La iniciativa Hannah Arendt fue uno de los programas que se presentó en la edición de 2024 del seminario organizado por el CESE «Conectar la UE» sobre el periodismo. Se trata de una red de organizaciones de la sociedad civil que apoya y protege a periodistas que trabajan bajo una presión extrema y que sufren censura, acoso y persecución. La iniciativa, un programa de protección financiado con cargo alGobierno Federal alemán, ofrece a periodistas en todo el mundo —desde Afganistán y Sudán hasta Rusia y Ucrania, con independencia de que se encuentren en sus países de origen o en el exilio— un sinfín de medios de ayuda inestimables.

El amordazamiento de voces disonantes, el encarcelamiento de periodistas y el cierre de medios de comunicación son actos que conculcan el derecho de la ciudadanía a acceder a una información independiente, la cual es, no obstante, esencial para el ejercicio del derecho a la libertad de expresión de opiniones y el funcionamiento de la democracia.

Dos años después de que el Gobierno Federal alemán pusiera en marcha la iniciativa Hannah Arendt, los motivos de preocupación no dejan de multiplicarse. La última Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por Reporteros sin Fronteras muestra que las condiciones de los profesionales de los medios de comunicación han empeorado en todo el mundo. En la actualidad, hay más países —treinta y seis en total— situados en la peor categoría (con una situación calificada de «muy grave») que en toda la última década. Algunos de ellos —entre ellos Rusia, Afganistán y Sudán— cuentan con el apoyo de varios proyectos gestionados por las organizaciones asociadas a esta iniciativa.

Gracias a la iniciativa Hannah Arendt, un programa de protección financiado con cargo a la Oficina federal alemana de Asuntos Exteriores y puesto en marcha por iniciativa de la delegada del Gobierno Federal para Cultura y Medios de Comunicación, los profesionales de los medios de comunicación pueden recibir muchos tipos de ayuda, con independencia de que se encuentren en su país de origen o en el exilio. En ocasiones, la ayuda es posible incluso donde a primera vista parece imposible. Por ejemplo, un proyecto puesto en marcha en el marco de la iniciativa presta apoyo a mujeres periodistas en Afganistán brindándoles oportunidades de formación en materia de seguridad, becas y tutorías en su lengua materna. Un número especialmente elevado de mujeres han perdido su empleo en los medios de comunicación desde que los talibán tomaron el poder en 2021, por lo que actualmente apenas quedan mujeres que trabajen en los medios radiofónicos o televisivos. Desde entonces, todo el sector ha experimentado una recesión considerable.

Los profesionales de los medios de comunicación rusos y sudaneses pueden acogerse a la iniciativa Hannah Arendt en los países vecinos. Se han creado centros especiales, gestionados o respaldados por los socios de la iniciativa, que sirven de puntos de contacto para los trabajadores de los medios de comunicación que se encuentran en el exilio. Los centros para los medios de comunicación exiliados y la Casa para el Periodismo Libre —un espacio concebido para periodistas exiliados— en América Central constituyen asimismo lugares seguros, que ofrecen asesoramiento psicológico y jurídico y formación continua, y un punto de partida para la creación de redes entre los profesionales de los medios de comunicación que sufren persecuciones en sus países de origen por diversas razones.

La reconstrucción de estructuras editoriales sostenibles en el exilio es otro planteamiento que se sigue en el marco de la iniciativa Hannah Arendt. Se trata de garantizar que la población de los países totalitarios de que proceden los periodistas sigan recibiendo información independiente.

Afganistán, Rusia y Sudán no son los únicos países cuyos periodistas reciben apoyo, pues la iniciativa abarca prácticamente todo el mundo y puede reaccionar con flexibilidad cuando empeoran las condiciones de seguridad. En la actualidad, se está prestando apoyo principalmente a profesionales bielorrusos, centroamericanos, birmanos, norteafricanos y ucranianos de los medios de comunicación. A este respecto, Ucrania es un caso especial, ya que el proyecto tiene por objeto garantizar que se siga informando sobre la guerra que desuela el país, para lo cual es necesario disponer de recursos materiales y técnicos, así como de seguros y formación específicos, para dar cobertura a las operaciones de primera línea.

DW Akademie, el Fondo Europeo para el Periodismo en el Exilio (JX-Fund), Medios de Cooperación y Transición (MiCT), y el Centro Europeo para la Libertad de Prensa y de los Medios de Comunicación son las cuatro organizaciones de la sociedad civil asociadas a la iniciativa Hannah Arendt. El programa exige la independencia de los medios de comunicación frente al control estatal y la neutralidad del Estado. La financiación se concede únicamente siguiendo criterios de imparcialidad, y la decisión se deja a jurados que gozan de independencia al no sufrir injerencias del Estado.

Puede encontrar más información acudiendo al sitio web de la iniciativa (https://hannah-arendt-initiative.de/hannah-arendt-initiative-english/) o escribiendo a la dirección de correo electrónico info@hannah-arendt-initiative.de.

La iniciativa Hannah Arendt es una red destinada a la protección de periodistas y medios de comunicación en todo el mundo creada en 2022 por iniciativa de la delegada del Gobierno Federal alemán para Cultura y Medios de Comunicación y financiada con cargo a la Oficina federal de Asuntos Exteriores de Alemania.