Las necesidades específicas de las mujeres y los niños que luchan por superar la discriminación o los obstáculos a su integración no siempre se tienen plenamente en cuenta en las políticas de integración de los Estados miembros de la UE. El CESE ha propuesto maneras de abordar estas carencias en un Dictamen exploratorio presentado en el pleno de octubre.

La Presidencia alemana del Consejo de la Unión Europea solicitó al CESE que debatiera las maneras de facilitar la integración de las mujeres, madres y familias de origen inmigrante.

Este Dictamen fue elaborado por Indrė Vareikytė, antiguo miembro del CESE, y presentado en el pleno del 29 de octubre de 2020 por Ákos Topolánszky, en su calidad de ponente general.

El Sr. Topolánszky advirtió a sus colegas de que menos de la mitad de los Estados miembros cuentan con políticas que apoyen expresamente a las mujeres y niños descendientes de migrantes que sufren discriminación o afrontan obstáculos a la integración. «Aislados, con demasiada frecuencia son víctimas de la soledad y la violencia», afirmó. En cuanto a las posibles soluciones, el Sr. Topolánszky hizo hincapié en la importancia de adoptar políticas de integración con un enfoque holístico, que abarquen la inclusión laboral, la enseñanza, la salud, la justicia y el alojamiento.

El CESE considera deberían informarse mejor a los migrantes sobre los objetivos de la formación lingüística y sus beneficios para su vida cotidiana. El CESE anima también a seguir investigando si el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas podría utilizarse para racionalizar el proceso de formación lingüística de los migrantes y garantizar un enfoque más adaptado a las necesidades.

Las mujeres migrantes se enfrentan a una discriminación múltiple o intersectorial en muchos aspectos de la vida social.
Por consiguiente, el CESE anima a todos los Estados miembros a ratificar el Convenio de Estambul; pide, asimismo, a todos los Estados miembros que garanticen que las mujeres migrantes víctimas de violencia disfruten del acceso, a semejanza de las mujeres autóctonas, a unos servicios, apoyo e instalaciones adecuados.

Dado que la crisis de la COVID-19 ha afectado de forma desproporcionada a las comunidades vulnerables –en particular a las mujeres migrantes pertenecientes a minorías étnicas–, el CESE anima encarecidamente a la Comisión a que, en el desarrollo de su nueva iniciativa sobre integración e inclusión, tenga en cuenta las enseñanzas extraídas de esta crisis, en toda la Unión y dentro de los Estados miembros.

En el anexo al Dictamen se enumera una serie de proyectos sociales inspiradores que brindan apoyo a las mujeres y a los niños con vistas a su integración y su formación lingüística. (ll/tk)