Inversiones y reformas para impulsar la competitividad europea y crear una unión de los mercados de capitales

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Medidas en pos de una economía europea resiliente, cohesionada e inclusiva

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Las propuestas de reforma e inversión formuladas en el marco del ciclo del Semestre Europeo 2024-2025

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Flexibilidad 2025 - Objetivos de emisiones de CO2 de los turismos nuevos y de los vehículos comerciales ligeros nuevos

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Elena Calistru, miembro del CESE y ponente del Dictamen «Dejar atrás las crisis: medidas en pos de una economía europea resiliente, cohesionada e inclusiva», escribe sobre los imperativos económicos que justifican la creación de una economía que proteja a las personas y las empresas de las turbulencias económicas y las crisis agudas del coste de la vida.

Elena Calistru, miembro del CESE y ponente del Dictamen «Dejar atrás las crisis: medidas en pos de una economía europea resiliente, cohesionada e inclusiva», escribe sobre los imperativos económicos que justifican la creación de una economía que proteja a las personas y las empresas de las turbulencias económicas y las crisis agudas del coste de la vida.

Por Daniela Vancic

La ICE es verdaderamente única. En ningún lugar del mundo existe una herramienta semejante que permita a los ciudadanos y ciudadanas influir de forma directa en la legislación. Sin embargo, aún estamos a la espera de que se le otorgue el reconocimiento que merece desde hace tiempo, afirma Daniela Vancic, responsable principal de políticas y promoción europeas en Democracy International, quien compartió con nosotros tres ideas para lograr que la ICE tenga más impacto.

Por Daniela Vancic

La ICE es verdaderamente única. En ningún lugar del mundo existe una herramienta semejante que permita a los ciudadanos y ciudadanas influir de forma directa en la legislación. Sin embargo, aún estamos a la espera de que se le otorgue el reconocimiento que merece desde hace tiempo, afirma Daniela Vancic, responsable principal de políticas y promoción europeas en Democracy International, quien compartió con nosotros tres ideas para lograr que la ICE tenga más impacto.

La iniciativa ciudadana europea (ICE) es una de las herramientas democráticas más poderosas con las que cuenta la UE, solo por detrás de las elecciones al Parlamento Europeo. La implicación de más de veinte millones de ciudadanos y ciudadanas en sus trece años de existencia demuestra que es una plataforma participativa de primer orden. No obstante, pese a su potencial, rara vez recibe el reconocimiento que merece.

Me gustaría exponer las razones por la que la ICE es importante y tres ideas para lograr que tenga aún más impacto.

El papel de la ICE en un mundo polarizado

¿Qué hace que la ICE sea verdaderamente única? En ningún lugar del mundo existe una herramienta semejante. La ICE permite a los ciudadanos y ciudadanas influir de forma directa en la legislación si logran recabar para ello apoyos en al menos siete Estados miembros de la UE. En una época en que la polarización política va en aumento, actúa como puente vital entre la ciudadanía y los responsables políticos, fomenta la colaboración, crea conexiones e impulsa un cambio real.

La esencia de la ICE es inspirar a las personas para que participen en la elaboración de las políticas. Reúne a diversos grupos, estimula el debate público y proyecta voces en la escena europea. Por ejemplo, la iniciativa Mi voz, mi decisión, que recientemente consiguió reunir más de un millón de firmas, movilizó a toda una red de activistas, organizaciones y personalidades públicas (incluidas figuras internacionales como Barack Obama) y suscitó una conversación más amplia sobre valores fundamentales. Este tipo de movilización crea un valor duradero para la propia democracia, así como para la causa que se defienda.

Tomar decisiones a tiempo es fundamental

La ICE encierra un enorme potencial democrático, pero para liberarlo por completo es esencial que las instituciones europeas tomen decisiones a tiempo. Si bien algunas iniciativas, como la campaña «End the Cage Age» (Acabemos con las jaulas), han propiciado cambios positivos en las políticas de la UE, a menudo existe un retraso significativo entre el apoyo público a una ICE y su seguimiento legislativo, lo cual puede resultar frustrante tanto para la ciudadanía como para la sociedad civil, corriendo el riesgo de que dejen de creer en el proceso.

