El CESE ofrece una receta para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad

En el Dictamen sobre el tema «Seguridad alimentaria y sistemas alimentarios sostenibles», aprobado en su pleno del 19 de enero de 2022, el CESE determinó una serie de mecanismos clave para garantizar una producción alimentaria sostenible y competitiva en la UE y para reducir la dependencia de las importaciones, a la vez que se incrementa la autonomía proteínica de la UE.

A fin de formular una política alimentaria europea global y realmente pertinente para los consumidores europeos, es esencial que el precio y la calidad de los alimentos producidos de manera sostenible en la UE sean competitivos. Para ello, el sector agroalimentario europeo debe ser capaz de suministrar alimentos a los consumidores a precios que incluyan los costes adicionales que implican criterios como la sostenibilidad, el bienestar animal, el aumento de los costes de los insumos, la seguridad alimentaria y el valor nutritivo, así como de garantizar una remuneración justa para los agricultores, manteniendo al mismo tiempo su posición como la opción preferida por la gran mayoría de los consumidores».

Aunque el Pacto Verde Europeo ofrece una oportunidad para reafirmar el «pacto social de la alimentación» entre la UE y su ciudadanía a través de los principios de la Estrategia «De la Granja a la Mesa» y la Estrategia sobre Biodiversidad, aún queda mucho por hacer. «La Comisión propone muy pocas acciones concretas para reforzar el sector agroalimentario y la renta de los agricultores y trabajadores, o para promover precios justos y el valor de los alimentos», subrayó el coponente Peter Schmidt.

Tal y como destacó el ponente del Dictamen, Arnold Puech d’Alissac, «promover una autonomía estratégica abierta, garantizar la reciprocidad de las normas comerciales, fomentar la investigación, potenciar la digitalización, desarrollar tecnologías y semillas innovadoras y facilitar el acceso de los agricultores a la formación en estas nuevas tecnologías son algunos de los mecanismos clave para salvaguardar la competitividad de los productores europeos».
El aumento de la producción en la UE de leguminosas y legumbres con alto contenido proteínico, así como de semillas oleaginosas —y la fabricación de tortas a partir de estas— tendría un efecto positivo en el clima, la biodiversidad y el medio ambiente. (mr)