European Economic
and Social Committee
por el Grupo de Trabajadores del CESE
Un webinario organizado en enero por el Grupo de Trabajadores del CESE destacó la necesidad de que la próxima Cumbre Social de Oporto desemboque en un nuevo contrato social.
Estamos atravesando la peor crisis sanitaria y económica de la historia de la Unión Europea. Pero, aunque la pandemia ha incrementado la pobreza, el desempleo y la igualdad, estos problemas no son en absoluto nuevos.
Para debatirlos, el Grupo de Trabajadores del CESE organizó un webinario a finales de enero con Nicolas Schmit, comisario europeo de Empleo y Derechos Sociales, Ana Mendes Godinho, ministra de Trabajo, Solidaridad y Seguridad Social de Portugal (sustituida por razones de salud por el secretario de Estado adjunto de Trabajo y Formación Profesional Miguel Cabrita), Iratxe García Pérez, presidenta del Grupo S&D en el Parlamento Europeo, y Oliver Röpke, presidente del Grupo de Trabajadores del CESE.
Los oradores destacaron que ya existen instrumentos para prestar ayuda cuando se necesita, y que hay que ponerlos en práctica. Más que objetivos, lo que hace falta son políticas efectivas para que el pilar europeo de derechos sociales sea una realidad tangible para los ciudadanos. El plan de acción para aplicar el pilar europeo de derechos sociales deberá incluir medidas e iniciativas legislativas a corto, medio y largo plazo y contar con un presupuesto suficiente.
Se afirmó que la Cumbre de Oporto debe imprimir un auténtico cambio de rumbo, sabiendo que no habrá recuperación sin recuperación social ni sostenibilidad sin sostenibilidad social. La forma de conseguirlo es involucrar en el proceso a la sociedad civil y a los interlocutores sociales, proporcionar una verdadera plataforma que dé voz y participación a los trabajadores, así como reforzar la negociación colectiva y los convenios colectivos.
La Agenda 2030 de Oporto que salga de la Cumbre debe ir más allá de la COVID-19, además de considerar y abordar cuestiones estructurales relacionadas con la globalización, la redistribución de la riqueza, la protección del mercado laboral, la inversión social, la Agenda Social Europea en relación con el Nuevo Pacto Verde y el Semestre Europeo, y el fin de las políticas de austeridad, entre otras muchas preocupaciones. Debería ser el comienzo de un nuevo contrato social, evitar la tentación de volver a la situación de siempre e indicar claramente la clase de futuro que queremos construir. Los intervinientes hicieron hincapié en que debemos garantizar la aplicación de las normas vigentes y la existencia de las normas necesarias, y al mismo tiempo unir a los ciudadanos y a los Estados miembros en un espíritu de solidaridad, igualdad y sostenibilidad para realizar una fuerte inversión social en nuestro futuro. (prp)