orden internacional basado en normas—, manifestamos nuestra solidaridad con el pueblo ucraniano», afirmó Oliver Röpke, presidente del CESE, en una declaración emitida en el pleno del CESE de febrero.

«Desde el primer día de esta invasión, hemos apoyado a Ucrania no solo con palabras, sino con hechos. Hoy reafirmamos nuestro inquebrantable compromiso de respaldar la soberanía, la democracia y el futuro de Ucrania en el seno de Europa. Y hacemos un llamamiento a la UE para que mantenga y refuerce su apoyo político, económico, humanitario y militar.

El pueblo ucraniano ha demostrado un valor y una resiliencia extraordinarios en la defensa de su país y los principios que nos unen como europeos. Desde el primer día de esta invasión, el CESE, sus miembros y la sociedad civil europea a la que representa han apoyado a Ucrania de manera simbólica y también con acciones concretas.

En un momento de creciente incertidumbre geopolítica, las recientes declaraciones de representantes estadounidenses, que ponen en duda el compromiso de defensa colectiva de la OTAN, resultan profundamente alarmantes. Europa no puede permitirse la autocomplacencia.

Ucrania no lucha únicamente por su supervivencia, sino por la seguridad de todo el continente europeo.

El CESE insta a los dirigentes de la UE a que aprovechen el momento actual para reforzar las capacidades de seguridad y defensa europeas, redefinir la autonomía estratégica, defender el multilateralismo y profundizar en la cooperación con las Naciones Unidas, forjando al mismo tiempo asociaciones globales más sólidas con aliados democráticos de fuera de Europa.

¡Europa tiene que actuar ya!

La indecisión no es una opción ya que con ella se crecen los autócratas y los agresores.

Las democracias deben permanecer unidas y firmes.

El CESE pide a la UE que refuerce su autonomía estratégica, defienda tanto la democracia como los derechos fundamentales y respalde decididamente a Ucrania. Ha llegado el momento de que la UE adopte medidas geopolíticas estratégicas.»

La declaración completa puede leerse aquí. (at)

Las organizaciones de la sociedad civil son objeto de ataques en Europa y América. La UE debe actuar ya para defenderlas y salvaguardar la democracia. En el debate sobre el Día Internacional de las ONG celebrado en el pleno, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) transmitió un mensaje claro: las organizaciones de la sociedad civil combaten en la primera línea de defensa de la democracia. Ante los recortes de financiación que ponen en riesgo su supervivencia, la UE debe tomar medidas inmediatas para protegerlas y apoyarlas.

Las organizaciones de la sociedad civil son objeto de ataques en Europa y América. La UE debe actuar ya para defenderlas y salvaguardar la democracia. En el debate sobre el Día Internacional de las ONG celebrado en el pleno, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) transmitió un mensaje claro: las organizaciones de la sociedad civil combaten en la primera línea de defensa de la democracia. Ante los recortes de financiación que ponen en riesgo su supervivencia, la UE debe tomar medidas inmediatas para protegerlas y apoyarlas.

El 27 de febrero, el CESE celebró un debate sobre el tema «La UE y la sociedad civil: reforzar la democracia y la participación», en el que representantes y expertos de organizaciones de la sociedad civil y diputados al Parlamento Europeo tuvieron la oportunidad de deliberar y evaluar el papel de las organizaciones de la sociedad civil en este ámbito vital.

Raquel García Hermida-Van Der Walle, diputada de Renew Europe, afirmó que con frecuencia las organizaciones de la sociedad civil contribuyen a los controles y equilibrios. Las organizaciones de la sociedad civil también hacen posible diferentes métodos de interacción social y pueden llegar a suplir servicios públicos que faltan. Por todo ello, las organizaciones de la sociedad civil suelen ser las primeras en ser atacadas, puesto que pueden resultar incómodas políticamente para algunos gobiernos.

Nicholas Aiossa, director de Transparencia Internacional Europa, sostuvo que «existe una campaña política orquestada en el Parlamento Europeo para desacreditar, desfinanciar y desbaratar el papel y la función de las organizaciones de la sociedad civil. No se ha encontrado ninguna prueba de irregularidades financieras».

En enero, el Partido Popular Europeo (PPE) en el Parlamento Europeo, de centroderecha, acusó a las ONG medioambientales y climáticas de estar financiadas por la Comisión Europea para ejercer presión sobre el Parlamento, otras instituciones de la UE y los diputados, acusación que desató la indignación entre las organizaciones de la sociedad civil europeas.

Las críticas a estas organizaciones no son nada nuevo, pero los ataques más recientes se han visto amplificados por las noticias falsas y la desinformación. Como señaló Brikena Xhomaqi, copresidenta del Grupo de Enlace del CESE, la situación constituye una llamada de atención para que todas las organizaciones de la sociedad civil se unan y cambien las cosas. «La ciudadanía debe saber que la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil dependen del trabajo voluntario, de modo que no nos dedicamos a despilfarrar el dinero de los contribuyentes».

Los participantes también pidieron a la Comisión Europea que se pronunciara con más firmeza sobre esta cuestión y propusieron una serie de soluciones para reforzar el papel de estas organizaciones.

La Sra. García Hermida-Van Der Walle aseguró que procurará por todos los medios que se reconozca y refuerce en mayor medida el papel de las organizaciones de la sociedad civil en el informe anual sobre el Estado de Derecho y en el régimen de condicionalidad como condición favorecedora.