Para no perder el impulso, la UE debe considerar la posibilidad de acelerar la tramitación de las ICE que reciban un apoyo público abrumador. Si bien elaborar la legislación de la UE lleva tiempo, cuando una ICE cuenta con un respaldo claro y generalizado, debe recibir especial atención y cuidado. La ciudadanía debe poder ver cómo sus ideas se transforman rápidamente en acciones, lo que convierte a la ICE en un catalizador del cambio oportuno y en una herramienta influyente.

El papel de las organizaciones de la sociedad civil a la hora de impulsar la reforma europea

Las organizaciones de la sociedad civil siempre han ocupado un lugar central en la ICE, ya que han movilizado a la ciudadanía y sensibilizado sobre el potencial de la herramienta. Desde el principio, organizaciones como Democracy International han desempeñado un papel crucial a la hora de organizarla y respaldarla. No obstante, el papel de la sociedad civil no se detiene ahí.

Estas organizaciones deben seguir abogando por reformas que puedan reforzar la ICE como instrumento democrático. Por ejemplo, a través de las ICE debería ser posible que la ciudadanía presentara propuestas de reforma de los Tratados de la UE, una competencia que aún no está a su alcance pero que podría tener un profundo impacto en el futuro de Europa. Los debates sobre la reforma de los Tratados van evolucionando y se reconoce cada vez en mayor medida que la UE necesita un Tratado que esté a la altura para dar respuesta a los retos y oportunidades de nuestro tiempo; por ello, es más importante que nunca ampliar la ICE para que los ciudadanos y ciudadanas puedan sentarse en la mesa de negociaciones.

La ICE debe ser una fuente de inspiración para las políticas

Elevemos el nivel de ambición de la ICE. Una idea para movilizar todo su potencial es tener en cuenta incluso las ICE que no cumplan todos los requisitos formales. No todas las grandes ideas superarán el umbral de un millón de firmas, lo cual no significa que no merezca la pena examinarlas. Gestionar una ICE no es tarea fácil, sobre todo porque implica esfuerzos transnacionales, multilingües y multinacionales. Con todo, es posible que algunas de las mejores ideas no cuenten con los recursos necesarios para alcanzar el exigente listón que culmina en el éxito de una ICE.

Por ejemplo, la ICE Single Communication Tariff Act (Tarifa única de telefonía móvil) de 2012 no tuvo «éxito» si nos atenemos a la definición estándar de este término, pero consiguió inspirar la política de «en itinerancia como en casa», que entró en vigor cinco años después y beneficia a millones de europeos desplazados, que ahora pueden disfrutar de la itinerancia de datos sin tasas a través de las fronteras. Esto demuestra que incluso las ICE que no cumplen el objetivo del número de firmas pueden inducir cambios en las políticas. La UE debe estar abierta a considerar todas las ideas que impulsen sus ciudadanos y ciudadanas, incluso aquellas que no lleguen al umbral del millón de firmas, y a utilizarlas como fuente de inspiración para la futura legislación.

Principales conclusiones

La ICE es una herramienta increíblemente valiosa para reforzar la democracia en Europa, en especial en un momento en que los valores democráticos están amenazados en todo el mundo. Permite que los ciudadanos y ciudadanas presenten sus ideas en el ámbito de la UE, moviliza el apoyo del público y genera un impacto significativo. Ahora que la ICE está entrando en la «adolescencia», ha llegado el momento de reflexionar sobre cómo dar más vuelo a esta herramienta única y crear una conexión más sólida y directa entre la ciudadanía y las instituciones.

Con el apoyo continuo de la sociedad civil, la ICE puede contribuir a construir una Unión Europea más participativa y receptiva y, por ende, a consolidar su posición como líder mundial en democracia.

