Las elecciones europeas de junio de 2024 serán determinantes para el futuro de Europa, por lo que el CESE, socio institucional de la sociedad civil, ha decidido poner en marcha su primera Semana de la Sociedad Civil.

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Las elecciones europeas de junio de 2024 serán determinantes para el futuro de Europa, por lo que el CESE, socio institucional de la sociedad civil, ha decidido poner en marcha su primera Semana de la Sociedad Civil.

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Este acto emblemático reunirá a personas de todas las edades y orígenes, incluida la juventud, la prensa y las instituciones de la UE, con el fin de mantener un animado debate sobre temas que importan para nuestra vida cotidiana y el futuro de Europa.

Bajo el lema «Luchar por la democracia» debatiremos las amenazas y los retos a la hora de salvaguardar los valores democráticos y determinar con exactitud qué espera la sociedad civil de los futuros dirigentes europeos. Nuestras recomendaciones se incorporarán a la Resolución del CESE sobre las elecciones europeas.

La Semana de la Sociedad Civil abarcará cinco iniciativas importantes del CESE:

Únase a nosotros y déjese inspirar por nuestros talleres y debates de alto nivel orientados por expertos. Haga oír su voz sobre temas fundamentales para el nuevo ciclo legislativo de la UE y establezca contactos con organizaciones de la sociedad civil y artífices del cambio procedentes de toda Europa.

Las inscripciones se abrirán en enero de 2024.

Pronto habrá más información disponible en la página web de la Semana de la Sociedad Civil (#CivSocWeek) (mt)

El Comité Económico y Social Europeo (CESE), en un Dictamen aprobado en el pleno, propone una estrategia para abordar los retos socioeconómicos a los que se enfrentan las islas, las regiones montañosas y las zonas escasamente pobladas de la UE. El CESE pide que la UE adopte medidas en el marco de la política de cohesión, haciendo hincapié en la necesidad de estrategias adaptadas, datos fiables y mecanismos específicos en favor del crecimiento sostenible.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE), en un Dictamen aprobado en el pleno, propone una estrategia para abordar los retos socioeconómicos a los que se enfrentan las islas, las regiones montañosas y las zonas escasamente pobladas de la UE. El CESE pide que la UE adopte medidas en el marco de la política de cohesión, haciendo hincapié en la necesidad de estrategias adaptadas, datos fiables y mecanismos específicos en favor del crecimiento sostenible.

 

Las regiones remotas de la UE, desde las islas hasta las zonas montañosas y escasamente pobladas, afrontan retos económicos, sociales y medioambientales que obstaculizan su desarrollo. Las islas remotas se enfrentan a elevados costes debido a su aislamiento, mientras que el cambio climático plantea riesgos para las zonas montañosas. La disminución de la población en las zonas escasamente pobladas exige estrategias de crecimiento innovadoras. El ponente del CESE, Ioannis Vardakastanis, subraya la necesidad de adoptar enfoques adaptados que reconozcan las características específicas de cada región. En su Dictamen, el Comité aboga por una acción cohesionada de la UE y hace hincapié en la solidaridad regional para evitar la marginación. El CESE propone utilizar la sólida base jurídica de la política de cohesión de la UE, y recomienda fondos y pactos específicos como el «pacto por las islas» o el «pacto por las zonas montañosas» para abordar retos únicos, siguiendo el modelo de las estrategias aplicadas con éxito en las zonas urbanas y rurales. Las soluciones abarcan aspectos económicos, sociales y medioambientales, que requieren diversas medidas, desde la reducción de los costes operativos hasta el fomento de la creación de empleo y la preservación de la cultura local. La toma de decisiones con conocimiento de causa depende de datos precisos y del desarrollo de capacidades, con el fin de promover un diálogo activo entre las partes interesadas de la UE, nacionales y locales para configurar políticas que reflejen las circunstancias únicas de estas regiones dentro de la UE. (tk)

El 12 de diciembre de 2023, la Mesa del Comité Económico y Social Europeo (CESE) decidió nombrar a Isabelle Le Galo Flores como nueva secretaria general del CESE.

El 12 de diciembre de 2023, la Mesa del Comité Económico y Social Europeo (CESE) decidió nombrar a Isabelle Le Galo Flores como nueva secretaria general del CESE.

