Los recientes acontecimientos provocados por la COVID-19, los fenómenos meteorológicos extremos debidos a las perturbaciones del clima, los ciberataques y el Brexit demuestran la necesidad de replantearse las prioridades y mejorar la resiliencia y la sostenibilidad de los sistemas alimentarios de la UE mediante la consolidación de su autonomía. Para gran parte de la ciudadanía de la UE la seguridad alimentaria no es algo que se pueda dar por sentado.

En opinión del CESE, resulta fundamental desarrollar instrumentos que incluyan medidas de gestión del riesgo para ayudar a las cadenas de suministro alimentario a hacer frente a situaciones extremas y que permitan a las autoridades, a los agricultores y a la industria adoptar medidas inmediatas.
El CESE, en su Dictamen de iniciativa titulado «Autonomía estratégica y seguridad y sostenibilidad alimentarias», propone una definición de autonomía estratégica abierta aplicada a los sistemas alimentarios sobre la base de la producción alimentaria, la mano de obra y el comercio justo, con el objetivo general de garantizar la seguridad y la sostenibilidad alimentarias de toda la ciudadanía de la UE mediante una cadena alimentaria justa, saludable, sostenible y resiliente.
«Las explotaciones, las tierras agrícolas fértiles y los recursos hídricos son activos estratégicos y deben protegerse en toda la UE: constituyen la columna vertebral de nuestra autonomía alimentaria estratégica abierta», subrayó el ponente del CESE a cargo de este Dictamen, Klaas Johan Osinga.(mr)