La iniciativa Global Gateway tiene por objeto garantizar la autonomía estratégica abierta de la UE, si bien debe basarse en evaluaciones de impacto, como ha subrayado el Comité Económico y Social Europeo en un Dictamen aprobado en su pleno de diciembre. El CESE propone desempeñar un papel más activo en las fases esenciales del proceso de toma de decisiones relativas a los proyectos de desarrollo asociados a la Global Gateway.

La iniciativa Global Gateway tiene por objeto garantizar la autonomía estratégica abierta de la UE, si bien debe basarse en evaluaciones de impacto, como ha subrayado el Comité Económico y Social Europeo en un Dictamen aprobado en su pleno de diciembre. El CESE propone desempeñar un papel más activo en las fases esenciales del proceso de toma de decisiones relativas a los proyectos de desarrollo asociados a la Global Gateway.

La estrategia Global Gateway aspira a movilizar hasta 300 000 millones EUR en inversiones entre 2021 y 2027 con el fin de combatir el cambio climático, mejorar la conectividad digital, energética y del transporte y reforzar las infraestructuras de salud, educación e investigación en todo el mundo.

El CESE ha matizado que los programas de inversión en el marco de la iniciativa Global Gateway deben basarse en evaluaciones de impacto, asegurar la participación democrática en las iniciativas de desarrollo de los países socios y garantizar la sostenibilidad económica, social y medioambiental de los proyectos. Al mismo tiempo, ha expresado sus reservas sobre los proyectos financiados con cargo a otros fondos de la UE, ya que la falta de claridad en sus procedimientos de evaluación de impacto podría apartarlos de los procesos normalizados de seguimiento.

El miembro del CESE y ponente del Dictamen, Stefano Palmieri, destacó la necesidad de que los proyectos en el marco de la Global Gateway cumplan una serie de principios y objetivos, y aseguró que «el respeto de los valores de la UE y someterse a evaluaciones de impacto detalladas son importantes para garantizar la sostenibilidad de dichos proyectos».

El CESE ha lamentado la ausencia de una participación real de los agentes locales europeos en todo el proceso de desarrollo. Desea desempeñar un papel más activo en las fases esenciales del proceso de toma de decisiones relativas a los proyectos de desarrollo asociados a la Global Gateway, comenzando por la organización de reuniones periódicas entre el Consejo de la Global Gateway y las organizaciones de la sociedad civil y los interlocutores sociales. (mt)

El CESE es un ejemplo de éxito, pero la Unión Europea debe hacer un esfuerzo aún mayor para sostener su contrato social, la solidaridad, una economía justa y la inclusividad. Esta es la clave si quiere preservar sus valores europeos.

El CESE es un ejemplo de éxito, pero la Unión Europea debe hacer un esfuerzo aún mayor para sostener su contrato social, la solidaridad, una economía justa y la inclusividad. Esta es la clave si quiere preservar sus valores europeos.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) fue creado con el Tratado de Roma (firmado en marzo de 1957) y celebró su primer pleno en mayo de 1958. Sus experiencias históricas y las enseñanzas para el futuro centraron los temas del debate sobre la «Celebración del 65.º aniversario del Comité Económico y Social Europeo: Empoderar a la sociedad civil, defender la democracia», que tuvo lugar el 13 de diciembre de 2023 en Bruselas. «A lo largo de los últimos sesenta y cinco años, el Comité ha construido una verdadera plataforma en la que la sociedad civil puede expresar libremente sus puntos de vista y, de este modo, tratar de mejorar la legislación de la UE. En el cambiante contexto geopolítico actual, la voz de una sociedad civil fuerte e independiente es más importante que nunca. Es la sociedad civil, en su papel de guardiana, la que se asegura de que nadie desactive los controles y equilibrios, el Estado de Derecho o los derechos y valores fundamentales, es decir, que nadie "apague" la democracia», afirmó el Presidente del CESE, Oliver Röpke.

