European Economic
and Social Committee
La UE necesita normas más justas y sencillas para seguir siendo competitiva
La expansión transfronteriza dentro de la UE implica navegar por un laberinto de normas y papeleo sobre el IVA contradictorios que aumentan los costes. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) se enfrentan a cargas de cumplimiento desproporcionadas que les hacen difícil expandirse y competir. El CESE pide reformas urgentes en dos dictámenes aprobados en su pleno de febrero, elaborados a partir de los informes Letta y Draghi. Entre sus propuestas están la armonización de las normas financieras, mecanismos de notificación basados en la IA y una política industrial coordinada.
El presidente Oliver Röpke declaró: «El mercado interior es la columna vertebral de la prosperidad económica europea, aunque no se ha completado en sectores clave como el financiero, el energético y los servicios digitales. El debate de hoy destaca la necesidad urgente de reformas para eliminar las barreras y fortalecer el sector de los servicios, garantizando la igualdad de condiciones para las empresas en toda la UE».
Maria Luís Albuquerque, comisaria de Servicios Financieros y Unión de Ahorros e Inversiones, apoyó esta petición: «Mi idea de la Unión de Ahorros e Inversiones consiste en crear riqueza para nuestra ciudadanía y crecimiento para nuestras empresas reuniéndolas en un entorno seguro, competitivo, con una buena regulación y una buena supervisión».
Los dictámenes del CESE han reconocido dos retos críticos para la competitividad: la fragmentación del mercado interior, destacada en los informes Letta y Draghi, y la burocracia excesiva, que afecta sobre todo a las pymes. Ambos factores frenan la innovación y el crecimiento económico.
¿Dónde está el problema?
Las empresas de Europa están sobrecargadas de normativas complejas que se solapan. Esto supone una pérdida de tiempo y de dinero, ralentiza el Pacto Verde y restringe el acceso a la financiación para las empresas mediana capitalización. El resultado son la frustación de las empresas, costes de consumo más altos y un crecimiento económico más débil.
Aparte de la carga normativa, Europa se enfrenta a profundos retos estructurales que lastran su competitividad. La lentitud a la hora de completar el mercado interior, las disparidades en las infraestructuras digitales y energéticas y la falta de una política industrial coordinada limitan la capacidad de la UE de competir a escala mundial. Mientras otros bloques económicos se mueven rápidamente para atraer inversiones y estimular la innovación, Europa corre el riesgo de quedarse rezagada.
¿Qué se puede hacer?
Reforzar la competitividad requiere un enfoque global que incluya la eliminación de barreras en sectores clave como las finanzas y la energía, una aceleración de la transformación digital y la garantía de que las pymes puedan expandirse y competir en igualdad de condiciones.
Los dictámenes del CESE proponen:
- simplificar la normativa sin rebajar las normas medioambientales y sociales;
- crear una plataforma impulsada por la IA para racionalizar la presentación de informes tanto de las pymes como de las empresas de capitalización media, agilizando y simplificando el cumplimiento;
- armonizar las normas en todos los sectores para reducir el papeleo repetitivo;
- normalizar la normativa financiera en todos los Estados miembros mediante una política industrial de la UE coordinada;
- reformar el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC) para tener un sistema más justo y menos gravoso. (gb)