por el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

La sanidad debe centrarse en las personas y valorarse como una inversión social, no como un «coste»: así lo concluyó una conferencia organizada por el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del Comité Económico y Social Europeo en la Casa de Europa de Estocolmo el 25 de mayo de 2023.

Para que esto ocurra es necesario cambiar de mentalidad desde el punto de vista tanto social como económico y político. Partiendo de la cooperación establecida durante la pandemia de COVID-19, los Estados miembros de la UE deben aunar fuerzas para construir sistemas sanitarios y asistenciales que sean resilientes y sostenibles, no dejen atrás a nadie y valoren el trabajo de los cuidadores, las organizaciones de la sociedad civil y los voluntarios.

A la conferencia asistieron unos noventa representantes de la sociedad civil y de las instituciones nacionales y europeas.

Al inaugurar la conferencia, Séamus Boland, presidente del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil, recordó que el acceso a una asistencia sanitaria asequible y de calidad es un derecho de la ciudadanía de la UE. Así lo acordaron todos los Estados miembros de la Unión al adoptar el pilar europeo de derechos sociales en 2017, y así lo reiteraron —añadió el Sr. Boland— los ciudadanos y ciudadanas en 2021, cuando reclamaron el «derecho a la salud» en la Conferencia sobre el Futuro de Europa. El Sr. Boland también subrayó que, si se quiere brindar una asistencia sanitaria de calidad a los más vulnerables —ya se trate de personas de edad avanzada, de jóvenes o de personas con discapacidad— es necesario construir sistemas sanitarios y asistenciales resilientes y de calidad.

Lena Hallengren, diputada y exministra sueca de Sanidad y Política Social (2019-2022), reflexionó en su discurso sobre las medidas adoptadas por el Gobierno sueco en respuesta a la pandemia: «A Suecia se la ha descrito a menudo como un caso peculiar por las medidas que escogimos.  Sin embargo, vimos que estas medidas surtían efecto y que bastaba con que las personas mantuvieran la distancia y se abstuvieran de visitar lugares públicos. Y cuando otros países cerraban sus escuelas, las nuestras seguían abiertas. Porque sabíamos lo importante que es la escuela para la formación de niños y jóvenes, sobre todo cuando estos proceden de los medios más humildes».

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