La Sra. Le Galo Flores posee un máster en ingeniería matemática, así como en comunicación, estudios sobre medios y relaciones internacionales. A lo largo de su carrera, ha ocupado diversos puestos directivos, siendo el más reciente el de subdirectora general para España de la Fundación Daniel y Nina Carasso, en la que centró su labor, entre otras cosas, en los sistemas alimentarios sostenibles y en el arte ciudadano.

El secretario general del CESE desempeña una función ejecutiva, prestando asistencia y asesoramiento a los órganos estatutarios del CESE y gestionando una plantilla de aproximadamente setecientas personas. La Sra. Le Galo Flores asumió sus funciones el 16 de enero por un período de cinco años y sucede a Gianluca Brunetti, que dejó el cargo el 31 de diciembre de 2023. (ehp)

El sector financiero, en particular el bancario, es fundamental a la hora de aumentar la competitividad de la economía de la UE, ya que ejerce una influencia considerable sobre la financiación y la transición vital hacia la sostenibilidad. En un Dictamen aprobado durante el pleno, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) destaca las vías clave para reforzar este sector e impulsar su contribución a la autonomía estratégica de la UE, así como los objetivos para alcanzarla.

El sector financiero, en particular el bancario, es fundamental a la hora de aumentar la competitividad de la economía de la UE, ya que ejerce una influencia considerable sobre la financiación y la transición vital hacia la sostenibilidad. En un Dictamen aprobado durante el pleno, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) destaca las vías clave para reforzar este sector e impulsar su contribución a la autonomía estratégica de la UE, así como los objetivos para alcanzarla.

 

Un sistema financiero resiliente es una prioridad para la transformación económica de la UE, pero sigue habiendo retos pendientes pese a los esfuerzos por incorporar controles de la competitividad y perfeccionar la regulación a través del programa REFIT. El ponente del CESE, Antonio García del Riego, señala que el carácter incompleto de la unión bancaria y de la unión de los mercados de capitales constituye un obstáculo para la unidad del mercado, lo que hace que los bancos de la UE se queden rezagados con respecto al bloque mundial. Esto deberá abordarse mediante evaluaciones exhaustivas, a fin de garantizar un sector financiero competitivo y resiliente. La competencia leal es crucial para la estabilidad y el crecimiento, pero requiere el refuerzo de los marcos reguladores que salvaguarden la diversidad del sector bancario. El CESE destaca el papel que desempeña la competencia leal a la hora de garantizar la estabilidad y atraer inversiones, y pide un enfoque equilibrado de la supervisión que fomente la digitalización y la sostenibilidad del mercado. Si bien elogia la inclusión por parte de la UE de un control de la competitividad en las futuras políticas, el CESE señala que hay que mejorar la competitividad sin apartarse de normas mundiales como las del marco de Basilea III. Es fundamental adaptar este control a las especificidades del sector financiero. Completar la unión de los mercados de capitales combatirá la fragmentación del mercado, mejorará la estabilidad financiera y fomentará la integración. El CESE subraya que las claves para avanzar en el sector residen en unos métodos de evaluación eficaces, la participación de las partes interesadas en las evaluaciones de impacto y unos datos sólidos que permitan tomar decisiones fundadas. (tk)

Bélgica asumió el timón de la UE el 1 de enero y ocupará la Presidencia del Consejo de la UE durante el primer semestre de 2024, de importancia capital. El punto más destacado serán sin duda las elecciones europeas de junio, en las que la ciudadanía europea podrá decidir el futuro rumbo de la Unión. Desempeñaremos un papel activo en la transmisión de información sobre las elecciones y animaremos a los votantes a que acudan a las urnas.

Bélgica asumió el timón de la UE el 1 de enero y ocupará la Presidencia del Consejo de la UE durante el primer semestre de 2024, de importancia capital. El punto más destacado serán sin duda las elecciones europeas de junio, en las que la ciudadanía europea podrá decidir el futuro rumbo de la Unión. Desempeñaremos un papel activo en la transmisión de información sobre las elecciones y animaremos a los votantes a que acudan a las urnas. «El CESE, como hogar de la sociedad civil organizada, colaborará estrechamente con la Presidencia belga en la construcción de una Europa más fuerte, resiliente y democrática», afirma el presidente del CESE, Oliver Röpke.

