© Tetyana Ogarkova

Una casa en ruinas en la localidad de Vremivka, cerca de Nova Novosilka, el epicentro de la contraofensiva ucraniana del verano de 2023.

Una casa en ruinas en la localidad de Vremivka, cerca de Nova Novosilka, el epicentro de la contraofensiva ucraniana del verano de 2023.

Estos pueblos de la estepa ucraniana, situados en la intersección de tres regiones (Donetsk, Dnipro y Zaporiyia), lejos de las grandes ciudades, han sido habitados desde el siglo XVIII por griegos desplazados de Crimea. Resistieron a la ofensiva rusa de 2022, pero el precio a pagar fue su destrucción total a manos de la artillería enemiga. Aquí, en este lugar estratégico que podría ser la clave para liberar el litoral del mar de Azov, Ucrania se mantiene hoy firme dos años después de la invasión rusa.

Tercera edición de los premios ecológicos de la UE: las candidaturas podrán presentarse a partir del 4 de marzo de 2024.

Tercera edición de los premios ecológicos de la UE: las candidaturas podrán presentarse a partir del 4 de marzo de 2024.

Los premios ecológicos de la UE reconocen cada año la excelencia en la cadena de valor ecológica. La ceremonia de entrega de este año tendrá lugar el 23 de septiembre de 2024 con ocasión del Día de la Producción Ecológica de la UE.

En total se concederán ocho premios en siete categorías. Se verán recompensados los agentes de la cadena de valor ecológica que hayan emprendido proyectos destacados, innovadores, sostenibles e inspiradores y que aporten un valor añadido real para la producción y el consumo ecológicos. La primera edición de los premios ecológicos de la UE tuvo lugar en 2022. (ks)

Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento Sostenible para 2024

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Estimadas lectoras, estimados lectores:

Las próximas elecciones europeas serán cruciales para la UE, que deberá contrarrestar el alarmismo de los euroescépticos y la extrema derecha. Los resultados conformarán el panorama político de la UE y contribuirán a definir un papel activo e inclusivo para la ciudadanía y las organizaciones de la sociedad civil.

Las próximas elecciones europeas serán cruciales para la UE, que deberá contrarrestar el alarmismo de los euroescépticos y la extrema derecha. Los resultados conformarán el panorama político de la UE y contribuirán a definir un papel activo e inclusivo para la ciudadanía y las organizaciones de la sociedad civil.

Con este telón de fondo, el CESE, la casa de la sociedad civil organizada, celebrará entre el 4 y el 7 de marzo de 2024 su primera Semana de la Sociedad Civil bajo el lema «¡Lucha por la democracia!».

Este acto reunirá a personas de todas las edades y orígenes, incluidos jóvenes, periodistas de todos los Estados miembros y representantes de organizaciones de la sociedad civil, partes interesadas e instituciones de la UE, que participarán en animados debates en los que se pondrá de manifiesto la contribución de la sociedad civil a las cuestiones sociales, políticas y económicas que repercuten en nuestra vida cotidiana.

Dado que la democracia comienza con la participación, este nuevo acto emblemático del CESE combinará cinco iniciativas importantes:

  • los Días de la Sociedad Civil, en los que las personas expondrán cuáles son sus expectativas sobre cuestiones fundamentales para nuestras democracias;
  • el Día de la Iniciativa Ciudadana Europea, la cita anual de alto nivel para los futuros organizadores de iniciativas ciudadanas europeas (ICE), en la que se fijan los próximos objetivos legislativos;
  • ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS!), un acto único en su género concebido para acercar la UE a la juventud de todos los Estados miembros y de fuera de ella, incluidos jóvenes representantes de los países candidatos a la adhesión a la UE y del Reino Unido;
  • el Premio Sociedad Civil, que en esta edición recompensará proyectos creativos e innovadores sin ánimo de lucro que apoyen a las personas con problemas de salud mental; y
  • por último, el también muy relevante seminario para periodistas, que acogerá a profesionales de la información de todos los Estados miembros de la UE para que puedan comprobar de primera mano cómo funciona el Comité e informar al respecto en sus países.

Nuestra Semana de la Sociedad Civil brindará una plataforma oportuna para que la sociedad civil organizada y la ciudadanía se pronuncien sobre asuntos clave de la nueva legislatura europea y, lo que es aún más importante, impulsará la participación del electorado y promoverá una actitud proeuropea.

Las contribuciones de los participantes en la Semana de la Sociedad Civil se incorporarán a una resolución en la que se recogerán los principales mensajes de la sociedad civil en pro de una Europa más democrática, con la vista puesta en las elecciones europeas. 

Les invito a aunar fuerzas con nosotros en este importante empeño: participen en nuestros debates y animen a sus conciudadanos y a las asociaciones a implicarse en las elecciones europeas. ¡No dejen pasar esta oportunidad! La UE necesita que sus ciudadanas y ciudadanos hagan oír su voz y estén presentes.