Daniela Vancic es la principal responsable de políticas y promoción europeas en Democracy International, organización desde la que lleva defendiendo la democracia participativa y directa desde 2017. Con más de una década de experiencia en procesos de participación ciudadana, es una reconocida experta sobre la iniciativa ciudadana europea. En 2022 coeditó el libro «Complementary Democracy: The Art of Deliberative Listening».

Por Elena Calistru

Las crisis recientes han sometido la arquitectura económica de Europa a una prueba de resiliencia, cuya carga ha recaído sobre todo en los ciudadanos de a pie. Nuestro Dictamen Dejar atrás las crisis ofrece un plan rector para una economía que proteja a las personas y las empresas, en lugar de exponerlas a turbulencias económicas.

Por Elena Calistru

Las crisis recientes han sometido la arquitectura económica de Europa a una prueba de resiliencia, cuya carga ha recaído sobre todo en los ciudadanos de a pie. Nuestro Dictamen Dejar atrás las crisis ofrece un plan rector para una economía que proteja a las personas y las empresas, en lugar de exponerlas a turbulencias económicas.

Tres son los imperativos económicos que priman:

En primer lugar, las previsiones económicas deben dejar de ser análisis retrospectivos para convertirse en intervenciones predictivas. La inflación hace mella antes en los comedores que en los cuadros de indicadores económicos. Necesitamos sistemas sofisticados de detección precoz de los cuellos de botella en el suministro y de las anomalías en la transmisión de los precios, antes de que estos problemas se materialicen en facturas de calefacción y de alimentación inasumibles. Los hogares más vulnerables a las perturbaciones económicas son precisamente aquellos con la menor capacidad para absorberlas, una realidad que exige una cartografía detallada de la vulnerabilidad para garantizar una protección bien orientada.

En segundo lugar, el planteamiento estructural de la capacidad presupuestaria debe dotarse de un carácter estabilizador, en vez de limitarse a una mera respuesta a las emergencias. NextGenerationEU fue un instrumento admirable, pero abocado a la improvisación. Mediante mecanismos permanentes de estabilización presupuestaria supervisados por la sociedad civil se garantizaría que las respuestas a las crisis protejan a las personas más expuestas. Una gobernanza económica que pase por alto los efectos distributivos genera tensiones sociales que socavan la propia resiliencia que procuramos fortalecer. Las condicionalidades sociales de la financiación de la UE no deben percibirse como trabas burocráticas, ya que podrían garantizar un crecimiento económico que se traduzca en un mejor nivel de vida para todos.

En tercer lugar, es necesario acelerar la integración de los mercados donde más interese a los consumidores. Los costes de la energía, que superan con creces los de los competidores, no solo constituyen indicadores macroeconómicos, sino que también representan facturas mensuales que asfixian los presupuestos familiares en toda Europa. Las inversiones estratégicas en infraestructuras transfronterizas y en la integración de los mercados de la energía no solo son objetivos económicos abstractos, sino que también suponen un verdadero alivio para las familias y empresas que afrontan presiones en relación con el coste de la vida.

Una política económica diseñada sin aportaciones de la sociedad civil equivale a conducir a ciegas, algo técnicamente posible pero insensato en la práctica. Diseñar las políticas con la plena participación de quienes sufrirán sus efectos es una práctica que en cualquier caso arrojará resultados sobresalientes. No se trata de realizar una consulta para cumplir una formalidad, sino de aprovechar a lo largo de todo el ciclo político la inteligencia colectiva de la sociedad civil organizada.

Hay que modernizar, no abandonar, la economía social de mercado competitiva de Europa. Solo aquellos con una escasa visión económica reducen la cuestión a elegir entre la competitividad o la protección de los ciudadanos. Es preciso contar con una creatividad institucional que sitúe la resiliencia económica y el bienestar de las personas en el centro de la gobernanza económica de Europa para abordar los retos del futuro.

La iniciativa ciudadana europea ha demostrado que es una herramienta eficaz para aumentar la participación de la ciudadanía en la vida política de la UE, pero debe reforzarse para evitar el riesgo de que las instituciones de la UE se alejen de los europeos de a pie.

