por el Grupo de Trabajadores del CESE

Hay que tomar medidas para que los trabajadores y las familias que ya tienen dificultades para llegar a fin de mes no acaben sumidos en la pobreza a medida que la inflación erosiona mes tras mes el valor de los salarios.

La inflación es un proceso complejo con múltiples causas. Sin embargo, sus efectos son claros y directos: los trabajadores y las familias de toda Europa están viendo cómo sus salarios y sus ahorros disminuyen en términos reales. Como suele suceder, los más vulnerables son también los más gravemente afectados, puesto que sus márgenes de maniobra ya eran reducidos (si es que tenían algún margen). Además, la actual subida de precios es especialmente marcada en bienes que resultan básicos para la mayoría de los trabajadores, como son los alimentos, la electricidad, la calefacción y el combustible. 

Los datos del BCE indican que, en 2008, en varios Estados miembros existía alguna forma de indexación salarial automática en función del aumento del coste de la vida (Bélgica, Chipre, Eslovenia, España, Francia, Luxemburgo y Malta) o un ajuste no automático pero sí sujeto a determinadas directrices (Finlandia, Grecia e Italia). Tras las medidas de austeridad adoptadas a raíz de la crisis de 2008, solo Bélgica y Luxemburgo conservaron una indexación automática, que se mantiene hasta hoy. Por su parte, Chipre, Italia y Malta cuentan actualmente con alguna forma de indexación no automática (BCE). Los sistemas de indexación se basan generalmente en el coste general de la vida y, aunque suponen una ayuda, difícilmente pueden amortiguar el golpe que supone el encarecimiento de los productos básicos antes citados. Sin embargo, la mayoría de la UE ni siquiera cuenta con tales sistemas. Esto hace que sea aún más importante prestar asistencia adicional a la población más vulnerable y actuar todo lo posible sobre las causas últimas del aumento de los precios. A corto plazo, algunas de las causas de la inflación no son controlables, en particular la invasión rusa de Ucrania. En un contexto de creciente incertidumbre, también es necesario abordar las limitaciones estructurales de las cadenas de suministro mundiales tras la COVID-19. Hacen falta soluciones a largo plazo. Mientras tanto, hay que tomar medidas para que los trabajadores y las familias que ya tienen dificultades para llegar a fin de mes no acaben sumidos en la pobreza a medida que el valor de los salarios se erosiona mes tras mes. (prp)