Este nuevo folleto presenta nuestras actividades durante el primer semestre y los expedientes clave en los que trabajan nuestras secciones, así como los dictámenes exploratorios que la Presidencia belga ha solicitado.
¿Conoce a nuestros miembros belgas?

Descubra aquí quiénes son y qué sectores de la sociedad civil representan. La información se facilita en inglés, alemán, francés y neerlandes. (cw)

La iniciativa Global Gateway tiene por objeto garantizar la autonomía estratégica abierta de la UE, si bien debe basarse en evaluaciones de impacto, como ha subrayado el Comité Económico y Social Europeo en un Dictamen aprobado en su pleno de diciembre. El CESE propone desempeñar un papel más activo en las fases esenciales del proceso de toma de decisiones relativas a los proyectos de desarrollo asociados a la Global Gateway.

La iniciativa Global Gateway tiene por objeto garantizar la autonomía estratégica abierta de la UE, si bien debe basarse en evaluaciones de impacto, como ha subrayado el Comité Económico y Social Europeo en un Dictamen aprobado en su pleno de diciembre. El CESE propone desempeñar un papel más activo en las fases esenciales del proceso de toma de decisiones relativas a los proyectos de desarrollo asociados a la Global Gateway.

La estrategia Global Gateway aspira a movilizar hasta 300 000 millones EUR en inversiones entre 2021 y 2027 con el fin de combatir el cambio climático, mejorar la conectividad digital, energética y del transporte y reforzar las infraestructuras de salud, educación e investigación en todo el mundo.

El CESE ha matizado que los programas de inversión en el marco de la iniciativa Global Gateway deben basarse en evaluaciones de impacto, asegurar la participación democrática en las iniciativas de desarrollo de los países socios y garantizar la sostenibilidad económica, social y medioambiental de los proyectos. Al mismo tiempo, ha expresado sus reservas sobre los proyectos financiados con cargo a otros fondos de la UE, ya que la falta de claridad en sus procedimientos de evaluación de impacto podría apartarlos de los procesos normalizados de seguimiento.

El miembro del CESE y ponente del Dictamen, Stefano Palmieri, destacó la necesidad de que los proyectos en el marco de la Global Gateway cumplan una serie de principios y objetivos, y aseguró que «el respeto de los valores de la UE y someterse a evaluaciones de impacto detalladas son importantes para garantizar la sostenibilidad de dichos proyectos».

El CESE ha lamentado la ausencia de una participación real de los agentes locales europeos en todo el proceso de desarrollo. Desea desempeñar un papel más activo en las fases esenciales del proceso de toma de decisiones relativas a los proyectos de desarrollo asociados a la Global Gateway, comenzando por la organización de reuniones periódicas entre el Consejo de la Global Gateway y las organizaciones de la sociedad civil y los interlocutores sociales. (mt)

El CESE es un ejemplo de éxito, pero la Unión Europea debe hacer un esfuerzo aún mayor para sostener su contrato social, la solidaridad, una economía justa y la inclusividad. Esta es la clave si quiere preservar sus valores europeos.

El CESE es un ejemplo de éxito, pero la Unión Europea debe hacer un esfuerzo aún mayor para sostener su contrato social, la solidaridad, una economía justa y la inclusividad. Esta es la clave si quiere preservar sus valores europeos.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) fue creado con el Tratado de Roma (firmado en marzo de 1957) y celebró su primer pleno en mayo de 1958. Sus experiencias históricas y las enseñanzas para el futuro centraron los temas del debate sobre la «Celebración del 65.º aniversario del Comité Económico y Social Europeo: Empoderar a la sociedad civil, defender la democracia», que tuvo lugar el 13 de diciembre de 2023 en Bruselas. «A lo largo de los últimos sesenta y cinco años, el Comité ha construido una verdadera plataforma en la que la sociedad civil puede expresar libremente sus puntos de vista y, de este modo, tratar de mejorar la legislación de la UE. En el cambiante contexto geopolítico actual, la voz de una sociedad civil fuerte e independiente es más importante que nunca. Es la sociedad civil, en su papel de guardiana, la que se asegura de que nadie desactive los controles y equilibrios, el Estado de Derecho o los derechos y valores fundamentales, es decir, que nadie "apague" la democracia», afirmó el Presidente del CESE, Oliver Röpke.

