Dado que es probable que aumente el número de hogares incapaces de calentar su vivienda en la UE y que la inflación interanual de los precios de la energía supera el 40 %, en un reciente Dictamen el CESE insta a la Unión y a los Estados miembros a que adopten medidas urgentes para prevenir y combatir la pobreza energética.

El CESE ha pedido con insistencia a la Unión Europea y a los Estados miembros que den prioridad absoluta a la igualdad de acceso a la energía y a la seguridad del suministro energético a un coste asequible.

En un Dictamen sobre el tema «Abordar la pobreza energética y la resiliencia de la UE», aprobado en su pleno de septiembre, el CESE reconoce la importancia que se da a la energía en las recientes iniciativas de la Comisión Europea, como el paquete de medidas «Objetivo 55», la aplicación del Pacto Verde Europeo y la iniciativa «Oleada de renovación». Sin embargo, el Comité advierte de que, a falta de una rápida aplicación, compromisos firmes y medidas concretas por parte de los Estados miembros, estas iniciativas no serán suficientes para hacer frente a la crisis actual.

«Debería adoptarse un enfoque común que permita comprender y abordar la pobreza energética a escala de la UE», señaló el ponente del Dictamen, Ioannis Vardakastanis, quien añadió que «este enfoque puede llevar a una definición común. Al mismo tiempo, hay que dejar que cada Estado miembro encuentre soluciones adaptadas a sus necesidades. Los Estados miembros deben garantizar que no se deje sin apoyo a los grupos más vulnerables».
Las medidas nacionales destinadas a mitigar los efectos negativos de la subida de precios en las personas más vulnerables deben incluir ayudas financieras directas y políticas sociales, o incentivos y ayudas para disminuir el consumo de energía, en función de las circunstancias concretas a escala nacional y local.

A fin de garantizar un enfoque verdaderamente integral, el CESE pide que se establezca una amplia y ambiciosa coalición política para hacer frente a la pobreza energética. Las acciones de esta coalición se definirían en más detalle en una estrategia de la UE. Su objetivo consistiría en reducir la pobreza energética a un nivel mínimo de aquí a 2030 y eliminarla por completo a largo plazo.
Junto con las instituciones de la Unión, la coalición incluiría a las organizaciones de la sociedad civil, incluidas las que representan a los grupos de población más expuestos a la pobreza energética. Los entes locales y municipales también deberían participar en ella.

El CESE subraya asimismo la importancia de invertir en energías renovables y eficiencia energética, así como en la renovación a gran escala de edificios. Los Estados miembros, en colaboración con los entes locales y regionales, deben dar prioridad a una renovación en profundidad que conduzca a un ahorro de energía superior al 60 %. Para que esto sea viable, es evidente que se necesita un gran volumen de inversión privada. (ll)