El presidente del CESE, Luca Jahier, promete dar al Comisario Gentiloni su pleno apoyo al plan de recuperación de la COVID-19 de la Comisión en vísperas de la cumbre de la UE

El presidente Jahier criticó la reciente propuesta del Consejo de la UE que facultar el veto de los gobiernos nacionales a los programas de reforma de un país concreto dentro del plan de recuperación. En el debate con el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, en el pleno del CESE, Luca Jahier afirmó que la totalidad del Comité apoya a la Comisión Europea.

El Sr. Jahier dijo que la Comisión había estado a la altura de los desafíos que ha planteado la crisis de COVID-19, en primer lugar tomando tempranamente medidas para levantar las reglas sobre déficit y ayudas de Estado y, más tarde, con la propuesta de paquete de medidas Next Generation EU, que ha puesto a disposición cerca de 5 billones de euros -más o menos el equivalente a cinco veces el Plan Marshall- para contrarrestar las enormes consecuencias de la pandemia.

«Queremos que sepa que todo el CESE está con usted, la Comisión y el Parlamento, en esta batalla por alcanzar un buen acuerdo, un acuerdo que esté a la altura de los desafíos, que no suponga dar peligrosamente marcha atrás y, sobre todo, que no sufra reveses que puedan sumir a Europa en una devastadora agitación social después del verano», dijo el Sr. Jahier al comisario Gentiloni.

El Sr. Gentiloni subrayó que la COVID-19 había tenido un enorme impacto económico y social, y había generado la mayor conmoción económica desde la Gran Depresión. «La resiliencia de nuestras sociedades y nuestros valores seguirán siendo nuestra principal línea de defensa contra el virus y la crisis.« »Es crucial que la recuperación de la crisis sea fuerte.»

El Sr. Gentiloni prosiguió: «La ausencia de convergencia económica y social entre los estados y regiones de la UE es una amenaza para la sostenibilidad política del proyecto europeo.»« »«Para que la recuperación económica sea sostenible y para resistir a futuros choques y fortalecer la convergencia en la UE necesitamos, ahora más que nunca, inversiones y reformas significativas.»

El Sr. Jahier reiteró las duras críticas que había formulado en una declaración anterior sobre la contrapropuesta presentada recientemente por el presidente del Consejo, Charles Michel, para que el paquete resultase aceptable a los jefes de Estado o de Gobierno, en particular el recorte del marco financiero plurianual (MFP) y la gobernanza de las medidas.

Aunque es muy pequeña en términos absolutos, la propuesta de reducción del presupuesto plurianual de la UE para 2020-2024, del billón 100.000 millones de euros de la propuesta que la Comisión hizo en mayo de 2020 a un billón 74.300 millones de euros, constituiría el primer recorte de la Historia en términos reales del presupuesto de la UE. Afectaría a fondos básicos de la UE para ayudar a los países y regiones que se están quedando a la zaga. Sobre todo, subrayó el Sr. Jahier, dicha reducción sería el punto de partida de unas negociaciones sobre el futuro MFP, en las que el presupuesto de la UE destinado a medidas estructurales podría emprender un peligroso camino de ambición menguante.

El CESE se mostró todavía más crítico con la propuesta de dividir la gobernanza del paquete entre la Comisión (MFP) y los gobiernos nacionales (Next Generation EU). Esto significaría pasar de una gestión integrada que proporciona a la Comisión influencia sobre un presupuesto reforzado, a un presupuesto fragmentado en al menos dos partes.

Más preocupante aún, dijo el Sr. Jahier, era la propuesta de la pasada noche consistente en dar a cada país un veto de último recurso, mediante la convocatoria de una reunión extraordinaria de los ministros de finanzas de la UE, si se opusiesen a las reformas propuestas por un Estado miembro dentro del plan. Esto, dijo, marcaría una división estructural definitiva en el presupuesto europeo que sería peligrosa e inaceptable.

Otro tema candente que la asamblea del CESE quería discutir con el Comisario Gentiloni era la decisión dada a conocer ayer por el Tribunal de Justicia, en virtud de la cual se anulaba una decisión europea de 2016 que habría obligado a Irlanda a reclamar a Apple13.000 millones de euros en impuestos atrasados.

El CESE respaldó los esfuerzos de la Comisión para conseguir que las grandes empresas tecnológicas paguen más impuestos y corregir de este modo una flagrante injusticia. El Sr. Jahier también expresó su agradecimiento por las propuestas que la Comisión había presentado el día anterior para poner fin a la impropia e insostenible competencia fiscal entre los Estados miembros.

Al preguntársele sobre los avances en la tributación de la economía digital, el Sr. Gentiloni expuso la actualidad de las negociaciones para llegar a un acuerdo mundial o, en su defecto, de toda la UE, que proporcione a esta los tan necesarios recursos propios.

«Quiero ser muy claro», dijo el Sr. Gentiloni. «No hay soluciones fáciles debido a los problemas políticos, técnicos e internacionales. Pero hay algo muy positivo: existe una creciente exigencia por parte de la opinión pública, del Parlamento Europeo, de su Comité y de las partes interesadas. Y tenemos la oportunidad de que los Estados miembros vean la necesidad de que la Comisión disponga de recursos propios más sólidos para reembolsar esta deuda común.»

Concluyó: «En efecto, es necesario disponer de recursos propios más sólidos para el éxito de este Next Generation EU. Porque la experiencia de nuestra Unión demuestra que se trata de una iniciativa absolutamente extraordinaria. No es algo permanente, pero si funciona, si aporta buenas inversiones, si contribuye a modernizar nuestra economía, y si es capaz de aumentar los recursos propios para reembolsar esta deuda, les aseguro que, como siempre en la UE, esto constituirá un precedente sobre el que construir el futuro, cuando haya otra crisis o un nuevo objetivo común a alcanzar.» (dm)