Los miembros del CESE representan la diversidad de organizaciones de la sociedad civil de toda Europa, entre ellas las empresas, los sindicatos y los demás grupos de intereses. El Comité es un órgano consultivo de la UE que emite dictámenes para la Comisión Europea, el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, actuando como puente entre las instituciones que toman las decisiones en la UE y su ciudadanía. «El CESE ha cumplido sesenta y cinco años e igual alguien piensa que ha llegado el momento de que se "jubile". Nada más alejado de la realidad. El CESE es ahora más necesario que nunca, en un momento en el que tantos europeos y tantas europeas se enfrentan a dificultades. Hay que combatir cualquier intento de ignorar el papel del diálogo social organizado. Las demás instituciones de la UE deberían escucharnos cada vez más», exhortó George Dassis, antiguo presidente del CESE y presidente de la Asociación de Antiguos Miembros del CESE.

Como se destacó durante el encuentro, en los últimos años el CESE ha sido uno de los principales interlocutores en el debate sobre el pilar europeo de derechos sociales. El CESE también fue parte integrante de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, en cuyas recomendaciones finales se mencionaba explícitamente al Comité como un instrumento para aumentar la participación y la transparencia en la democracia de la UE. Entre los ejemplos recientes del papel pionero del CESE cabe citar el de ser la primera institución en reclamar una verdadera Unión Europea de la Salud, o el de estar en primera línea en la propuesta de un «derecho a la reparación». Stefano Mallia, presidente del Grupo de Empresarios, subrayó la importancia del impacto de la labor del CESE, poniendo de relieve las mejoras introducidas en la legislación desde 1958: «En los últimos meses hemos alcanzado varios objetivos clave, entre ellos el control de la competitividad y el Pacto Azul de la UE, y seguiremos trabajando para transmitir las opiniones de las personas a las que representamos».

La transición energética, la lucha contra la crisis climática y la respuesta a la amenaza geopolítica de Rusia son solo algunos de los retos que refuerzan la necesidad de un CESE que contribuya a crear consenso en aras del bien común, a promover los valores de la integración europea y a impulsar la causa de la democracia participativa y las organizaciones de la sociedad civil. «Durante sesenta y cinco años, el CESE ha proporcionado una plataforma para que los representantes sindicales entablen debates de peso con los empresarios, las organizaciones de la sociedad civil y las demás instituciones de la Unión Europea. El éxito del CESE reside en la colaboración: al reunir a representantes de numerosos grupos diferentes de la sociedad, conseguimos elaborar dictámenes con una gran diversidad en sus perspectivas. Esta inclusividad garantiza que nuestro trabajo se ajuste a los principios democráticos», declaró por su parte Lucie Studničná, presidenta del Grupo de Trabajadores.

A su vez, Séamus Boland, presidente del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil, pidió la plena movilización del CESE para las elecciones europeas: «La UE debe aportar una solución colectiva a los desafíos comunes europeos. Que lo consigamos dependerá en gran medida de los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo. El CESE y sus miembros tienen el mandato y la responsabilidad de tender la mano a la ciudadanía, a través de sus redes de organizaciones de la sociedad civil, para hacer frente a la desinformación, los temores y la falta de confianza. También debemos reiterar nuestro llamamiento para que se tomen medidas reales que permitan poner en práctica el diálogo con la sociedad civil a escala de la UE en todos los ámbitos políticos».

Descubra más detalles sobre la historia del CESE (ab)

Las organizaciones de la sociedad civil expresan su decepción por los resultados de la COP28, si bien consideran esta Conferencia como una plataforma para lograr una mayor participación de la UE en la escena mundial. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) mantiene su compromiso de abordar la crisis climática y hace hincapié en la necesidad de una mayor ambición y la participación de la juventud.

Las organizaciones de la sociedad civil expresan su decepción por los resultados de la COP28, si bien consideran esta Conferencia como una plataforma para lograr una mayor participación de la UE en la escena mundial. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) mantiene su compromiso de abordar la crisis climática y hace hincapié en la necesidad de una mayor ambición y la participación de la juventud.

La COP28 logra un giro histórico: por primera vez en treinta años, los países se comprometen a una transición hacia el abandono de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos. Oliver Röpke, presidente del CESE, reconoce estos avances, si bien insiste en la eliminación completa de los combustibles fósiles —aunque ello se realice de manera progresiva—, y destaca la importancia de implicar a la juventud en estos esfuerzos.

