La biodiversidad es la pieza que falta en el complejo puzle de las estrategias de la UE

Desde 1992, la UE ha estado intentando ejecutar estrategias en materia de biodiversidad sin resultados significativos. Ello se debe principalmente a la aplicación incorrecta del marco jurídico y a la insuficiente financiación de las medidas necesarias.

El CESE acoge con satisfacción el compromiso renovado de la Comisión y el esfuerzo que realiza para elaborar una Estrategia sobre Biodiversidad para 2030 como uno de los itinerarios hacia el Pacto Verde Europeo. 

Como señalan el ponente Antonello Pezzini y el coponente Lutz Ribbe, esta Estrategia es el camino que hay que recorrer para que la biodiversidad europea ocupe un lugar central en la recuperación tras la pandemia de COVID-19, en beneficio de las personas, el clima y el planeta, para reintegrar la naturaleza en nuestras vidas.

La UE tiene que incrementar de forma significativa los esfuerzos destinados a proteger los recursos naturales que todavía existen, mediante campañas de concienciación y comunicación. El CESE considera igualmente necesario ampliar el tamaño de los espacios protegidos y, en particular, los que son objeto de una protección estricta para recuperar los hábitats y combatir el declive de las especies.

El CESE insiste, además, en que la protección de la biodiversidad no puede, desde el punto de vista económico, recaer en los agricultores y los propietarios de bosques. El suministro de este «bien y valor público» debe convertirse más bien en una interesante oportunidad de ingresos para estos.

Con vistas a la próxima Conferencia de las Partes sobre Biodiversidad prevista en China en 2021, aún queda mucho por hacer para salvaguardar la biodiversidad del planeta. Ha llegado el momento de que Europa asuma su papel de liderazgo y convenza a las demás partes de que vale la pena seguir las estrategias adoptadas. (mr)