El CESE apoya en líneas generales la nueva estrategia de la UE contra la trata de seres humanos (2021-2025), pero también hace hincapié en la necesidad de incorporar la dimensión social a la misma.

En lo que se refiere a los derechos de las víctimas y la dimensión social, la nueva estrategia de la UE en la lucha para acabar con la trata se queda corta. El CESE considera que la situación de las víctimas no se aborda sistemáticamente de manera humana en el texto de la estrategia.

Tal y como Carlos Manuel Trindade, ponente del CESE, señala: «La trata de seres humanos genera un gran sufrimiento a las víctimas: es un atentado contra la dignidad. Por esta razón, debería incorporarse la dimensión social a esta lucha.

Considerando que tanto las cifras de beneficios como de víctimas van en aumento, el CESE acoge favorablemente la posición de la Comisión de que la aplicación de la Directiva contra la trata de seres humanos debe garantizarse en todos los Estados miembros y revisarse sobre la base de una evaluación exhaustiva de las limitaciones detectadas y de la evolución de la trata de seres humanos.

Además, el CESE destaca la importancia de perfeccionar los métodos de sanción y apoya el establecimiento de normas mínimas a nivel de la UE que penalicen a las redes involucradas en todo el proceso de la trata y explotación de seres humanos.

Incorporar la dimensión social a la aplicación de la estrategia.

El plan no reconoce ni protege de forma alguna los derechos de las víctimas, algo que debería ser una preocupación fundamental a la hora de reconocer la dignidad humana y los derechos humanos. Debe reconocerse a las víctimas el derecho a integrarse en la sociedad de acogida mediante un proceso de integración adecuado y rápido.

El Dictamen también hace hincapié en la necesidad de que en los países de origen existan condiciones económicas y sociales dignas y suficientes para la población; esta es la premisa principal para dificultar o impedir la captación de víctimas de la trata de seres humanos.

Por último, la nueva estrategia debe reconocer el significativo apoyo proporcionado por las redes de solidaridad comunitarias a la hora de proteger, acoger e integrar a las víctimas y la labor llevada a cabo por las organizaciones de la sociedad civil. (at)