European Economic
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Romper el estigma en torno a los trastornos alimentarios con historias reales
Más de 55 millones de personas en todo el mundo, muchos de ellos adolescentes, padecen trastornos alimentarios que afectan a su salud mental y física y en torno a los cuales se erige un estigma que impide a muchos de ellos buscar ayuda. El proyecto «Telling Stories for Good», gestionado por la organización italiana Animenta, tiene por objeto refutar los estereotipos, promover el diagnóstico temprano y prestar apoyo a esas personas. Desde 2021, sus actividades han llegado a más de 10 000 escolares en Italia. Hablamos con Aurora Caporossi, presidenta y fundadora de Animenta.
¿Qué les motivó a iniciar su proyecto?
Animenta nació de la necesidad de dar voz a todas las personas que padecen un trastorno alimentario, especialmente a los que viven a nuestro lado. El objetivo de la asociación es garantizar que las personas reciban un acceso adecuado al tratamiento de los trastornos alimentarios, ya que es posible curar un trastorno de ese tipo si se les da la oportunidad de sanarse a sí mismas.
¿Qué acogida ha tenido su proyecto? ¿Han recibido comentarios de las personas a las que han ayudado? ¿Hay algún ejemplo que pueda darnos?
«En Animenta me sentí bienvenido y descubrí que yo también padecía un trastorno alimentario aunque mi peso no estaba por debajo del normal». Este mensaje llegó hace varios meses a través de nuestra comunidad, y nos permite entender la importancia y el impacto de nuestro trabajo. Animenta fue acogida con curiosidad, pero también con la esperanza de que pudiéramos propiciar cambios.
¿Cómo van a utilizar esta financiación específica para que resulte de mayor ayuda en su comunidad? ¿Ya están planeando nuevos proyectos?
Nos gustaría invertir cada vez más en los proyectos que llevamos a cabo en las escuelas para así intensificar nuestro impacto. Además, los fondos se utilizarán en la puesta en marcha de grupos de autoayuda para quienes padecen un trastorno alimentario. Entre los proyectos de Animenta están los «Animenta Camps», experiencias de seis días en la naturaleza en las que las personas se reencuentran consigo mismas, con sus cuerpos y con la comida.
¿Qué consejo daría a otras organizaciones para que logren buenos resultados con actividades y programas similares?
Que empiecen con historias que les sirvan para aprender lo que está viviendo la comunidad a la que se dirigen. Que pidan sus opiniones y distribuyan cuestionarios para entender sus necesidades. Pero, sobre todo, que salgan a contar la historia de su lucha y el cambio que quieren propiciar. Al mismo tiempo, es fundamental establecer redes con otras organizaciones para crear un sistema de apoyo eficiente y eficaz.
En su opinión, ¿actualmente se reconocen de forma adecuada los trastornos alimentarios como un problema grave de salud mental? ¿Reciben las personas afectadas un apoyo apropiado? ¿Qué debe hacerse para mejorarlo?
En la actualidad se habla más sobre los trastornos alimentarios, por lo que podemos decir que hay más información. Sin embargo, son enfermedades que llevan aparejado un profundo estigma social y una representación muy estereotipada. Algunas personas, incluso hoy en día, creen que los trastornos alimentarios son una falta de voluntad o un capricho. En realidad, son enfermedades psiquiátricas complejas que requieren un tratamiento adecuado, al que actualmente no siempre es posible acceder porque no hay suficientes centros de tratamiento y muchas personas no pueden tratarse de la forma apropiada.