Arnaud Schwartz: ante las crisis sanitarias, ecológicas, sociales y económicas, cooperemos por un mundo en el que todos podamos vivir

Lejos de los repliegues nacionalistas y de la tentación autoritaria, la cooperación resulta vital a escala europea. Es indispensable colaborar entre los Estados para combatir el virus, pero también para luchar contra sus causas y sus consecuencias, especialmente porque las pandemias futuras —al igual que la contaminación, el cambio climático o la crisis de biodiversidad— no saben de fronteras. Europa posee mecanismos potentes para volver a situar el interés general en el centro del desarrollo del continente. Mejorando el Pacto Verde, la política agrícola común y el marco financiero plurianual podríamos conseguir una reorientación de gran calado de los proyectos y fondos europeos y nacionales para que Europa, la primera potencia mundial, emprenda el camino hacia un mundo en el que todos podamos vivir.

Preferir la cooperación a la competencia, desde la escala personal hasta la internacional, no supone en absoluto un recorrido sin sobresaltos. Defender exclusivamente los intereses propios parece muy cómodo. Frente a esa tentación, debemos recordar que esta visión cortoplacista nos lleva a la perdición y se volvería contra nosotros en un violento efecto boomerang. Las crisis son históricas, el desafío parece inmenso, y no conseguiremos darle respuesta nosotros solos.

Por ello hago un llamamiento nada ambiguo: para salir de estas crisis, dejemos de lado nuestros egoísmos y cooperemos al servicio del interés general. Cuídense, cuiden de sus seres cercanos, de las personas desconocidas si hace falta, del mundo vivo que les rodea, y tratemos de desplegar nuestras energías para superar estas crisis inéditas que atravesamos.