Jože Smole: «Tenemos que salir de la crisis más unidos y más fuertes»

Tuvimos que afrontar una situación inédita. El virus surgió de repente y se difundió muy rápidamente, lo que condujo a someter todo el país a cuarentena absoluta. Por tratarse de una situación sin precedentes, carecíamos de experiencia sobre cómo abordarla de la manera más eficaz. Nos preguntamos qué iba a pasar. Al principio nos sentimos aterrorizados y desamparados. En el sector empresarial, todos los proyectos para el año en curso (2020) fueron aplazados prácticamente al instante y, dada la situación de incertidumbre, también se cierne sobre todos los planes de futuro un cierto grado de vacilación.

Todos nos hacíamos la misma pregunta: ¿qué pasará ahora? Cómo actuar ante esta nueva situación: ¿optar por la cuarentena es decir un aislamiento completo sin forma de saber cuándo acabará? Los mayores temores y preocupaciones se deben siempre a la incapacidad de predecir lo que ocurrirá a continuación. En un primer momento, las empresas reaccionaron de forma similar. Todas aspiraban a que les dijéramos hasta cuándo duraría esta situación, cuál sería la respuesta del Gobierno y con qué tipo de ayuda podrían contar. Desde una fase muy temprana, quedó claro que no todos compartimos la misma suerte: para algunos sectores económicos –como el turismo y la logística– esta crisis supone su ruina, mientras que para otros –como el de las nuevas tecnologías o la producción alimentaria– brinda nuevas oportunidades y desafíos.

Por fortuna, nuestro Gobierno, aunque recién constituido, respondió rápida y adecuadamente, de manera que elaboramos conjuntamente programas de actuación, ayudas, incentivos, etc. A tal efecto, mantuvimos contactos constantes y directos con muchos de nuestros miembros de muy diversos sectores, con el fin tanto de estar lo mejor informados posibles sobre la situación de cada sector específico, como de recaban tantas ideas como fuera posible sobre qué tipo de ayuda resultaría más eficiente y facilitará información a los representantes del Gobierno.

Lo que más eché de menos fueron los contactos y la comunicación en vivo. Lo cierto es que, durante este período, la comunicación en línea ha evolucionado en la medida de lo posible, mientras que la comunicación cara a cara ha desaparecido en gran medida. Cabe considerar el enorme avance en la digitalización de la comunicación electrónica entre las empresas y entre estas y el Estado, así como con el público y los usuarios como una de las contribuciones de la COVID-19.

Se ha puesto de manifiesto que lo principal es que los ciudadanos hagan gala de una buena organización y disciplina a la hora de aceptar y cumplir las instrucciones y medidas, ya que solo estas pueden desembocar con soluciones adecuadas.

Es un hecho que la COVID-19 aportará cambios en muchos ámbitos. No obstante, ni siquiera sabemos cuánto durará la epidemia de COVID-19; tampoco sabemos si, a raíz de la epidemia, empezaremos a contar los periodos entre una oleada de COVID-19 y la siguiente, en caso de que no podamos deshacernos del virus permanentemente. La crisis se ha manifestado en todos los ámbitos, desde la enseñanza y la salud a los sectores financiero y económico, entre otros. Ignoramos en qué situación nos hallaremos cuando superemos la crisis ni hasta qué punto quedará afectada la economía.

Descubriremos muchos cambios aún desconocidos; por tanto, es un error interrogarse sobre qué puestos de trabajo desaparecerán. Todos debemos esforzarnos por que, cuando acabe la crisis, nuestras empresas y, por tanto, nuestros puestos de trabajo sean lo más competitivos posible. Lograremos todo ello no solo con la ayuda del Estado sino también mediante la formación permanente a todos los niveles.

Es evidente que el período de aislamiento nos ha hecho comprender que la comunicación digital no reemplaza por sí sola el contacto cara a cara, ya sea en las escuelas, para hacer negocios u otras actividades. Así, naturalmente nuestro objetivo consiste en restablecer la comunicación en vivo, tanto en el seno de nuestra asociación como con todos aquellos con los que estamos comunicando solo a través de herramientas en línea.