Laurenţiu Plosceanu

Vicepresidente de Comunicación

Hasta el mes de junio de 2024, en nuestra nueva columna titulada «Voy a votar, ¿y tú?», daremos la palabra a diferentes personas que expresarán su punto de vista sobre cómo y por qué participar en las elecciones europeas. En este número, nuestro invitado es Andrej Matišák, editor adjunto de la sección internacional de Pravda, el rotativo de mayor tirada de Eslovaquia.

Hasta el mes de junio de 2024, en nuestra nueva columna titulada «Voy a votar, ¿y tú?», daremos la palabra a diferentes personas que expresarán su punto de vista sobre cómo y por qué participar en las elecciones europeas. En este número, nuestro invitado es Andrej Matišák, editor adjunto de la sección internacional de Pravda, el rotativo de mayor tirada de Eslovaquia.

por Andrej Matišák

¡Bienvenidos a Eslovaquia! Bienvenidos a la tierra de los récords europeos.

No, no es que figuremos en el libro Guinness por nuestro gran número de monumentales castillos, lujosos balnearios o espectaculares montañas. Me refiero a los récords de participación electoral en Eslovaquia: por desgracia, estamos a la cola.

Los eslovacos votaron por primera vez en las elecciones al Parlamento Europeo en 2004. Desde entonces, mi país siempre ha tenido la participación más baja. Siempre.

por Andrej Matišák

¡Bienvenidos a Eslovaquia! Bienvenidos a la tierra de los récords europeos.

No, no es que figuremos en el libro Guinness por nuestro gran número de monumentales castillos, lujosos balnearios o espectaculares montañas. Me refiero a los récords de participación electoral en Eslovaquia: por desgracia, estamos a la cola.

Los eslovacos votaron por primera vez en las elecciones al Parlamento Europeo en 2004. Desde entonces, mi país siempre ha tenido la participación más baja. Siempre.

En 2014, solo acudió a las urnas el 13,05 % del electorado. En aquel momento, estaba tan convencido de que la participación sería inferior al 15 % que casi consideré la posibilidad de pedir un préstamo para crear un partido político. Retrospectivamente, creo que la ocasión era propicia hasta para llegar yo mismo a ser eurodiputado.

Ahora en serio: ¿qué percepción tienen los eslovacos de la Unión Europea hoy en día? ¿Es para ellos una hucha de la que sacar dinero? Sin duda lo es, pero el problema es que Eslovaquia ni siquiera sabe utilizar eficazmente los fondos de la UE: también nos encontramos a la zaga en este sentido.

El discurso de que «Bruselas nos quiere mandar en todo» está muy extendido; de hecho, se oye por doquier. No obstante, son los políticos eslovacos quienes han perfeccionado la técnica de echar balones fuera. Si algo sale bien, el mérito es suyo; si sale mal, «es culpa de Bruselas otra vez»: muy pocos políticos resisten la tentación de recurrir a este argumento.

Con todo, los medios de comunicación también pueden considerarse parte del problema. Su cobertura de los temas de la UE se hace a menudo de manera totalmente superficial. Los periodistas evitan los asuntos de la UE tachándolos de anodinos, pero cuando sí los tratan se centran principalmente en cuestiones problemáticas, ya sean reales o inventadas.

Permítanme decir unas palabras sobre el sector empresarial. Los empresarios rara vez hablan en público de las ventajas de la UE; prefieren también quejarse de las imposiciones y leyes que vienen de Bruselas.

Todos estos factores en su conjunto han llevado a que, según las encuestas, los eslovacos sean cada vez más euroescépticos. Si añadimos toda la desinformación, incluida la procedente de Rusia, que los políticos actualmente en el cargo aspiran a usar para sus intereses, acabamos con un cóctel explosivo de desidia e ira acumulada.

No, un «Eslovacxit» todavía no figura en el orden del día, pero es posible que empecemos a oír más al respecto cuando Eslovaquia acabe convirtiéndose en un país que haya perdido su derecho a recibir fondos de la UE.

Si queremos evitar consecuencias nefastas, los dirigentes políticos de Eslovaquia deben por fin aceptar la UE como espacio vital para el funcionamiento del país y actuar en consecuencia. Lamentablemente, ya es más que patente que una parte considerable de la actual representación política eslovaca prefiere emprender una lucha contra la UE para proteger sus intereses, caiga quien caiga.

Por ello es necesario que todos los votantes que se preocupan por la UE hablen de su importancia a sus familiares y amigos, e incluso a extraños. Esto puede ser mucho pedir y no está claro adónde nos llevará. Sin embargo, cualquier alternativa es peor.

En el último año, la competitividad ha escalado posiciones en la jerarquía de prioridades de la política europea y nadie puede ignorar su importancia para el futuro de la UE.

En el último año, la competitividad ha escalado posiciones en la jerarquía de prioridades de la política europea y nadie puede ignorar su importancia para el futuro de la UE.

La competitividad fue uno de los temas clave del discurso anual sobre el estado de la Unión que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, pronunció ante el Parlamento Europeo en septiembre del año pasado. Von der Leyen se comprometió a hacer lo necesario para defender la ventaja competitiva de Europa.

