El paquete de Defensa de la Democracia de la Comisión Europea fue objeto de debate en el pleno de abril del Comité Económico y Social Europeo (CESE), cuyos miembros expresaron reservas sobre su calendario y planteamiento, en particular a la hora de contrarrestar las injerencias extranjeras. El CESE sostuvo que el paquete no solo es ineficaz, sino que también podría menoscabar los espacios cívicos en Europa.

Pese a que en el paquete de Defensa de la Democracia se han manifestado intenciones de mejorar la transparencia y la rendición de cuentas democrática en Europa, el CESE considera que adolece de graves deficiencias y alega que se ha presentado demasiado tarde para que pueda tener un impacto real en las próximas elecciones europeas de 2024 y que no ha sido capaz de dar respuesta a las recomendaciones anteriores del Comité para reforzar la democracia europea.

En sus observaciones, Oliver Röpke, presidente del CESE, afirmó que «al hablar de los "peligros" para nuestras democracias, es importante poner de manifiesto la firme respuesta de la UE y el historial de la actual Comisión en la defensa de la democracia y los derechos fundamentales y el Estado de Derecho. El CESE también ha escuchado las preocupaciones expresadas por numerosos agentes de la sociedad civil sobre lo que consideran los riesgos del paquete. Hemos de encontrar un enfoque común que combine la defensa de la democracia con todas las salvaguardias necesarias para preservar el espacio cívico».

Aunque el CESE apoya los objetivos de transparencia de la propuesta de Directiva sobre la representación de intereses en nombre de terceros países, se opone firmemente a los métodos propugnados y advierte de las consecuencias no deseadas para los espacios cívicos. Christian Moos, ponente del CESE del Dictamen «Paquete de Defensa de la Democracia» declaró: «consideramos que esta Directiva es peligrosa porque se asemeja a una ley sobre "agentes extranjeros" y puede estigmatizar a las ONG. Es evidente que la propuesta actual debe retirarse, ya que se corre el riesgo de agravar el problema de la reducción de los espacios cívicos en Europa, algo que obviamente no puede ser el propósito de la Comisión».

El coponente José Antonio Moreno Díaz manifestó su escepticismo sobre la capacidad del paquete para abordar las causas profundas de la erosión democrática dentro de las fronteras de la UE. Al centrarse estrictamente en las amenazas externas, pasa por alto los esfuerzos insidiosos para desestabilizar las democracias de la UE desde dentro, lo que crea un peligroso ángulo muerto.

La Comisión ha reconocido las inquietudes que genera el posible impacto del paquete para las ONG, pero considera que ya existen salvaguardias. (gb)