El acusado aumento del trabajo infantil y forzoso, así como la explotación continua de los trabajadores en todo el mundo hacen cada vez más urgente la acción de la UE en favor del trabajo digno.

La audiencia sobre el tema «Trabajo digno en todo el mundo», que tuvo lugar el 4 de mayo, reunió a miembros del CESE, representantes de las instituciones europeas y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como a representantes del mundo académico y de las organizaciones de la sociedad civil.

La audiencia se celebró con objeto de recabar aportaciones para el próximo Dictamen del CESE sobre este tema, que se centra en la Comunicación de la Comisión sobre el trabajo digno en todo el mundo, aprobada en febrero, y su propuesta de Directiva sobre la diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad.

Con estas iniciativas, la Comisión aspira a situar a la UE como defensora del trabajo digno, tanto dentro de sus fronteras como a nivel mundial, y dar a millones de personas la posibilidad de trabajar y vivir con dignidad.

«Soñamos con un futuro en el que todo el trabajo sea digno. Pero el trabajo digno todavía no es una realidad para cientos de millones de personas en todo el mundo, y esto hace que alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible sea muy difícil», afirmó la ponente del Dictamen del CESE, María del Carmen Barrera Chamorro.

La pandemia del COVID-19 ha agravado aún más la situación en el mundo del trabajo, y muchos países han informado de un fuerte aumento de la precariedad laboral, que ha afectado de forma desproporcionada a las mujeres, al igual que a grupos vulnerables como los niños y los trabajadores de la economía informal. El número de niños sometidos al trabajo infantil ya había comenzado a aumentar incluso antes de la pandemia, con un incremento de más de 8 millones en el período comprendido entre 2016 y 2020, tras una disminución previa.

Ahora mismo se sitúa en torno a 160 millones de niños víctimas de trabajo infantil, es decir, uno de cada diez niños en todo el mundo. Hay 25 millones de personas en situación de trabajo forzoso. A falta de una cobertura de protección social suficiente, otros 46 millones de niños podrían ser víctimas del trabajo infantil en un futuro próximo.

La iniciativa de la UE tiene por objetivo fomentar un comportamiento empresarial sostenible y responsable en los mercados nacionales, en los países no pertenecientes a la UE y a lo largo de las cadenas de valor mundiales. Los instrumentos clave para ello serán las políticas de la UE en materia de responsabilidad y transparencia de las empresas. También está previsto un instrumento jurídico para prohibir los productos fabricados mediante trabajo forzoso. Todas las políticas promoverán la igualdad de género y la no discriminación.

«Acogemos con satisfacción la iniciativa de la Comisión, pero necesitamos una agenda más ambiciosa y una política integrada basada en los derechos humanos universales. El trabajo digno redunda en interés de las personas, pero también de las empresas, los consumidores y el planeta», concluyó la Sra. Barrera Chamorro. (ll)