European Economic
and Social Committee
El futuro de la Unión Europea es el progreso social
Por el Grupo de Trabajadores del CESE
Hay cierta tendencia a etiquetar arbitrariamente algunos hechos como momentos y acontecimientos decisivos para este siglo, lo que conduce al uso excesivo de esta expresión. Sin embargo, ahora que la nueva Comisión Europea está a punto de constituirse, sí que nos hallamos en uno de esos momentos decisivos: la extrema derecha está en auge y el descontento se está extendiendo por todo el continente, la guerra de Ucrania continúa su efecto devastador y la guerra de Gaza corre el riesgo de convertirse en una guerra abierta a escala regional.
Nada está decidido aún en el otro lado del Atlántico, si bien siguen presentes el aumento de los aranceles y una guerra comercial recrudecida con China, lo que probablemente dará lugar a perturbaciones posteriores en las cadenas de suministro y los precios de consumo que, en última instancia, afectarán a la población.
Mientras tanto, en primavera, el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE acordaron nuevas normas de austeridad para la UE, y los Estados «frugales» de la UE siguen bloqueando recursos propios adicionales u opciones de empréstito. La UE afronta una presión climática cada vez mayor, disturbios sociales, el extremismo y el fascismo, el descrédito de la democracia y el creciente autoritarismo, todo lo que, junto con la amenaza de aniquilación nuclear y una guerra abierta en sus fronteras, debería dar a los dirigentes de la UE el «empujoncito» que necesitan para abandonar su visión a corto plazo y sus luchas internas. Cualquier política que ignore la desigualdad y la injusticia (o se limite a combatirlas «de boquilla») está condenada al fracaso. La ciudadanía está cansada de escuchar el enésimo discurso reciclado de palabras biensonantes, total para pasar cada vez más apuros y tener dificultades para llegar a fin de mes, viendo como desaparecen sus puestos de trabajo y se desploman sus ingresos. El populismo de extrema derecha se aprovecha de todo esto y evita las cuestiones fundamentales culpando a los inmigrantes.
Sin justicia social no habrá estabilidad ni socios fiables en ninguno de los Estados miembros. Y sin ella, no existirá la unidad necesaria para abordar lo que afronta la UE. Hagamos del progreso social la fuerza unificadora que sustente la nueva legislatura de la UE.