Las empresas europeas tienen dificultades para contratar mano de obra cualificada, la regulación de sectores clave es más estricta que en el resto de países competidores —en particular, Estados Unidos y China—, la inversión en investigación y desarrollo es menor y las infraestructuras físicas y digitales entorpecen el comercio y el crecimiento económico. Estos retos son bien conocidos y se han documentado en múltiples estudios.

Von der Leyen también ha encargado a Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo, que presente propuestas concretas sobre cómo mejorar la competitividad de la UE, lo cual es positivo. Sin embargo, no bastará con hacer sugerencias pertinentes: también debe existir la voluntad política y la capacidad de ponerlas en práctica.

La UE se ha fijado el objetivo de reforzar su resiliencia e influencia en el mundo, pero está perdiendo la competitividad necesaria para lograr su propósito. Se prevé que la cuota de la UE en la economía mundial disminuya de manera continuada, de casi el 15 % a solo el 9 % en 2050.

Por lo tanto, resulta imprescindible mejorar la productividad y la competitividad de la Unión. A tal efecto, la UE debe adoptar una agenda de competitividad que, en consonancia con los principios del mercado único y de la economía social de mercado, posea visión de futuro, esté bien definida y coordinada y promueva la prosperidad de las empresas y los trabajadores, al mismo tiempo que mejora su capacidad de innovar, invertir, comerciar, competir en el mercado mundial por el bien común e impulsar nuestra transición hacia la neutralidad climática. Se trata de un empeño esencial no solo para garantizar la prosperidad, la innovación, la inversión, el comercio y el crecimiento en el futuro, sino también para crear empleos de calidad y elevar el nivel de vida.

Por ello, las empresas de la UE albergan expectativas claras para aprovechar este nuevo impulso y exigen reposicionar la competitividad en un marco económico y social más amplio a largo plazo.

El CESE ha estado trabajando en la acotación de los factores y los agentes que influyen en la competitividad y la productividad a largo plazo y que deben tenerse en cuenta en una visión integrada.  Hemos analizado los ecosistemas de competitividad con la intención de explicar a la Comisión qué indicadores deben mejorarse o complementarse.

Así pues, un enfoque país por país para evaluar los problemas y la forma de resolverlos parece ser un aspecto crucial que la Comisión no ha tratado suficientemente en sus dos comunicaciones sobre la competitividad a largo plazo.

En términos más generales, la Comisión ha elaborado una lista de diecisiete factores de rendimiento que deben evaluarse anualmente con respecto a las nueve dimensiones de la competitividad que señala. Pero también es necesario que los Estados miembros los respeten plenamente y que la Comisión disponga de los medios de ejecución adecuados para obligarlos a hacerlo. Eso es lo que pedimos.

Los siguientes indicadores encabezan la lista:

  1. Acceso a la financiación, a un coste razonable, pero sin penalizar a las generaciones futuras.
  2. En cuanto a los servicios públicos y las infraestructuras críticas, tenemos que invertir y medir mejor estas inversiones, para lo que proponemos seis parámetros de evaluación.
  3. En cuanto a la investigación y la innovación, es fundamental aumentar la cooperación, ya sea pública o privada, regional o mundial.
  4. Por lo que respecta a las redes de datos y la energía: seguridad, precio y neutralidad climática son las palabras clave.
  5. En cuanto a la circularidad, el papel de la UE ya ha quedado demostrado, pero debemos prestar atención al balance de la competencia existente entre los distintos operadores.
  6. El marco legislativo de la UE sobre la digitalización es un precursor: conectividad, IA, datos, etc. Dentro de este marco debemos asumir el reto de equilibrar los aspectos humanos con las promesas de la tecnología digital.
  7. La enseñanza y la formación deben ser capaces de responder a los retos demográficos y sociológicos.
  8. Y, por último, en términos de autonomía estratégica y comercio, nuestras dependencias constituyen nuestros puntos débiles. Las empresas deben reorganizarse y la UE ha de proporcionar un marco propicio que permita afrontar este reto. 

Por último, en cuanto al mercado único, reiteramos firmemente la necesidad de que los Estados miembros se atengan a las normas del acervo de la UE y los principios de los Tratados. Eliminación de barreras y control adecuado. La voluntad política de los gobiernos de la UE de aplicar lo que negocian en Bruselas y la disposición de la Comisión a trabajar en un espíritu de coordinación entre los departamentos y no en compartimentos estancos (lo que crea más incoherencias). Eso es lo que necesitamos.

Nunca lo diremos bastante.

Y, en este contexto, confiemos en Bruselas para obtener resultados de los controles de la competitividad y aprovechemos las agrupaciones industriales regionales a escala nacional. Las herramientas existen: utilicémoslas.

Mejorar los índices de referencia y los requisitos de información en materia de servicios financieros y apoyo a la inversión

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Fiscalidad de los teletrabajadores transfronterizos en todo el mundo e impacto en la UE

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