Por Stefano Mallia, presidente del Grupo de Empresarios del CESE

Los empresario se congratulan de que a raíz del último discurso sobre el estado de la Unión pronunciado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la competitividad vuelve a figurar en la agenda tras años de olvido.

Pedir a Mario Draghi que elabore un informe sobre el futuro de la competitividad europea es en efecto una buena noticia con vistas a facilitar las transacciones comerciales en Europa y recuperar una ventaja competitiva. La participación de Europa en la economía mundial lleva años disminuyendo y podría representar menos del 10 % en 2050.

Pues bien, solo por poner un par de ejemplos, Europa cuenta con algunos de los distribuidores más productivos, pero no tiene ninguna plataforma de distribución que alcance el tamaño de los distribuidores en línea de los Estados Unidos o de China. Europa es fuerte en software, es cierto, pero no está aprovechando su posición para crear una empresa de software de nivel mundial para operaciones entre empresas.

La realidad es que, comparadas con sus competidoras, las empresas de la UE están lastradas por importantes obstáculos administrativos que merman su capacidad para invertir y llevar a cabo eficazmente la doble transición ecológica y digital.

Muchas de las nuevas iniciativas mencionadas por Ursula von der Leyen son parte fundamental de nuestro trabajo, como llevar a cabo un control de la competitividad, la agilización de la concesión de permisos para la energía eólica, los diálogos sectoriales como apoyo a modelos empresariales para la transición, la Cumbre de Interlocutores Sociales en Val Duchesse, sin olvidar el informe de Mario Draghi sobre la competitividad, que debe ocuparse también del mercado único, que con anterioridad estuvo totalmente ausente del discurso de Von der Leyen.

Pero dado que esta legislatura pasará al modo «campaña electoral» a comienzos de 2024 para las elecciones europeas, permítanme ser un poco pesimista, a pesar del tono positivo de su gran discurso. No tenemos mucho tiempo. Para recuperar competitividad necesitamos voluntad política, y la necesitamos ya. Necesitamos con urgencia salvar la distancia entre los discursos y la realidad y el tiempo no juega a nuestro favor.

Precisamente, el Grupo de Empresarios organizará a finales de noviembre una reunión extraordinaria en Valencia para debatir sobre los retos y oportunidades que nos aguardan.