Los negociadores de la Unión Europea reivindican el éxito de mantener vigente el objetivo de limitación del aumento de la temperatura mundial del Acuerdo de París. La COP28 se ha centrado en el sector de la energía, con el objetivo de reducir las emisiones en un 43 % de aquí a 2030 y de lograr cero emisiones netas de aquí a 2050. Sin embargo, el acuerdo ha sido objeto de críticas debido a sus deficiencias, entre otros motivos por la incertidumbre sobre el cumplimiento del objetivo de un aumento inferior a 1,5 °C, la influencia de los países productores de petróleo y unas endebles disposiciones financieras de cara a la transición.

Sandrine Dixson-Declève, copresidenta del Club de Roma, vaticinó un aumento tanto de las desigualdades en el reparto de la riqueza como de las tensiones sociales, derivadas de una distribución inadecuada de las cargas. Diandra Ni Bhuachalla, delegada de la juventud del CESE, manifestó su consternación ante los resultados de la COP28 y reafirmó la importancia de contar con las experiencias reales de la ciudadanía en la lucha contra los grupos de presión de los combustibles fósiles.

A pesar de las inquietudes, los miembros del CESE reconocen los aspectos positivos del acuerdo de Dubai, se comprometen a abordar sus lagunas e instan a otras instituciones de la UE a hacer lo propio. Del debate del CESE se desprende un mensaje principal y un firme compromiso: «No cejaremos» en nuestros empeños por afrontar de inmediato la crisis climática, prosiguiendo nuestra acción en el marco de la UE y las Naciones Unidas. (ks)

En el período transcurrido entre la concepción de la idea de un mercado único europeo, en la década de 1980, y su diseño y puesta en marcha a principios de la década de 1990, son muchos los cambios históricos que se han producido en nuestro continente y fuera de él. Desde entonces, la propia UE ha aumentado, tanto en superficie como en número de miembros, en más del doble, y ha tenido que lidiar con crisis y conflictos y con retos de carácter medioambiental, económico, social y tecnológico.

En el período transcurrido entre la concepción de la idea de un mercado único europeo, en la década de 1980, y su diseño y puesta en marcha a principios de la década de 1990, son muchos los cambios históricos que se han producido en nuestro continente y fuera de él. Desde entonces, la propia UE ha aumentado, tanto en superficie como en número de miembros, en más del doble, y ha tenido que lidiar con crisis y conflictos y con retos de carácter medioambiental, económico, social y tecnológico.

También la situación geopolítica ha cambiado radicalmente. Ha surgido una nueva superpotencia en Asia, que se ha erigido en un rival sistémico para la UE a muchos niveles. A lo largo de los años, los principios del mercado interior, es decir, la libre circulación de mercancías, servicios, capitales y trabajadores, han demostrado ser muy beneficiosos para los resultados económicos de la UE. No obstante, el mercado interior dista de ser perfecto.

La aplicación de las normas aprobadas por consenso está en ocasiones fragmentada, han proliferado los requisitos administrativos y las capacidades de vigilancia del mercado resultan deplorablemente limitadas. Además, actualmente se están persiguiendo objetivos contradictorios: peticiones de subvenciones por parte de la industria y otros agentes del ámbito nacional frente a llamamientos a limitar las ayudas estatales y mantener unas condiciones de competencia equitativas entre los Estados miembros; requisitos de producción local para mantener la creación de valor y el empleo en Europa frente a demandas de mercados abiertos y acceso a ellos como forma de mantener la competitividad en términos de costes y ofrecer a los consumidores unos productos asequibles; acceso a materias primas indispensables para la producción de bienes que van desde coches, turbinas eólicas o paneles solares hasta electrodomésticos de cocina o equipos de jardinería frente a las condiciones de suministro de estos recursos, como garantizar el cumplimiento de las normas laborales y medioambientales y hacer frente a los competidores por esos mismos recursos.

El carácter abierto de los mercados y las fronteras de la UE, aspecto clave que subyace a la idea original del mercado único, se ha vuelto insuficiente en un mundo que ya no respeta las normas comerciales internacionales acordadas de forma multilateral. De hecho, corre el riesgo de convertirse en una debilidad para la UE si no se le dota de algunas salvaguardias, como una vigilancia estricta de la calidad y la seguridad de los productos que entran en el mercado de la UE o el control de las inversiones y los objetivos conexos por parte de los inversores. En un mundo que se está apartando de los sistemas multilaterales basados en normas para dar paso a unos Estados que restringen o limitan el acceso a los recursos en función de sus intereses nacionales, la economía de la globalización, de las cadenas de suministro integradas internacionalmente, ya no funciona.

