La asociación Agevolando es una organización italiana de voluntariado que reúne a menores y jóvenes adultos que han pasado una parte o toda su infancia en centros de acogida y deben abandonar el sistema para vivir de forma independiente. Como esta transición no es nada fácil, Agevolando creó un proyecto que le valió el premio Sociedad Civil 2022 en la categoría de juventud: la «red italiana de jóvenes no tutelados» (Care Leavers Network, CLN). Su objetivo es doble: en primer lugar, crear un espacio para que las personas en situación de desamparo presenten sus propias propuestas y soluciones y se conviertan en protagonistas a la hora de crear de un sistema de asistencia que realmente responda a sus necesidades; en segundo lugar, hacer que el camino hacia la edad adulta sea lo más fácil posible para todos los que se encuentran en su situación.  Hablamos con el presidente de CLN, Federico Zullo, y con la directora de proyectos Cecilia Dante.

EESC info: ¿Qué le impulsó a lanzar esta iniciativa?

La red CLN se creó después de que quedara claro que los «jóvenes no tutelados» que participaban activamente en la asociación Agevolando necesitaban tener un espacio dedicado a ellos, para poder «comparar notas» entre sí y elaborar colectivamente propuestas de mejora del sistema de asistencia y la posterior transición a la vida adulta en Italia y Europa. Agevolando optó por promover la defensa de las personas que abandonan el sistema de tutela mediante la realización de este proyecto, que, desde 2013, les ha permitido desempeñar un papel protagonista en la formulación de propuestas y la participación en debates con instituciones y profesionales, lo que está propiciando un cambio real en el sistema de atención a la infancia y de «salida de la tutela» en Italia.

¿Qué acogida ha tenido su proyecto? ¿Ha recibido observaciones de las personas a las que ha ayudado? En caso afirmativo, ¿podría darnos un ejemplo?
El proyecto ha tenido muy buena acogida entre las instituciones dedicadas a la infancia en nuestro país, tanto a nivel local como nacional. En 2015, el Garante Nazionale per l’Infanzia e l’Adolescenza (Defensor de la Infancia y Adolescencia) italiano quiso apoyar la ampliación de la CLN para que fuera un organismo nacional —antes solo existía en Emilia-Romaña— y desde entonces ha contado con la participación de jóvenes no tutelados de muchas regiones; cada año también surgen solicitudes para ampliarla a otras, lo que demuestra el reconocimiento del valor del proyecto. Los jóvenes implicados en esta red aprecian enormemente sus objetivos y resultados, tanto por la influencia que sus recomendaciones han tenido en la legislación y la cultura profesional, como por las relaciones que se han desarrollado entre ellos de cara al apoyo mutuo y con las personas de contacto, los adultos implicados que siguen sus progresos y facilitan los distintos procesos. Muchos jóvenes que han participado en el proyecto han podido beneficiarse de otros proyectos internos y de las oportunidades que ofrece la asociación (con el proyecto «Se avessi», por ejemplo, también han recibido apoyo económico en forma de ayuda psicológica y para la vivienda, el estudio o el trabajo).

¿Qué uso darán a estos fondos específicos para que sean de mayor ayuda en su comunidad? ¿Ya están planeando nuevos proyectos?
Los fondos se utilizarán para garantizar la continuidad del proyecto y su sostenibilidad en el tiempo. En Italia es difícil encontrar financiación y recursos que apoyen los proyectos de participación y defensa de la juventud, que no están suficientemente extendidos. Esta dificultad no pone en entredicho la importancia y la validez del proyecto, ni la necesidad de proseguirlo en el tiempo de forma sistemática, de modo que la totalidad de los cerca de seis mil menores que abandonan el sistema de tutela cada año en Italia al cumplir los dieciocho años puedan acogerse a la CLN.

¿Qué consejo daría a otras organizaciones para alcanzar unos buenos resultados en actividades y programas similares?
Recomendamos que se faciliten vías para la participación activa y el liderazgo de los jóvenes —tanto de los que han abandonado el sistema de tutela como de otros jóvenes con dificultades— para que puedan organizarse como asociaciones y construir juntos vías de defensa de sus intereses y de autoayuda mutua, fomentando actividades para implicar a otros jóvenes en estrecha cooperación con organizaciones que expresen las opiniones de profesionales y adultos, a escala local, nacional y europea.

¿Cree que la UE está haciendo lo suficiente para ayudar a los jóvenes desfavorecidos? ¿Tendría algún consejo o recomendación sobre acciones específicas?
La UE está demostrando una atención más destacable y práctica hacia los jóvenes que viven en condiciones desfavorecidas que en el pasado, pero aún queda mucho por hacer en cuanto a la promoción de los derechos universales y las oportunidades que permitan su plena inclusión. Proponemos que se invierta sustancialmente en la participación de la juventud en todos los ámbitos de actividad y de la vida, fomentando así su capacitación y facilitando procesos de empoderamiento que puedan fomentar una participación vigorosa y constructiva en la sociedad. En nuestra opinión, supondría una diferencia crucial que se instruyera a los Estados miembros de la UE para que pusieran en marcha mecanismos, incluidos los institucionales, que garantizaran de lleno este tipo de medidas participativas, con una asignación de recursos específica y adecuada.