Los miembros del CESE representan la diversidad de organizaciones de la sociedad civil de toda Europa, entre ellas las empresas, los sindicatos y los demás grupos de intereses. El Comité es un órgano consultivo de la UE que emite dictámenes para la Comisión Europea, el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, actuando como puente entre las instituciones que toman las decisiones en la UE y su ciudadanía. «El CESE ha cumplido sesenta y cinco años e igual alguien piensa que ha llegado el momento de que se "jubile". Nada más alejado de la realidad. El CESE es ahora más necesario que nunca, en un momento en el que tantos europeos y tantas europeas se enfrentan a dificultades. Hay que combatir cualquier intento de ignorar el papel del diálogo social organizado. Las demás instituciones de la UE deberían escucharnos cada vez más», exhortó George Dassis, antiguo presidente del CESE y presidente de la Asociación de Antiguos Miembros del CESE.

Como se destacó durante el encuentro, en los últimos años el CESE ha sido uno de los principales interlocutores en el debate sobre el pilar europeo de derechos sociales. El CESE también fue parte integrante de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, en cuyas recomendaciones finales se mencionaba explícitamente al Comité como un instrumento para aumentar la participación y la transparencia en la democracia de la UE. Entre los ejemplos recientes del papel pionero del CESE cabe citar el de ser la primera institución en reclamar una verdadera Unión Europea de la Salud, o el de estar en primera línea en la propuesta de un «derecho a la reparación». Stefano Mallia, presidente del Grupo de Empresarios, subrayó la importancia del impacto de la labor del CESE, poniendo de relieve las mejoras introducidas en la legislación desde 1958: «En los últimos meses hemos alcanzado varios objetivos clave, entre ellos el control de la competitividad y el Pacto Azul de la UE, y seguiremos trabajando para transmitir las opiniones de las personas a las que representamos».

La transición energética, la lucha contra la crisis climática y la respuesta a la amenaza geopolítica de Rusia son solo algunos de los retos que refuerzan la necesidad de un CESE que contribuya a crear consenso en aras del bien común, a promover los valores de la integración europea y a impulsar la causa de la democracia participativa y las organizaciones de la sociedad civil. «Durante sesenta y cinco años, el CESE ha proporcionado una plataforma para que los representantes sindicales entablen debates de peso con los empresarios, las organizaciones de la sociedad civil y las demás instituciones de la Unión Europea. El éxito del CESE reside en la colaboración: al reunir a representantes de numerosos grupos diferentes de la sociedad, conseguimos elaborar dictámenes con una gran diversidad en sus perspectivas. Esta inclusividad garantiza que nuestro trabajo se ajuste a los principios democráticos», declaró por su parte Lucie Studničná, presidenta del Grupo de Trabajadores.

A su vez, Séamus Boland, presidente del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil, pidió la plena movilización del CESE para las elecciones europeas: «La UE debe aportar una solución colectiva a los desafíos comunes europeos. Que lo consigamos dependerá en gran medida de los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo. El CESE y sus miembros tienen el mandato y la responsabilidad de tender la mano a la ciudadanía, a través de sus redes de organizaciones de la sociedad civil, para hacer frente a la desinformación, los temores y la falta de confianza. También debemos reiterar nuestro llamamiento para que se tomen medidas reales que permitan poner en práctica el diálogo con la sociedad civil a escala de la UE en todos los ámbitos políticos».

Descubra más detalles sobre la historia del CESE (ab)

Las organizaciones de la sociedad civil expresan su decepción por los resultados de la COP28, si bien consideran esta Conferencia como una plataforma para lograr una mayor participación de la UE en la escena mundial. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) mantiene su compromiso de abordar la crisis climática y hace hincapié en la necesidad de una mayor ambición y la participación de la juventud.

Las organizaciones de la sociedad civil expresan su decepción por los resultados de la COP28, si bien consideran esta Conferencia como una plataforma para lograr una mayor participación de la UE en la escena mundial. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) mantiene su compromiso de abordar la crisis climática y hace hincapié en la necesidad de una mayor ambición y la participación de la juventud.

