La iniciativa ciudadana europea «Mi voz, mi decisión» aboga por el derecho a abortos seguros y accesibles para todas las mujeres en todos los países de la UE. Puesta en marcha en abril de 2024 y coordinada por la organización eslovena 8th of March Institute, ha conseguido recabar más de un millón de firmas mucho antes del plazo límite. CESE Info conversó con las organizadoras sobre la urgencia de su campaña en el actual clima político, en un momento en el que las mujeres están perdiendo cada vez más el control sobre sus derechos reproductivos.

¿Qué les llevó a poner en marcha la iniciativa «Mi voz, mi decisión» y cuál es su objetivo final?

Hace casi tres años, cuando fue revocada la sentencia del caso Roe contra Wade en los Estados Unidos, empezamos a pensar en una campaña que protegiera el derecho al aborto en Europa. Las mujeres de los Estados Unidos perdieron su derecho constitucional de un día para otro y éramos conscientes de que también era necesario proteger el aborto en Europa. En Polonia hay mujeres que mueren en el hospital debido a la prohibición casi absoluta del aborto. Son las mujeres polacas las que han organizado las mayores protestas por el derecho al aborto en los últimos años. En Malta, las mujeres aún pueden ir a la cárcel si abortan. Este año, Giorgia Meloni ha dado permiso a los grupos antiaborto para protestar en el recinto de las clínicas de interrupción del embarazo y acosar a las mujeres que acuden allí para abortar. Más de veinte millones de mujeres en Europa no tienen acceso a la interrupción voluntaria del embarazo.

Por todas estas razones, emprendimos la campaña «Mi voz, mi decisión». Para elaborar nuestra propuesta, trabajamos con un equipo de abogados internacionales y construimos una sólida red con organizaciones de toda Europa.

Nuestro objetivo es proteger el derecho al aborto a nivel de la UE y mejorar el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo de las mujeres que ahora tienen que desplazarse a otros países debido a la prohibición de practicar abortos en sus Estados miembros (como las mujeres de Malta y Polonia) o a una tasa elevada de objeción de conciencia (como se observa en Italia y Croacia); también el derecho de cualquier persona que en la actualidad no puede permitirse económicamente el aborto (en países como Alemania o Austria).

El clima político actual es precisamente la explicación de por qué nuestra campaña no puede esperar. Hemos de unirnos y demostrar que la mayoría de las personas defiende el derecho al aborto y se opone a las restricciones a la libertad reproductiva. Una gran parte de la ciudadanía europea apoya el derecho al aborto y hemos de mantenernos unidos para defenderlo.

¿Qué medidas concretas piden que adopte la Comisión Europea? ¿Cómo puede conseguirse el resultado que ustedes pretenden, teniendo en cuenta que la salud es competencia de los Estados miembros?

Proponemos que la Comisión Europea establezca un mecanismo financiero que funcione como un mecanismo de inclusión voluntaria para los Estados miembros y cubra el coste de los procedimientos de aborto. Funcionaría de forma similar a los programas de prevención y tratamiento del cáncer.

La idea es que cualquier persona que tenga que viajar a otro país para un aborto —en razón de la existencia de restricciones estrictas o de una elevada tasa de objeción de conciencia en su Estado miembro— no tenga que pagar el procedimiento de su propio bolsillo. En la actualidad, miles de mujeres se desplazan a otros países, donde a veces pagan miles de euros por interrumpir el embarazo, y no todo el mundo puede permitírselo.

Aunque el aborto no sea competencia de la Comisión Europea, sí lo son los programas financieros relacionados con la asistencia sanitaria, que es el argumento que nos ha permitido registrar nuestra ICE. 

¿Por qué optaron por hacerlo a través de una ICE? ¿En qué medida esperan que la Comisión dé una respuesta favorable?

Nuestra organización eslovena, el 8th of March Institute, que coordina la campaña «Mi voz, mi decisión», tiene una amplia experiencia en iniciativas ciudadanas nacionales, recogida de firmas y referendos. A través del mecanismo nacional de iniciativa ciudadana hemos logrado modificar con éxito quince leyes en Eslovenia y ganado dos referendos nacionales. Por ello, queríamos encontrar un instrumento similar de democracia directa a escala de la UE, y de esta manera llegamos a la ICE. Nuestro propósito era lograr un cambio directo que tuviera un impacto duradero en los derechos reproductivos de todas las personas en Europa, y por eso decidimos iniciar la recogida de firmas.

A lo largo de la campaña hemos obtenido el apoyo político de todos los grupos políticos de centro-izquierda del Parlamento Europeo, recibimos el respaldo de destacados políticos nacionales de muchos Estados miembros de la UE y hemos establecido buenas conexiones y relaciones con los comisarios europeos. Esperamos que escuchen al más de 1,2 millones de personas que respaldan nuestra iniciativa. 

¿Cómo consiguieron movilizar a personas de diferentes países de la UE para apoyar su iniciativa y colaborar en la recogida de firmas? ¿Qué canales utilizan para difundir la información?

Durante la campaña construimos una sólida red de más de 300 organizaciones y creamos una hermosa comunidad de voluntariado con más de 2 000 personas de toda Europa. Queríamos estar presentes en las calles de las ciudades y pueblos europeos, con nuestras voluntarias y voluntarios dispuestos a recoger firmas. Logramos establecernos con una fuerte presencia en línea en Instagram, aunque también hemos recurrido a diferentes canales como Facebook, TikTok, YouTube, Bluesky, X y otras plataformas de redes sociales.

Superaron el umbral del millón de firmas necesarias para que prospere una ICE un mes antes de la fecha límite para reunirlas. ¿Qué tipo de observaciones y apoyos, incluido el financiero, han recibido hasta la fecha?

Conseguimos alcanzar el millón de firmas en diciembre, tras una campaña de nueve meses, y cerramos la recogida con 1,2 millones de firmas antes del plazo límite.

Para recabar las firmas contamos con la ayuda de nuestra red y nuestra comunidad, pero también recurrimos a diferentes posibilidades de financiación a lo largo de la campaña para mantenerla activa. La iniciativa «Mi voz, mi decisión» ha ganado también el Premio de la Sociedad de Sociología de Eslovenia y está preseleccionada para el Premio SozialMarie. Obtuvimos asimismo el apoyo de todos los grupos políticos de centro-izquierda del Parlamento Europeo, y el sostén individual de varios diputados al PE, la vicepresidenta del Parlamento Europeo Nicolae Ștefănuță, la senadora francesa Melanie Vogel, la presidenta eslovena Nataša Pirc Musar y el primer ministro de Eslovenia Robert Golob. Muchos activistas y personas de diferentes países de la UE también apoyaron la campaña, por ejemplo Luisa Neubauer, de Alemania, y Alice Coffin, de Francia.

«Mi voz, mi decisión» es una iniciativa que está convirtiéndose en uno de los mayores movimientos feministas de Europa. En ella participan más de 300 organizaciones, innumerables seguidores y voluntarios convencidos de toda la UE que trabajan juntos para garantizar un aborto seguro y accesible en la Unión Europea.