Por ello, el mercado interior, que se basaba en esas normas, necesita de una nueva estrategia, que debe centrarse en varios aspectos, como una política industrial europea, un marco favorable para las empresas y las pymes, las empresas de la economía social, el apoyo público al proyecto europeo, unos servicios de interés general eficientes y debidamente organizados y medidas para preservar y desarrollar nuestro modelo social.

En opinión del CESE, para profundizar en el mercado interior es fundamental culminar el mercado de capitales de la UE, el cual conviene orientar hacia la financiación de la producción, la adquisición y la circulación de bienes y servicios, en particular apoyando la I+D+i de las empresas y los servicios de interés general, y fomentando el espíritu empresarial.

Además, deben priorizarse las políticas que faciliten a las empresas privadas un marco para la innovación y la favorezcan mediante el acceso al capital de riesgo y la cooperación entre la industria y la ciencia. El control del cumplimiento del acervo debe ser una prioridad adicional de cara al refuerzo del mercado interior. Lamentablemente, muchas de estas normas no se han transpuesto en los ordenamientos jurídicos nacionales y se aplican de manera muy diferente o en grados muy distintos, lo que constituye un obstáculo grave e importante para el buen funcionamiento del mercado interior.

El Comité Económico y Social Europeo subrayó en el Dictamen aprobado en el pleno de diciembre que la UE debe promover la diplomacia climática como una política emblemática de su acción exterior. Necesita un plan estratégico sólido y creíble para adecuar su diplomacia climática al panorama geopolítico actual y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

El Comité Económico y Social Europeo subrayó en el Dictamen aprobado en el pleno de diciembre que la UE debe promover la diplomacia climática como una política emblemática de su acción exterior. Necesita un plan estratégico sólido y creíble para adecuar su diplomacia climática al panorama geopolítico actual y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

El CESE está convencido de que el camino a seguir consiste en elevar la categoría de la diplomacia climática a la de acción emblemática de las relaciones exteriores de la UE.

El presidente del Grupo de Empresarios del CESE y ponente del Dictamen, Stefano Mallia, subrayó: «No hay tiempo que perder si queremos evitar daños irreparables. La diplomacia climática es una diplomacia preventiva, por lo que resulta urgente potenciarla y convertirla en la acción emblemática de las relaciones exteriores y la política exterior de la UE».

El CESE anima a la Unión a que adopte una estrategia global de diplomacia climática con prioridades a corto y largo plazo, que integre la acción por el clima en todos los ámbitos de las relaciones exteriores, incluidos seguridad y defensa, comercio, inversiones, transporte, migración, cooperación al desarrollo, asistencia financiera y técnica, cultura y salud.

La aplicación efectiva del Pacto Verde Europeo a nivel interno confiere credibilidad a la UE para influir e inspirar a otros a dar un giro similar hacia la sostenibilidad. Por ello, el CESE insta a los Estados miembros y a las instituciones a que garanticen una mejor coordinación entre los agentes de la UE a fin de adaptar sus respectivas políticas a los objetivos climáticos y acelerar la acción nacional para aplicar el Pacto Verde.

Como señaló el ponente del Dictamen Stefano Mallia: «Tenemos que mirar a nivel interno para evaluar si somos capaces de alcanzar los objetivos que hemos fijado en el marco del Pacto Verde. Una vez que hayamos puesto orden en nuestros asuntos, deberíamos colaborar con los países vecinos, fomentar su diversificación económica, configurar planes de transición justa, así como apoyar proyectos de adaptación y gestión de riesgos para prevenir y reducir los riesgos de fragilidad». (mt)

El Comité Económico y Social Europeo (CESE), en un Dictamen aprobado recientemente, advierte que la dependencia excesiva de la UE de las importaciones de principios activos farmacéuticos y medicamentos acabados procedentes de Asia supone una amenaza para la salud y el bienestar de los ciudadanos de la UE Por consiguiente, el CESE propone una Ley de Medicamentos Esenciales.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE), en un Dictamen aprobado recientemente, advierte que la dependencia excesiva de la UE de las importaciones de principios activos farmacéuticos y medicamentos acabados procedentes de Asia supone una amenaza para la salud y el bienestar de los ciudadanos de la UE Por consiguiente, el CESE propone una Ley de Medicamentos Esenciales.

