La transición energética requiere una visión clara del futuro

La transición energética requiere una visión política clara, ya que no es únicamente una cuestión tecnológica, sino también un profundo desafío social. En el Dictamen elaborado por Lutz Ribbe y Thomas Kattnig, adoptado en su pleno de septiembre, el CESE hace hincapié en que el futuro sistema energético europeo deberá contar con elementos tanto centralizados como descentralizados, pero la manera de organizarlo no debe conducir a la arbitrariedad.

Durante el debate, el Sr. Ribbe afirmó: «Se necesita una orientación clara acerca de la prioridad de la descentralización o de la centralización. En efecto, la transición energética europea necesita, sobre todo, seguridad en las inversiones, tanto para el sector público como para los agentes privados, lo que solo puede lograrse con decisiones fundamentales claras».

Abundando en el mismo sentido, el Sr. Kattnig añadió: «Debe garantizarse la participación de los trabajadores y los sindicatos, así como la de los consumidores y consumidoras en esta transición energética, prometida por los responsables políticos y que el CESE reclama expresamente. No obstante, en este punto, la Comisión y los Estados miembros dejan sin responder más preguntas de las que responden. Y lo que es más, las iniciativas en materia de política energética emprendidas en la actualidad impedirán, en lugar de fomentar, una amplia participación de los ciudadanos».

Todos los sistemas, ya sean centralizados o no, presentan ventajas e inconvenientes. En un sistema centralizado, es habitual que el valor añadido se concentre en unos pocos agentes. En cambio, en un sistema descentralizado, los consumidores podrán participar de la creación de valor añadido como clientes activos, comunidades ciudadanas de energía, agricultores, pymes y empresas municipales. (mp)