La COP28 logra un giro histórico: por primera vez en treinta años, los países se comprometen a una transición hacia el abandono de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos. Oliver Röpke, presidente del CESE, reconoce estos avances, si bien insiste en la eliminación completa de los combustibles fósiles —aunque ello se realice de manera progresiva—, y destaca la importancia de implicar a la juventud en estos esfuerzos.

Los negociadores de la Unión Europea reivindican el éxito de mantener vigente el objetivo de limitación del aumento de la temperatura mundial del Acuerdo de París. La COP28 se ha centrado en el sector de la energía, con el objetivo de reducir las emisiones en un 43 % de aquí a 2030 y de lograr cero emisiones netas de aquí a 2050. Sin embargo, el acuerdo ha sido objeto de críticas debido a sus deficiencias, entre otros motivos por la incertidumbre sobre el cumplimiento del objetivo de un aumento inferior a 1,5 °C, la influencia de los países productores de petróleo y unas endebles disposiciones financieras de cara a la transición.

Sandrine Dixson-Declève, copresidenta del Club de Roma, vaticinó un aumento tanto de las desigualdades en el reparto de la riqueza como de las tensiones sociales, derivadas de una distribución inadecuada de las cargas. Diandra Ni Bhuachalla, delegada de la juventud del CESE, manifestó su consternación ante los resultados de la COP28 y reafirmó la importancia de contar con las experiencias reales de la ciudadanía en la lucha contra los grupos de presión de los combustibles fósiles.

A pesar de las inquietudes, los miembros del CESE reconocen los aspectos positivos del acuerdo de Dubai, se comprometen a abordar sus lagunas e instan a otras instituciones de la UE a hacer lo propio. Del debate del CESE se desprende un mensaje principal y un firme compromiso: «No cejaremos» en nuestros empeños por afrontar de inmediato la crisis climática, prosiguiendo nuestra acción en el marco de la UE y las Naciones Unidas. (ks)

En el período transcurrido entre la concepción de la idea de un mercado único europeo, en la década de 1980, y su diseño y puesta en marcha a principios de la década de 1990, son muchos los cambios históricos que se han producido en nuestro continente y fuera de él. Desde entonces, la propia UE ha aumentado, tanto en superficie como en número de miembros, en más del doble, y ha tenido que lidiar con crisis y conflictos y con retos de carácter medioambiental, económico, social y tecnológico.

En el período transcurrido entre la concepción de la idea de un mercado único europeo, en la década de 1980, y su diseño y puesta en marcha a principios de la década de 1990, son muchos los cambios históricos que se han producido en nuestro continente y fuera de él. Desde entonces, la propia UE ha aumentado, tanto en superficie como en número de miembros, en más del doble, y ha tenido que lidiar con crisis y conflictos y con retos de carácter medioambiental, económico, social y tecnológico.

También la situación geopolítica ha cambiado radicalmente. Ha surgido una nueva superpotencia en Asia, que se ha erigido en un rival sistémico para la UE a muchos niveles. A lo largo de los años, los principios del mercado interior, es decir, la libre circulación de mercancías, servicios, capitales y trabajadores, han demostrado ser muy beneficiosos para los resultados económicos de la UE. No obstante, el mercado interior dista de ser perfecto.

La aplicación de las normas aprobadas por consenso está en ocasiones fragmentada, han proliferado los requisitos administrativos y las capacidades de vigilancia del mercado resultan deplorablemente limitadas. Además, actualmente se están persiguiendo objetivos contradictorios: peticiones de subvenciones por parte de la industria y otros agentes del ámbito nacional frente a llamamientos a limitar las ayudas estatales y mantener unas condiciones de competencia equitativas entre los Estados miembros; requisitos de producción local para mantener la creación de valor y el empleo en Europa frente a demandas de mercados abiertos y acceso a ellos como forma de mantener la competitividad en términos de costes y ofrecer a los consumidores unos productos asequibles; acceso a materias primas indispensables para la producción de bienes que van desde coches, turbinas eólicas o paneles solares hasta electrodomésticos de cocina o equipos de jardinería frente a las condiciones de suministro de estos recursos, como garantizar el cumplimiento de las normas laborales y medioambientales y hacer frente a los competidores por esos mismos recursos.