La iniciativa ciudadana europea ha demostrado que es una herramienta eficaz para aumentar la participación de la ciudadanía en la vida política de la UE, pero debe reforzarse para evitar el riesgo de que las instituciones de la UE se alejen de los europeos de a pie.

La iniciativa ciudadana europea (ICE) es un mecanismo participativo de la UE diseñado para reforzar la democracia directa, al permitir que la ciudadanía de la UE —siempre que se alcance un millón de firmas y en la organización haya nacionales de al menos siete Estados miembros— pida a la Comisión Europea que proponga un acto legislativo en un ámbito en el que los Estados miembros hayan transferido competencias al nivel europeo.

Desde la puesta en marcha de las ICE en 2012, la Comisión Europea ha registrado 119 iniciativas, y sus organizadores han recogido unos veinte millones de firmas. Hasta la fecha, han prosperado once iniciativas y diez de ellas ya han recibido una respuesta de la Comisión.

El Día de la ICE, que celebra cada año el Comité Económico y Social Europeo (CESE), constituye un foro y una plataforma importantes en los que los organizadores de iniciativas ciudadanas europeas, registradas y futuras, y las partes interesadas pueden intercambiar información y experiencias y presentar sus iniciativas y actividades a la opinión pública.

Este año, el Día de la ICE se celebró en el marco de la Semana de la Sociedad Civil, el 18 de marzo.

«La UE debe dar nuevos pasos hacia la democracia participativa para complementar el modelo representativo que defiende. La iniciativa ciudadana europea es la primera herramienta de democracia participativa a nivel transnacional», afirmó Laurenţiu Plosceanu, vicepresidente de Comunicación del CESE.

Según la Defensora del Pueblo Europeo, Teresa Anjinho, la ICE es una herramienta poderosa, pero todavía no se ha aprovechado todo su potencial. «Tenemos que mejorar la comunicación sobre sus objetivos y funciones. Deben intensificarse las campañas de sensibilización para que la población esté plenamente informada de lo que se puede conseguir con una ICE y lo que no, y actúe en consecuencia. Para que la ICE siga siendo una herramienta significativa, se requiere transparencia, veracidad y comunicación. Si no lo logramos, tampoco podremos mantener la confianza en esta herramienta ni en el futuro de nuestra Unión», afirmó la Sra. Anjinho.

Durante el Día de la ICE, se presentaron nueve iniciativas, entre ellas las relativas al acceso al agua, la seguridad alimentaria, el aborto, los derechos LGBTQ+, la protección de los edificios existentes contra la demolición, la preservación del patrimonio de los videojuegos, un nuevo modelo para reducir las emisiones por medio de las cuotas aéreas y nuevas normas sanitarias para el uso médico de las sustancias psicodélicas.

En respuesta a los llamamientos para garantizar la financiación de las ICE, Adriana Mungiu, jefa del equipo ICE de la Secretaría General de la Comisión, instó a los activistas a no contar con la perspectiva, bastante lejana, de nuevos recursos presupuestarios dedicados únicamente a las ICE. En su lugar, les recomendó hacer un mayor uso de los fondos disponibles en el presupuesto actual de la UE, incluidos los capítulos sobre «participación ciudadana». (at)

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha dado su apoyo al pacto europeo de los océanos y ha instado a la Comisión Europea a garantizar que vaya más allá de una mera declaración de intenciones y se convierta en un marco de actuación sólido. 

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha dado su apoyo al pacto europeo de los océanos y ha instado a la Comisión Europea a garantizar que vaya más allá de una mera declaración de intenciones y se convierta en un marco de actuación sólido.

El pacto debe adecuarse a las políticas existentes de la UE, como el Pacto Verde, la estrategia para una economía azul y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, al tiempo que establece un equilibrio entre el crecimiento económico, la protección del medio ambiente y la justicia social.