Michał Wawrykiewicz, diputado del PPE, dijo que su misión era concienciar sobre estos temas fundamentales en el seno de su grupo. Planteó además que es imprescindible informar a los responsables de la toma de decisiones de que las organizaciones de la sociedad civil y las ONG son entidades que actúan sobre el terreno y prestan servicios fundamentales que afectan directamente a la vida de las personas.

El presidente del CESE, Oliver Röpke, hizo suyas las posiciones de los representantes de las organizaciones de la sociedad civil y declaró: «Debemos ofrecer resistencia contra los esfuerzos por deslegitimar a estas organizaciones o restringir su acceso a recursos fundamentales para la participación democrática. Dadas las limitaciones de financiación y la intensificación de las presiones políticas, está claro que las organizaciones de la sociedad civil necesitan un apoyo más solido y previsible para proseguir con su labor vital». (at)

Más de ochocientos participantes de organizaciones ciudadanas y partes interesadas de toda Europa, entre ellas organizaciones juveniles, ONG y periodistas, estuvieron presentes en la Semana de la Sociedad Civil, celebrada por el Comité Económico y Social Europeo del 17 al 20 de marzo de 2025. La sesión inaugural hizo hincapié en la protección del espacio cívico mediante la acción legal y reafirmó el papel clave de las sociedades civiles: exigir responsabilidades al poder, tender puentes, apoyar la resiliencia social y dar voz a quienes, con demasiada frecuencia, son ignorados. 

Más de ochocientos participantes de organizaciones ciudadanas y partes interesadas de toda Europa, entre ellas organizaciones juveniles, ONG y periodistas, estuvieron presentes en la Semana de la Sociedad Civil, celebrada por el Comité Económico y Social Europeo del 17 al 20 de marzo de 2025. La sesión inaugural hizo hincapié en la protección del espacio cívico mediante la acción legal y reafirmó el papel clave de las sociedades civiles: exigir responsabilidades al poder, tender puentes, apoyar la resiliencia social y dar voz a quienes, con demasiada frecuencia, son ignorados.

El tema de la edición de 2025 de la Semana de la Sociedad Civil fue «El refuerzo de la cohesión y la participación en las sociedades polarizadas». Con sus tres principales iniciativas, a saber, los paneles del Grupo de Enlace, la iniciativa ciudadana europea y el Premio Sociedad Civil, el acto pretendía:

  • hacer frente a la creciente polarización alimentada en los últimos años por el impacto de la crisis financiera, el cambio climático y la creciente desigualdad de renta;
  • destacar el papel clave que puede desempeñar la sociedad civil en este contexto;
  • recabar las soluciones y demandas formuladas por la sociedad civil para hacérselas llegar a los responsables políticos de la UE y contribuir así a despolarizar Europa, reforzando la cohesión social y la participación democrática en ámbitos clave para la sociedad.

En su discurso inaugural, el presidente del CESE, Oliver Röpke, subrayó: «La sociedad civil debe estar a la altura del desafío. La participación, el diálogo y la solidaridad no son meros ideales, sino que constituyen el fundamento de una Europa resiliente y unida. Reunidos aquí con motivo de la Semana de la Sociedad Civil, reafirmemos nuestro compromiso con la inclusión y la ciudadanía activa. Una democracia fuerte no depende solo de las instituciones, sino también del compromiso de toda su ciudadanía».

Albena Azmanova, profesora de Ciencias Políticas y Sociales en City Saint George’s, Universidad de Londres, hizo referencia en su discurso a la creciente inseguridad económica a la que se enfrenta la mayoría de personas, lo que denominó «epidemia de precariedad». Explicó por qué la sociedad civil tiene en sus manos la llave para un avance decisivo en tiempos de inseguridad generalizada.

«La inseguridad económica generalizada ha arrebatado a la mayoría de personas la voluntad de luchar. Pero la sociedad civil tiene voluntad de luchar. A los activistas de la sociedad civil los mueve un propósito definido por una reclamación concreta. Ellos son las piernas y los brazos visibles de la democracia», afirmó.

En palabras de Younous Omarjee, vicepresidente del Parlamento Europeo: «Necesitamos a la sociedad civil como elemento que aúne a los ciudadanos, en este contexto de aumento del individualismo, y como muro de contención frente a las ideas de extrema derecha que se están extendiendo».

El papel crucial de las ONG en la resiliencia social y su apoyo a los grupos vulnerables y distanciados fueron elementos que mencionó Adriana Porowska, ministra de Sociedad Civil de Polonia, país que ocupa la presidencia del Consejo, que también compartió la experiencia de su país, en el que la sociedad civil garantiza la resiliencia nacional.

Brikena Xhomaqi, copresidenta del Grupo de Enlace del CESE con las redes europeas de la sociedad civil, destacó que la unidad en la diversidad, el orgulloso mantra de la UE, se cultiva desde la base. No obstante, la Sra. Xhomaqi también recordó que las organizaciones de la sociedad civil y las ONG están siendo objeto de ataques y viendo cuestionadas su financiación y su papel. «Sin recursos, las organizaciones de la sociedad civil no pueden funcionar. Necesitamos que las instituciones protejan a la sociedad civil; necesitamos que el espacio cívico goce de protección jurídica para mantener a nuestra sociedad cohesionada y unida en la diversidad».