Alain Coheur

Por Alain Coheur

La salud es un pilar fundamental de la resiliencia y la prosperidad de la UE. Lejos de ser un tema secundario, se trata de una prioridad clave para toda la ciudadanía europea, dado que todos utilizamos nuestros sistemas sanitarios en un momento u otro. Durante la pandemia de COVID, la salud fue el gran foco de atención. No obstante, hay que decir que la presidenta Von der Leyen no consiguió sacar partido de su posición para aprovechar una oportunidad única que habría permitido hacer de la salud un componente esencial de todos los demás ámbitos políticos promoviendo la integración transversal de las políticas sanitarias.

Debemos superar los compartimentos estancos sectoriales y desarrollar un modelo europeo más coherente, cohesionado e inclusivo, que apoye una transición justa para todos sin dejar a nadie atrás. Es necesario aunar a todas las partes interesadas, reforzar el diálogo social e involucrar a la sociedad civil, desde el diseño de las políticas hasta su aplicación y su evaluación.

El Comité pide una iniciativa emblemática europea en favor de la salud, un mecanismo unificado arraigado en la solidaridad europea para reforzar nuestros sistemas sanitarios, luchar contra las desigualdades en el ámbito de la salud y protegernos contra futuras crisis. Estos son algunos de los aspectos que constituirán el núcleo de esta iniciativa integradora:

  • la Garantía Europea de Cuidados y Salud, una promesa a cada ciudadano y ciudadana de Europa para asegurar un acceso equitativo y universal a unos cuidados de alta calidad;
  • el enfoque de «Una sola salud», que establece que la salud humana está indisolublemente vinculada a la salud de los animales, las plantas y el medio ambiente; el cambio climático, las pandemias y la pérdida de biodiversidad son amenazas que nos obligan a adoptar un enfoque integrador;
  • modernizar nuestros sistemas sanitarios mediante la adopción de herramientas digitales y de la inteligencia artificial, garantizando que la ciberseguridad y la mejora de las capacidades digitales de la ciudadanía y los profesionales sanitarios ocupen un lugar destacado en este proceso;
  • inversiones estratégicas en los ámbitos social y sanitario; invertir en salud para aprovechar su impacto positivo en el bienestar de la ciudadanía y en la competitividad de Europa;
  • garantizar el acceso a los medicamentos y construir una industria innovadora y competitiva en la UE, cuyos avances deben centrarse en la salud y el interés público y reducir nuestra dependencia de las cadenas de suministro mundiales; la producción en suelo europeo, como elemento esencial para garantizar nuestra soberanía sanitaria;
  • garantizar un número suficiente de profesionales sanitarios bien formados y bien remunerados, propiciando condiciones de trabajo atractivas, invirtiendo en formación, construyendo carreras enriquecedoras y prestando un apoyo constante a los trabajadores sanitarios;
  • reforzar las políticas de salud y seguridad en el trabajo, en particular a través de la medicina del trabajo, los programas de cribado en el lugar de trabajo y la protección de los trabajadores contra las sustancias cancerígenas y mutágenas;
  • abordar la lacra de las enfermedades no transmisibles y el reto de las enfermedades raras debe constituirse en prioridad; se trata de una lucha contra las desigualdades en el ámbito de la salud, que se derivan de múltiples causas.