El carácter abierto de los mercados y las fronteras de la UE, aspecto clave que subyace a la idea original del mercado único, se ha vuelto insuficiente en un mundo que ya no respeta las normas comerciales internacionales acordadas de forma multilateral. De hecho, corre el riesgo de convertirse en una debilidad para la UE si no se le dota de algunas salvaguardias, como una vigilancia estricta de la calidad y la seguridad de los productos que entran en el mercado de la UE o el control de las inversiones y los objetivos conexos por parte de los inversores. En un mundo que se está apartando de los sistemas multilaterales basados en normas para dar paso a unos Estados que restringen o limitan el acceso a los recursos en función de sus intereses nacionales, la economía de la globalización, de las cadenas de suministro integradas internacionalmente, ya no funciona.

Por ello, el mercado interior, que se basaba en esas normas, necesita de una nueva estrategia, que debe centrarse en varios aspectos, como una política industrial europea, un marco favorable para las empresas y las pymes, las empresas de la economía social, el apoyo público al proyecto europeo, unos servicios de interés general eficientes y debidamente organizados y medidas para preservar y desarrollar nuestro modelo social.

En opinión del CESE, para profundizar en el mercado interior es fundamental culminar el mercado de capitales de la UE, el cual conviene orientar hacia la financiación de la producción, la adquisición y la circulación de bienes y servicios, en particular apoyando la I+D+i de las empresas y los servicios de interés general, y fomentando el espíritu empresarial.

Además, deben priorizarse las políticas que faciliten a las empresas privadas un marco para la innovación y la favorezcan mediante el acceso al capital de riesgo y la cooperación entre la industria y la ciencia. El control del cumplimiento del acervo debe ser una prioridad adicional de cara al refuerzo del mercado interior. Lamentablemente, muchas de estas normas no se han transpuesto en los ordenamientos jurídicos nacionales y se aplican de manera muy diferente o en grados muy distintos, lo que constituye un obstáculo grave e importante para el buen funcionamiento del mercado interior.

El Comité Económico y Social Europeo subrayó en el Dictamen aprobado en el pleno de diciembre que la UE debe promover la diplomacia climática como una política emblemática de su acción exterior. Necesita un plan estratégico sólido y creíble para adecuar su diplomacia climática al panorama geopolítico actual y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

El Comité Económico y Social Europeo subrayó en el Dictamen aprobado en el pleno de diciembre que la UE debe promover la diplomacia climática como una política emblemática de su acción exterior. Necesita un plan estratégico sólido y creíble para adecuar su diplomacia climática al panorama geopolítico actual y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

El CESE está convencido de que el camino a seguir consiste en elevar la categoría de la diplomacia climática a la de acción emblemática de las relaciones exteriores de la UE.

El presidente del Grupo de Empresarios del CESE y ponente del Dictamen, Stefano Mallia, subrayó: «No hay tiempo que perder si queremos evitar daños irreparables. La diplomacia climática es una diplomacia preventiva, por lo que resulta urgente potenciarla y convertirla en la acción emblemática de las relaciones exteriores y la política exterior de la UE».

El CESE anima a la Unión a que adopte una estrategia global de diplomacia climática con prioridades a corto y largo plazo, que integre la acción por el clima en todos los ámbitos de las relaciones exteriores, incluidos seguridad y defensa, comercio, inversiones, transporte, migración, cooperación al desarrollo, asistencia financiera y técnica, cultura y salud.

La aplicación efectiva del Pacto Verde Europeo a nivel interno confiere credibilidad a la UE para influir e inspirar a otros a dar un giro similar hacia la sostenibilidad. Por ello, el CESE insta a los Estados miembros y a las instituciones a que garanticen una mejor coordinación entre los agentes de la UE a fin de adaptar sus respectivas políticas a los objetivos climáticos y acelerar la acción nacional para aplicar el Pacto Verde.

Como señaló el ponente del Dictamen Stefano Mallia: «Tenemos que mirar a nivel interno para evaluar si somos capaces de alcanzar los objetivos que hemos fijado en el marco del Pacto Verde. Una vez que hayamos puesto orden en nuestros asuntos, deberíamos colaborar con los países vecinos, fomentar su diversificación económica, configurar planes de transición justa, así como apoyar proyectos de adaptación y gestión de riesgos para prevenir y reducir los riesgos de fragilidad». (mt)