La Unión Europea afronta un reto cada vez mayor a la hora de garantizar el suministro de productos farmacéuticos esenciales, ya que la mayoría de sus principios activos farmacéuticos y los medicamentos acabados se importan actualmente de Asia. Esta dependencia de proveedores externos suscita preocupación por la resiliencia de la UE ante las perturbaciones de la cadena de suministro, la volatilidad de los precios y los posibles riesgos geopolíticos.

«Estamos poniendo en peligro la salud de nuestros ciudadanos al confiar en proveedores externos de productos farmacéuticos esenciales. Debemos actuar ya si queremos garantizar que los europeos tengan acceso a los medicamentos que necesitan», afirmó Lech Pilawski, ponente del Dictamen del CESE.

Para abordar estas preocupaciones, el CESE recomienda crear un nuevo mecanismo de la UE destinado a apoyar la producción de principios activos farmacéuticos y medicamentos acabados en Europa. La propuesta de Ley de Medicamentos Esenciales se concibe como un mecanismo integral de la UE, que debería materializarse en un Reglamento, para impulsar activamente la producción de principios activos farmacéuticos y medicamentos acabados en la Unión Europea. Este mecanismo proporcionaría financiación para la investigación y el desarrollo, el despliegue de infraestructuras y los gastos de explotación.

La aplicación de estas recomendaciones requerirá inversiones significativas y cooperación entre los Estados miembros de la UE. El CESE pide a la Comisión Europea que lidere la coordinación de este esfuerzo y desarrolle una estrategia integral que pueda salvaguardar la seguridad sanitaria de Europa, promover la prosperidad económica y garantizar la asequibilidad de los medicamentos para los ciudadanos de la UE. (gb)

Economía y finanzas, digitalización, competitividad y empresas, y comercio son los cuatro ámbitos en cuyo avance ha puesto especial énfasis la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea, entre julio y diciembre de 2023.

Economía y finanzas, digitalización, competitividad y empresas, y comercio son los cuatro ámbitos en cuyo avance ha puesto especial énfasis la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea, entre julio y diciembre de 2023.

En su intervención en el pleno de diciembre, Nadia Calviño, vicepresidenta del Gobierno de España y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, resumió las conclusiones de la Presidencia rotatoria de la UE, mencionando, entre otras cosas, la profundización de la unión económica y monetaria, los pagos inmediatos en el sector bancario, la reforma del mercado de la electricidad y la firma de un acuerdo comercial avanzado con Chile.

La Sra. Calviño, que asumirá el 1 de enero de 2024 la presidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI), también destacó los puntos que la Unión Europea tendrá que incluir próximamente en su agenda, especialmente de cara a las próximas elecciones europeas. «El mundo está experimentando una profunda transformación y las placas tectónicas creadas tras la Segunda Guerra Mundial se están desplazando», afirmó. «Debemos garantizar que la UE siga liderando los debates más relevantes del mundo, que aborde los principales retos y que proteja los valores europeos en este nuevo mundo».

En referencia al intenso semestre que está a punto de finalizar, añadió que «la cooperación con otras instituciones europeas y, en particular, el CESE ha sido fundamental para nuestro éxito. Mi presencia aquí demuestra el firme compromiso del Gobierno de España con los interlocutores sociales, el diálogo social y la sociedad civil. Tratamos de escuchar con atención e incorporar el punto de vista de la sociedad civil en nuestro trabajo». (mp)

En este número:

  • En memoria de Jacques Delors, antiguo Presidente de la Comisión Europea. Sebastien Maillard, director del Instituto Jacques Delors, y Lorenzo Consoli, corresponsal para la UE, le rinden homenaje.
  • COP28: La sociedad civil reclama más medidas para salvar el clima
  • La Tarjeta Europea de Discapacidad – un paso más para lograr la libertad de circulación de las personas con discapacidad en la UE
  • El CESE pide que se intensifiquen los esfuerzos políticos para erradicar el problema de las personas sin hogar

En este número:

