Tatiana Povalyaeva representó a Ucrania en la edición de este año de ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS) acompañada de sus alumnos. Profesora en un centro de enseñanza secundaria de Járkiv, la última vez que dio clase en persona fue en febrero de 2022 y desde entonces enseña a sus alumnos en línea. Describe lo difícil que resulta ser docente en una ciudad que se encuentra a solo cuarenta kilómetros de la frontera rusa y sufre ataques incesantes desde el inicio de la guerra.

Como docente, como profesora, ¿hasta qué punto ha repercutido la guerra de Ucrania en su capacidad para enseñar y en el sistema educativo en general?

Hoy día, casi todas las escuelas de Járkiv se han pasado al aprendizaje en línea porque no disponemos de suficientes refugios para garantizar la seguridad de nuestros alumnos en clases presenciales. Nos encontramos en esta tesitura desde hace tres años y la última vez que vi a mis alumnos en clase fue el 23 de febrero de 2022.  Muchos estudiantes han abandonado el país. No les quedaba más remedio. Ahora viven dispersos en muchos países europeos y, habiendo sido su profesora, me da muchísima pena: echo de menos a mis alumnos y sé que se enfrentan a muchas dificultades. A veces tienen que estudiar a la vez en escuelas europeas y ucranianas, lo cual supone una enorme carga sobre sus espaldas. Mientras tanto, los que seguimos en Ucrania vivimos en una situación de constante peligro. Nadie merece vivir así.

Enseñar y apoyar a los estudiantes en tiempos de guerra es un reto al que nunca nos habíamos enfrentado. Para mí, una de las mayores dificultades es la sensación de impotencia que me invade cuando no puedo ayudar a un alumno o alumna. Mis conocimientos y experiencia son a veces insuficientes para tratar los problemas de salud que causan la ansiedad, y sus secuelas. He observado cambios profundos en la personalidad de algunos alumnos que padecen de trastorno por estrés postraumático y para quienes es mucho más necesario un médico que un profesor. Duele cuando te das cuenta de que no puedes protegerlos de estas adversidades. Sin embargo, nos mantenemos a su lado, siempre dispuestos a prestarles nuestra ayuda y cuidar de ellos.

A mí misma también me resulta difícil mantenerme resiliente y seguir siendo un punto de referencia para mis alumnos, no solo respecto de las materias que enseño, sino también en otros ámbitos de la vida. Un profesor fuerte y resiliente tiene más que ofrecer a sus alumnos, pero la pregunta es: ¿cómo mantener esta fuerza? Los docentes que vivimos y trabajamos en plena guerra necesitamos tanto apoyo como los demás, porque apoyamos a niños y jóvenes que son nuestro futuro. Cuanto más energía positiva sienta un profesor, más capaz será de proporcionar apoyo y cuidar a sus alumnos.

¿Por qué considera importante animar a sus alumnos a interesarse por la política o la vida cívica, o a participar en actos internacionales como este?

Una de las tareas esenciales del profesor es animar a sus alumnos a ponerse manos a la obra. Alentarles a participar en la vida política es aún más importante porque la política tiene un impacto significativo en la vida de las personas. Brinda una valiosa oportunidad para concebir ideas y soluciones a muchos de los problemas a los que nos enfrentamos hoy en día.

Al participar en actos internacionales como «¡Tu Europa, tu voz!», los estudiantes pueden encontrar compañeros y colaboradores con los que compartir ideas, cooperar para encontrar las mejores soluciones e intercambiar valiosas experiencias. Sin duda, conocer a otros estudiantes les permite reflexionar sobre su apertura de miras, sus planes, sus objetivos y sus perspectivas de futuro, y también sobre qué tipo de crecimiento personal puede ser aún necesario para ellos.

Si pudiera dirigirse a otros docentes o centros de enseñanza, ¿qué les diría como profesora en Ucrania en este momento?

Tengo solo tres mensajes para mis colegas y sus alumnos. En primer lugar, si realmente quieren saber la verdad sobre la guerra, tienen que hablar con las personas que la están padeciendo.

En segundo lugar, hay que ser consciente de la importancia que reviste la unidad para poder ayudar a los demás y estar preparados para prevenir situaciones catastróficas. Además, es necesario reconocer la importancia de formar parte de una comunidad fuerte con valores morales, intereses y perspectivas de futuro comunes.

En tercer lugar, pienso que lo más importante es que estamos vivos. Seguimos viviendo, luchamos y obtenemos resultados. Crecemos como personas, esperamos que las cosas cambien para mejor y hacemos todo lo posible por demostrar que incluso en los momentos más difíciles hay esperanza y ganas de vivir. Respetamos a quienes dedican su vida a defender nuestra futura independencia y les ayudamos en todo lo que podemos. Estamos agradecidos a todas las personas que nos ayudan.

Los estudiantes ucranianos participan en numerosos actos y concursos, tanto nacionales como internacionales, e incluso en olimpiadas, donde obtienen grandes resultados y reconocimiento mundial. Al mismo tiempo, aprendemos a sobrevivir, desde el punto de vista físico, intelectual y emocional, en unas condiciones de vida muy difíciles, y esto formará parte de nuestra experiencia vital en el centro de Europa.

Tatiana Povalyaeva lleva casi veintiséis años enseñando inglés en el Liceo n.º 99 de Járkiv en Ucrania. Participó junto con sus alumnos en la edición de este año de «¡Tu Europa, tu voz!» (YEYS).