European Economic
and Social Committee
2023: ha llegado el momento de adoptar una agenda de competitividad
Por Stefano Mallia, presidente del Grupo de Empresarios del CESE
El primer semestre de 2023 es el momento idóneo de presionar para que la agenda de competitividad se convierta en una prioridad absoluta de la Unión Europea.
2022 ha sido un annus horribilis para Europa. Rusia ha hecho que vuelva a estallar la guerra en nuestro continente, por lo que se han visto truncadas las presunciones y expectativas de una paz duradera en el espacio europeo.
Sin embargo, es evidente que no puede prosperidad sin paz. El Grupo de Empresarios ha respaldado plenamente las medidas adoptadas por la UE para ayudar a Ucrania en su momento de necesidad y empezar a trabajar en la reconstrucción del país, incluso antes de que finalice la guerra.
Por lo tanto, en 2022, mantendremos nuestro esfuerzo para ayudar a Ucrania, pero también seguiremos impulsando la recuperación de la UE. En cuanto a nuestra labor en la Conferencia sobre el Futuro de Europa, hemos abogado firmemente por una acción más decisiva en favor de la competitividad, mediante la instauración de la buena práctica de llevar a cabo un control de la competitividad para construir una economía más fuerte y resiliente. La Comisión y las sucesivas presidencias de la UE se han mostrado muy atentas a nuestro llamamiento y actualmente se está preparando un instrumento con este fin. Y lo que es más importante, cada vez es más evidente para todos que la UE debe adoptar una agenda de competitividad centrada en la sostenibilidad y la fortaleza de la empresa. Solo de esta manera se puede garantizar una sociedad saludable y ofrecer una buena calidad de vida a la ciudadanía.
De cara a 2023, debemos seguir actuando con urgencia. Hay que redoblar esfuerzos para desarrollar una agenda ambiciosa y con visión de futuro, que tenga debidamente en cuenta las necesidades y preocupaciones de las empresas. La situación actual exige una serie de objetivos fundamentales:
- un acceso competitivo a los factores de producción (energía, materias primas, mano de obra, capital y datos);
- aprovechar todo el potencial del mercado único y sus libertades mediante la creación de un verdadero mercado único digital;
- garantizar que el comercio exterior abierto y basado en normas se convierta en un nuevo pilar de la economía de la UE;
- la doble transición ecológica y digital, que cuenta con nuestro firme apoyo, debe lograrse de una manera rentable que fomente el espíritu empresarial y la innovación.
El primer semestre de 2023 es el momento idóneo de presionar para que la agenda de competitividad se convierta en una prioridad absoluta. En un mundo en el que reina la incertidumbre, hay algo de lo que podemos estar seguros: sin una Unión próspera y competitiva, el bienestar de nuestra sociedad se encuentra seriamente amenazado.
Puede leer el texto íntegro del artículo aquí. (dv/kr)