European Economic
and Social Committee
Revisión de las Directivas europeas sobre los alimentos: proteger a los consumidores y fomentar la transparencia
El CESE subraya el papel fundamental que la promoción de dietas saludables y sostenibles desempeña en la mejora de la salud humana, la conservación de los ecosistemas, el fortalecimiento de la sociedad y el apoyo a las comunidades rurales.
Alcanzar esos objetivos exige un enfoque multidisciplinar, que conlleva aumentar la disponibilidad de productos sostenibles, educar a las personas en opciones alimentarias más saludables, defender la reformulación de los productos y ampliar la obligación de etiquetado sobre el origen de determinados productos. Estos cambios deben ajustarse a las preocupaciones sociales actuales y a las demandas de los consumidores, al tiempo que se mantienen la competitividad y las condiciones laborales favorables dentro del sector agroalimentario.
«El Dictamen apoya la propuesta de la Comisión de instaurar el etiquetado de origen obligatorio para las mezclas de miel, pero va más allá por cuanto también aboga por que se indiquen los porcentajes correspondientes a cada origen, con base en el desarrollo de un sistema de control fiable. Al mismo tiempo, la “miel adulterada” es fácilmente detectable; esta es la medida más urgente de protección de los apicultores de la UE, que puede y debe aplicarse de inmediato», ha afirmado Kerli Arts, ponente de un informe del CESE sobre esa cuestión.
Los apicultores europeos y el resto de partes interesadas en la cadena de suministro de la miel afrontan acuciantes retos en cuanto a la transparencia del origen de las mezclas de mieles, retos que afectan significativamente a sus ingresos y a la situación general del mercado europeo. Los esfuerzos actuales para luchar contra el fraude y la competencia desleal siguen siendo insuficientes. El CESE acoge favorablemente la propuesta de revisar la Directiva relativa a la miel mediante la introducción de un etiquetado obligatorio sobre el origen, pero expresa sus reservas sobre su falta de ambición a la hora de implantar medidas adicionales para luchar eficazmente contra el fraude.
El CESE insta enérgicamente a que se tomen medidas más ambiciosas para proteger a los productores europeos de miel, hacer cumplir unas normas de comercialización rigurosas, llevar a cabo pruebas sistemáticas y controles de trazabilidad de la miel importada en la UE y, en el caso de las mezclas de miel, exigir la mención del país de origen en el etiquetado. El etiquetado propuesto debe detallar el porcentaje respectivo de miel correspondiente a cada país de origen, presentado en orden decreciente.
Es de capital importancia resolver los problemas que se plantean al cuantificar el porcentaje que cada origen representa en la mezcla de mieles. El CESE hace hincapié en la necesidad de crear un método analítico rápido y accesible que garantice la integridad del etiquetado obligatorio sobre el origen y proteger así a los consumidores contra el fraude.
Los esfuerzos deben también centrarse en desarrollar un sistema de trazabilidad que asigne un código de identificación único a toda la miel que se venda en circuitos comerciales, ya se haya producido en la UE o se haya importado. Este sistema permitiría rastrear la miel hasta el apicultor responsable de su recogida. Sin embargo, es indispensable garantizar que estas medidas no supongan abrumar indebidamente a las empresas, sobre todo a las pequeñas y medianas, con costes excesivos.(ks)