  • En memoria de Jacques Delors, antiguo Presidente de la Comisión Europea. Sebastien Maillard, director del Instituto Jacques Delors, y Lorenzo Consoli, corresponsal para la UE, le rinden homenaje.
  • COP28: La sociedad civil reclama más medidas para salvar el clima
  • La Tarjeta Europea de Discapacidad – un paso más para lograr la libertad de circulación de las personas con discapacidad en la UE
  • El CESE pide que se intensifiquen los esfuerzos políticos para erradicar el problema de las personas sin hogar

Estimados lectores:

2024 será un año de cambios, no solo en Europa, sino en todo el mundo. A medida que nos preparamos para el mayor ejercicio democrático de nuestro continente —a saber, las elecciones al Parlamento Europeo de junio— en más de cincuenta países de todo el mundo se celebrarán comicios nacionales o presidenciales, incluidos los Estados Unidos. Las constelaciones políticas cambiarán y se abrirán nuevas vías.

Estimados lectores:

2024 será un año de cambios, no solo en Europa, sino en todo el mundo. A medida que nos preparamos para el mayor ejercicio democrático de nuestro continente —a saber, las elecciones al Parlamento Europeo de junio— en más de cincuenta países de todo el mundo se celebrarán comicios nacionales o presidenciales, incluidos los Estados Unidos.

Para la UE, las elecciones al Parlamento Europeo pondrán realmente a prueba la confianza de la ciudadanía. En los últimos años hemos afrontado retos sin precedentes y ahora le toca a la ciudadanía europea decirnos si la UE ha superado la prueba. Dado que la lucha contra la pobreza y la exclusión social son las mayores prioridades de la ciudadanía de la UE, preveo que nuestra Unión tendrá dificultades para navegar. La inflación, la inseguridad laboral y la inestabilidad económica generalizada constituyen un terreno fértil para el miedo y alimentan discursos populistas y extremistas.

Aunque no será tarea fácil, la UE puede detener esta tendencia. Tenemos que empezar a involucrarnos con los votantes, cediéndoles la palabra y dejándoles hacer oír su voz. En este contexto, me enorgullece anunciar la primera edición de la Semana de la Sociedad Civil del CESE (del 4 al 8 de marzo), en la que personas de toda Europa, tanto jóvenes como mayores, entablarán un diálogo y emitirán mensajes destinados a la próxima hornada de dirigentes de la UE que entrará en funciones tras la renovación de la Comisión Europea y el Parlamento.

La UE también tendrá que navegar nuevos retos. El Consejo Europeo acaba de tomar en diciembre la decisión histórica de entablar negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia y de conceder, al mismo tiempo, el estatuto de país candidato a Georgia lo cual constituye una fase decisiva hacia la ampliación. La pelota está en el campo de los países candidatos con vistas a emprender las reformas necesarias, pero los dirigentes de la UE también se han comprometido a acometer reformas internas y se prevé que difundan sus conclusiones al respecto de aquí al verano de 2024. Desde la perspectiva del CESE, estamos impulsando esta causa mediante una integración progresiva de los «miembros de un país candidato a la adhesión» en nuestro trabajo, quienes contribuirán a la elaboración de nuestros dictámenes y participarán en los plenos. Tras lanzar una convocatoria de manifestaciones de interés, estamos seleccionando a los nuevos miembros que emprenderán su labor durante el próximo pleno del CESE.

Todo esto acontecerá bajo la atenta mirada de la Presidencia belga de la UE, que se encargará de clausurar los expedientes legislativos mientras se preparan las elecciones al Parlamento Europeo. Si no pudo asistir a la presentación de las prioridades de la Presidencia belga, sírvase visualizar la grabación de nuestro pleno de enero.

A medida que nos adentramos en el año 2024, es importante recordar que los cambios no suponen un obstáculo, sino una oportunidad para crecer. Nos brindan la posibilidad de perfilar nuestro discurso y hacer realidad una Europa más fuerte y unida.

Oliver Röpke

Presidente del CESE

Un debate organizado por el Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha puesto de manifiesto que, a pesar de las últimas iniciativas, la presencia de hombres aún predomina en la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. La UE debe adoptar nuevas medidas específicas para promover la participación de las mujeres y garantizar así una transición ecológica y digital justa.