European Economic
and Social Committee
Fijar nuestras prioridades
Estimadas lectoras, estimados lectores:
Casi diez meses después del inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania, los misiles siguen golpeando cada día las ciudades de este país. Los últimos acontecimientos, incluido un incidente mortal en territorio de la UE, nos recuerdan la amenaza constante para la seguridad y las consecuencias de la guerra. En estas circunstancias, tenemos claro cuáles deben ser las prioridades comunes de la Unión para los próximos meses.
La primera prioridad es mantener el apoyo a Ucrania y su población, que se enfrentan a condiciones extremas. Los daños a la red de suministro de agua y los cortes de electricidad han dejado a millones de personas en toda Ucrania sin acceso a un suministro seguro de agua, electricidad y calor. Hay que mantener el apoyo y la solidaridad de la Unión.
La segunda prioridad tiene que ver con la seguridad y los valores democráticos de la UE. Personalmente, me tranquiliza el anuncio de Suecia de que la seguridad de la ciudadanía de la Unión y la salvaguardia de sus valores fundamentales son dos de las cuestiones fundamentales que marcarán el rumbo político de la próxima Presidencia del Consejo de la Unión Europea. No debemos permitir que nuestra seguridad y nuestros valores se vean afectados mientras apoyamos a Ucrania. La unidad europea es imprescindible.
Las otras prioridades consisten en contener la crisis energética sin precedentes y acelerar la transición ecológica. Dadas las sombrías perspectivas económicas de Europa, con una inflación que podría alcanzar el 9,3 % en el conjunto de la UE a finales de año, tenemos que establecer claramente prioridades adecuadas en lugar de actuar como si no pasara nada. Garantizar la recuperación y apoyar a las empresas y las personas que se enfrentan a una elevada inflación y a unos precios exorbitantes de la energía es de vital importancia tanto para nuestras economías y sociedades, como para nuestras democracias.
Además, no podemos pasar por alto la necesidad de reforzar la competitividad de la Unión para el empleo del futuro. Habida cuenta de que las empresas de la UE tienen dificultades para contratar trabajadores suficientemente cualificados, mientras que muchos de nuestros jóvenes no encuentran trabajo, ha llegado el momento de abordar la inadecuación de las cualificaciones. Por lo que respecta a la competitividad del mercado mundial, no podemos permitirnos desperdiciar el capital humano de la Unión.
La lucha contra el cambio climático es otra prioridad mundial. A través de los Dictámenes que ha emitido y los actos que ha organizado, el CESE se ha expresado muy claramente a favor de que el Pacto Verde Europeo también sea un pacto social. Lamentablemente, la dimensión social sigue estando poco desarrollada. El diálogo social debe formar parte integrante de las políticas establecidas para alcanzar los objetivos de política climática para 2050.
Quisiera destacar asimismo la importancia de reforzar la democracia participativa en Europa. Estoy profundamente convencida de que solo afrontaremos con éxito los grandes desafíos que están por venir si contamos con la participación sistemática de la ciudadanía europea. Hay que dar seguimiento a las enseñanzas y recomendaciones de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. El CESE está dispuesto a desempeñar un papel central como eje de la futura participación ciudadana en Europa.
Y por último, pero no por ello menos importante, ahora que llega a su fin 2022 —Año Europeo de la Juventud—, quiero expresar una vez más mi agradecimiento a todos los mileniales y a la generación Z por respaldar los valores de la Unión Europea y esforzarse constantemente por construir un mundo mejor, inclusivo y sostenible. Esta es nuestra responsabilidad compartida.
Christa Schweng
, presidenta del CESE