PREMIO SOLIDARIDAD CIVIL – UN PREMIO PARA LOS MEJORES DE ENTRE NOSOTROS

Estimadas lectoras y lectores:

Una vez más hemos llegado a esa época del año en la que el CESE acostumbra a convocar su emblemático Premio Sociedad Civil para recompensar aquellos proyectos sobresalientes llevados a cabo por la sociedad civil y determinadas personas, que hayan servido para promover nuestros valores europeos comunes y reforzar nuestra identidad europea. Cada año seleccionamos un tema importante para el premio y celebramos los logros de la sociedad civil en esa esfera concreta de su labor. En 2019 rendimos homenaje a los ganadores de la 11.ª edición del Premio Sociedad Civil, en la que quisimos distinguir a líderes del empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género.

Sin embargo, 2020 no es un año ordinario y hemos decidido que, por ello, requiere un premio extraordinario. El año 2020 pasará a la historia como uno de los periodos más difíciles de nuestro pasado reciente. Cuando la COVID-19 golpeó Europa, nos cogió desprevenidos y causó estragos a su paso en muchos frentes distintos. Se ha cobrado la vida de miles de personas o ha afectado gravemente su salud, y ha llevado a los sistemas sanitarios al borde del colapso. Los países se vieron obligados a imponer medidas de confinamiento, lo que ha tenido consecuencias perturbadoras para sus economías y sociedades. Miles de europeos han perdido sus empleos y a ellos les seguirán muchos más; en el horizonte se vislumbran privaciones materiales o incluso pobreza para muchas personas. Numerosas empresas, en especial las más pequeñas y las de mediano tamaño, se han visto obligadas a cerrar sus puertas en razón de la suspensión de operaciones impuesta a escala mundial. Muchas organizaciones de la sociedad civil comprueban cómo su margen de maniobra se va estrechando aún más como resultado de las medidas de cuarentena y distanciamiento, o luchan por sobrevivir mientras ven cómo se reduce su financiación o cómo esta se recortará en el futuro.

Como en cualquier otro trance difícil, la crisis causada por el brote de coronavirus ha sacado a la luz no solo lo peor sino también lo mejor de los seres humanos. Muchas personas y organizaciones se han movilizado para asistir a los más afectados por la crisis o han realizado enormes esfuerzos para ayudar a los más vulnerables de entre nosotros. Otras han puesto en marcha diferentes proyectos encaminados a mitigar las consecuencias de la pandemia. Todas han demostrado que la solidaridad es clave para superar la crisis económica y social que aguarda a Europa, de dimensiones no vistas desde la Segunda Guerra Mundial.

Desde el inicio de la pandemia, el CESE ha centrado todas sus actividades en la COVID-19 y ha procurado buscar formas de mitigar sus efectos devastadores. Además de desempeñar su labor en nuestro Comité, los miembros del CESE han emprendido iniciativas sobre el terreno a través de sus respectivas organizaciones nacionales. Para poner de manifiesto este compromiso en la lucha contra la crisis del coronavirus, hemos creado una sección especial en nuestra página web, «La sociedad civil contra la COVID-19», en la que se han publicado más de cincuenta historias de los miembros.

El hecho de que en esta edición dediquemos nuestro emblemático premio anual a la lucha contra el coronavirus no debería causar sorpresa. Con este propósito, incluso le hemos cambiado el nombre y me cabe el honor de anunciar que en 2020 convocamos una versión única en la historia de nuestro galardón: el Premio Solidaridad Civil. Con este reconocimiento queremos destacar el compromiso, la voluntad de actuar y el trabajo realizado por la sociedad civil europea y muchos individuos para combatir el coronavirus y sus consecuencias. Queremos destacar la solidaridad sin precedentes de la que han hecho gala muchas personas en estos tiempos difíciles, queremos rendir homenaje a su coraje y al de las organizaciones de la sociedad civil, a sus acciones y a su increíble sentido de la responsabilidad.

El Premio Solidaridad Civil se concederá a aquellos proyectos sin ánimo de lucro ejecutados por particulares, organizaciones de la sociedad civil y empresas del territorio de la UE y el Reino Unido. En lugar de los cinco habituales, este año hemos decidimos entregar 29 galardones, uno por cada Estado miembro, uno en el Reino Unido y uno que tenga carácter transfronterizo o dimensión europea. Pese a que el Reino Unido ha abandonado la UE, no hemos querido excluir a este antiguo Estado miembro de nuestro premio. Con este gesto, el CESE quiere demostrar no solo que no pretende romper los lazos con la sociedad civil del Reino Unido sino que, por el contrario, le complacería enormemente mantener una relación estrecha.

Creemos que en esta edición lograremos trazar una magnífica imagen de todo lo que la sociedad civil ha conseguido durante estos largos meses.

Porque todos navegamos en el mismo barco. Permanezcamos unidos, demostremos solidaridad, generosidad y responsabilidad. Son estas últimas cualidades las que intentaremos encontrar en los futuros ganadores de nuestro singular premio.

Isabel Caño Aguilar

Vicepresidenta de Comunicación del CESE