El cambio climático, la contaminación y la sobrepesca representan una amenaza para los océanos y las comunidades costeras. El pacto tiene por objeto mejorar la gobernanza, impulsar la innovación y promover una economía azul sostenible. Los resultados de una reciente consulta pública y las contribuciones de la sociedad civil confirman que se está forjando un consenso cada vez mayor en torno a medidas audaces e inclusivas.

Javier Garat Pérez, ponente del Dictamen, señaló: «Las comunidades costeras en Europa se enfrentan a una serie de desafíos económicos, sociales y medioambientales interrelacionados. Para superar estos desafíos, tenemos que promover una economía azul sostenible y competitiva (que incluya la pesca y la acuicultura), mantener a los océanos sanos, resilientes y productivos, y centrarnos en una agenda mundial en pro del conocimiento, la investigación, la innovación y la inversión en el sector marino».

El CESE pide que se simplifique el modelo de gobernanza de las agencias de la UE, se mejore la planificación del espacio marítimo y se invierta en la investigación a través de programas como Horizonte Europa. Por otro lado, aboga por un plan de acción para los alimentos azules, una construcción naval sostenible y una transición justa para los trabajadores del sector marítimo. Además, considera esencial apoyar el patrimonio costero y la participación de la juventud.

El éxito del pacto pasa por una firme voluntad política, la disponibilidad de financiación y la rendición de cuentas. Y si se aplica correctamente, podría convertir a Europa en líder mundial de la sostenibilidad de los océanos, aportando tanto resiliencia ecológica como oportunidades económicas. (ks) 

Por el Grupo de Trabajadores del CESE

«Es imposible que alguien mienta, a menos que crea que sabe la verdad. Soltar patrañas no requiere tal convicción». El trabajo del filósofo Harry G. Frankfurt Sobre la charlatanería (On bullshit) resulta especialmente relevante tras el denominado «Día de la liberación». 

Por el Grupo de Trabajadores del CESE

«Es imposible que alguien mienta, a menos que crea que sabe la verdad. Soltar patrañas no requiere tal convicción». El trabajo del filósofo Harry G. Frankfurt Sobre la charlatanería (On bullshit) resulta especialmente relevante tras el denominado «Día de la liberación».

El 2 de abril, el presidente de los Estados Unidos anunció un arancel general del 10 % a las importaciones para todo y para todo el mundo, más otros específicos para los «peores infractores». Se exhibió una lista de estos infractores, con cifras de «aranceles recíprocos» para otros países, incluido un 20 % para la UE. Huelga decir que el hecho de que estas cifras carezcan de sentido y no se ajusten para nada a una definición adecuada de aranceles recíprocos no preocupó lo más mínimo al presidente. Tampoco pareció preocuparle mucho que el déficit comercial de la UE en el sector de los servicios casi equivalga al comercio global entre las dos partes. En su favor puede decirse que la exactitud nunca ha sido su fuerte.

A medida que nos adentramos en una nueva guerra comercial basada en el sinsentido, ¿qué deberían esperar los ciudadanos? Un aumento de la inflación, la incertidumbre del mercado y un duro golpe para las industrias europeas. Falta por ver si alguna de estas medidas beneficiará a los trabajadores estadounidenses.

Más allá de los aranceles, la UE debe proteger a sus trabajadores y los puestos de trabajo, amortiguando los efectos iniciales, no solo por los aranceles, sino también por la incertidumbre que genera la arbitrariedad con la que se imponen. Esto significa reactivar nuestra demanda interna y garantizar que la riqueza se redistribuya y utilice de manera eficaz.

También significa proteger nuestras industrias y sectores clave e invertir en ellos, diversificar las fuentes de energía, hacer frente a la crisis del coste de la vida y reformar la UE para que su proceso de toma de decisiones sea eficaz. Una sociedad fuerte y resiliente es lo único que puede impedir que aparezcan otros Trump en el continente. Los interlocutores sociales son un elemento fundamental de esta sociedad. No es por nada que uno de los enemigos jurados del dúo Musk-Trump son los sindicatos.