Jean-Dominique Giuliani: 2022: Un momento oportuno para un relanzamiento activo

La Unión Europea progresa con cada crisis. Frente al virus, ha sabido movilizarse desde el punto de vista sanitario y económico. Hacía mucho tiempo que el espíritu de cooperación entre los Estados miembros no había producido tan rápidamente resultados tangibles. Las vacunas están ahí y se exportan también a aquellos terceros países que las necesitan. El apoyo masivo a la economía está produciendo efectos y suscitando una reflexión para replantearse la gobernanza económica de la Unión. El Banco Central Europeo ha demostrado una vez que actúa como escudo y baluarte de los europeos al permitir que se amplíen los circuitos financieros sometidos a tensión.

La Unión debe aprovechar su reactividad para proseguir su transformación.

Afronta dos desafíos considerables, probablemente incluso vitales: su prosperidad y seguridad. Debe dotar a su economía de normas de funcionamiento adaptadas a los retos de la transformación digital y ecológica. Puede movilizar recursos importantes mediante la puesta en común del recurso a los mercados para invertir en el futuro. La deuda común no debe atemorizarle si se trata de invertir y, por tanto, de proyectarse en una nueva economía. No se ha demorado en identificar sus necesidades; debe aceptar una revisión de los principios que rigen su gobernanza económica.

Actualmente su seguridad se ve amenazada desde sus fronteras por potencias revisionistas, que no alcanzan a rivalizar con sus empuje económico y, por consiguiente, esgrimirán cualquier pretexto para inquietarla, desestabilizarla y —en definitiva— luchar contra ella. Partiendo de sus principios pacíficos, la ciudadanía europea deben aprender a preparar la guerra para no tener que acometerla. Ganar la guerra antes de que estalle manifiesta una férrea voluntad de alcanzar una auténtica autonomía de pensamiento y de actuación.

Si los europeos logramos satisfacer colectivamente estos dos imperativos, alumbraremos una nueva era de la construcción europea.

La potencia serena de una Unión Europea unificada para afrontar los retos que se le presentan constituye el mejor reclamo para su modelo de libertad y solidaridad. Solidaria con cada uno de sus miembros y estructuradora de la solidaridad entre todos los colectivos de europeos, la Unión sigue siendo el adalid de un modelo social que sitúa a la persona en el centro de cualquier organización social. Debe enorgullecerse de él y asumirlo ante nuevos adversarios autocráticos que lo ponen en entredicho.
Por ello no debe apocarse ante el poder ni la imaginación creativa en materia económica. Además debe mostrarse audaz, lo cual le augurará un futuro brillante.

Jean-Dominique Giuliani: presidente de la Fondation Robert Schuman