Philip von Brockdorff: los pros y contras de vivir en la red

Diría que la experiencia del confinamiento ha sido ambigua. Por un lado, trabajar desde casa me ha permitido pasar más tiempo que nunca con mi familia. Por otro, he tenido que hacer arreglos para transformar una de mis habitaciones en oficina. Permanecer en casa durante largas horas es frustrante a veces, así que he procurado dedicarme a mi afición favorita: escuchar música en mi aparato de alta fidelidad.

Como profesor universitario, he echado de menos la interacción con los estudiantes durante las clases. Sí he tenido contacto a través de Zoom o Panopto, pero no es lo mismo que cuando estás en el aula.

Desde una perspectiva académica, una de las lecciones aprendidas es la capacidad de relacionarse con los estudiantes en línea, y aunque creo que estar físicamente presente en el aula constituye un método preferible de enseñanza, es útil considerar el aprendizaje mixto como el camino a seguir.

También he participado en varias reuniones en línea, que por lo general han resultado tan eficaces como si hubiera participado presencialmente. Ciertas reuniones, de hecho, podrían seguir celebrándose en línea, incluidas algunas de las del CESE.

Más allá de mi experiencia personal, el confinamiento ha puesto de manifiesto una serie de realidades, como que determinadas actividades económicas eran claramente insostenibles, y otras no tan resilientes como creíamos. Por tanto, lleva siendo necesario desde hace mucho tiempo replantearse las actividades económicas, y cuanto antes mejor. Pero es probable que los efectos de la COVID-19 y la transición a una economía más resiliente y sostenible resulten difíciles para muchos.

He de decir que he sido uno de los más afortunados, ya que pude pasar a la enseñanza en línea y a interactuar con los estudiantes a través de Zoom o Panopto en una semana más o menos. Mi carga de trabajo probablemente ha aumentado, ya que no he tenido que viajar como antes. También he seguido reuniéndome en línea con colegas de la universidad y otros lugares.

Pero conozco a muchos cuya labor se ha visto interrumpida o se ha detenido por completo. Muchos siguen recibiendo apoyo del Estado, y este apoyo se va reduciendo a medida que toca a su fin. Asimismo, no pocos han perdido su puesto de trabajo, y para ellos, especialmente, será más difícil que nunca encontrar otro. Es probable que aumente el desempleo entre los jóvenes, incluso entre los graduados, y serán necesarios al menos un par de años hasta que las economías vuelvan a acercarse a los niveles de 2019.

Siendo un académico, mi primera prioridad sería volver a asistir a conferencias donde pueda reunirme con colegas y debatir sobre asuntos económicos de interés común. La siguiente prioridad consistiría en empezar a visitar a los pocos amigos audiófilos que tengo aquí en Malta y compartir experiencias y conocimientos sobre los sistemas de audio de alta calidad.